lunes, 25 de junio de 2012

Morir aplastado: News Divine







No es que hoy se cumplan cuatro años de la tragedia del News Divine, en la que  12 personas, entre ellas tres policías y cuatro menores de edad, fueron aplastadas hasta la muerte.

Tampoco es que, en cualquier otro país, una tragedia como la del News Divine significaría el final de la carrera política para los altos funcionarios, pero no en México. Joel Ortega, quien entonces era secretario de Seguridad Pública del DF, fue exculpado desde el inicio. Marcelo Ebrard dijo que Ortega no había ordenado el operativo, pero para no enrarecer el proceso, había presentado su renuncia. El anuncio fue hecho como si se tratara de una prebenda, un favorcito a la ciudadanía, de buena voluntad.

Ni siquiera es el hecho de que, de 35 procesados, 34 estén libres, llevando un cómodo proceso por el delito de “conducta culposa”. Y que el único encarcelado sea Alfredo Maya, dueño del establecimiento, acusado de corrupción de menores. O que después de aplastar y causar la muerte a 12 personas, las autoridades hayan detenido a adolescentes y jóvenes para extorsionarlos y “bajarles un varo”, y a las mujeres (la mayoría adolescentes) las hayan desnudado sin su consentimiento. 

Lo que de verdad indigna en este oscuro aniversario d el News Divine es que a ningún funcionario, a ninguna persona con el poder de cambiar las políticas públicas de la ciudad,  le importa de verdad establecer medidas para que los jóvenes dejen de ser blanco de extorsiones por parte de los cuerpos policiacos. Continúan las iniciativas de reformas a favor de los jóvenes “congeladas” en la Asamblea Legislativa.

Descorazona  que se sigan haciendo redadas contra los jóvenes, y que cada vez tengan menos espacios para divertirse, como lo han denunciado las organizaciones civiles. Al ser expulsados del circuito legal de fiestas, los chavos cada vez acuden más a fiestas clandestinas, donde no existe ningún tipo de control ni seguridad.

Pero lo que más desconsuela es que, en todo este proceso, los habitantes de esta ciudad creamos que la impunidad es normal. Que no se puede hacer nada contra las personas que han recibido protección ante el caso News Divine y caminan impunes, o llevan un proceso jurídico de mentiras. Eso es lo que verdad desconsuela. Sin embargo es lo único que podemos transformar: que dejemos de pensar que esto no puede cambiar.

Columna Rendija publicada el 20 de junio de 2012 en El Universal Gráfico.