miércoles, 25 de abril de 2012

Asaltos en Viveros

Columna Rendija publicada en El Universal Gráfico el 4 de abril de 2012


Lydiette Carrión

El sábado pasado me asaltaron en los Viveros de Coyoacán. Había corrido media hora y llevaba mi celular para escuchar música. Ya me iba. Caminé por una vereda poco transitada pero a la vista de otras personas, cuando un tipo llegó por la espalda y me pasó el brazo por el cuello: “este es un asalto, dame lo que traigas de valor”.
De forma inconsciente me acordé del caso de El Coqueto, que asfixiaba a sus víctimas con esa llave. Por eso, en vez de hacer lo que se recomienda en estos casos -no resistirse al asalto- me forcejeé. Alcancé a gritar, pero me volvió a agarrar por el cuello. En cuanto se distrajo, batallé y grité. El tipo, desconcertado, trató de tranquilizarme: “no te voy a hacer nada. Sólo dame lo que traigas de valor”. Le di mi celular, me liberé y grité “¡Ladrón!” con todas mis fuerzas.
Primero llegó un señor, y después la poli. Varios lo vieron y señalaron por dónde se fue. Los policías alertaron por radios. Quizá me equivoco, pero creo que era posible detenerlo, porque iba nervioso y la poli reaccionó rápido.
Pero aquí viene el drama de Viveros: éste pertenece al gobierno federal (vía Semarnap). La administración ha contratado seguridad privada y no hay acuerdo con la policía local.  El poli que primero me auxilió explicó que tuvo que saltarse para entrar al parque, porque si usaba la entrada no lo iban a dejar pasar. Tampoco se cerraron los accesos al parque.
Seguí platicando con los polis. Me dijeron que los asaltos en Viveros son frecuentes. También se presenta mucho el robo de vehículos a corredores, despojados a mano armada en las inmediaciones del lugar.
Dudé en escribir esta columna. Me siento estúpida y responsable por lo que me pasó: una regla básica de seguridad es no llevar audífonos en lugares públicos. Pero el primer paso para la seguridad humana es informar: si van a Viveros, recuerden que hay un asaltante solitario, inmoviliza a sus víctimas por el cuello, mide más de 1.70 de estatura, es moreno, musculoso y parece deportista (de seguro entrena mientras caza a sus víctimas). Puede haber gente a menos de 30 metros de ustedes y nadie se va a percatar de que son agredidos. La policía no va a poder entrar de inmediato y no van a cerrar los accesos.
Agradezco al señor que me auxilió primero, y al policía Soto y a su compañero, que me prestó su teléfono.