martes, 17 de julio de 2012

Barbie: con la ley en contra


El señor Alejandro Reyes Aceves relata con serenidad el día del secuestro de su hija Barbie, como quien lo ha hecho en innumerables ocasiones.
La mañana del 8 de agosto de 2011, explica, su hija María Bárbara Reyes Muñiz–o Barbie, como todos la llaman–, de entonces 16 años, tomó la camioneta familiar y se dirigió a la Preparatoria número 163 de Cuautitilán, para realizar su inscripción al segundo año.
Barbie llegó a su casa alrededor del mediodía, dejó el coche y salió de nuevo, a pie. Algunos vecinos la vieron salir.  Se comunicó con su mamá, mediante el servicio de mensajería de Blackberry, y le dijo que iba con “una amiga de la escuela” al centro comercial Luna Park. Más tarde, reflexionaría la familia, ese mensaje era raro: Barbie no había mencionado el nombre de la amiga, no se había llevado el auto y Luna Park no era un centro comercial al que le gustaba ir.
Barbie tuvo comunicación con su novio a las dos de la tarde, pero después ya no contestó los mensajes de nadie. Alrededor de las cinco, preocupada, la mamá pidió a sus otras hijas que la acompañaran a Luna Park. Buscaron a Barbie en las tiendas, el cine, mostraron fotos a los policías. Nadie la había visto. Pasaban de las 7 de la noche y la mamá salía del centro comercial cuando llegó el primer mensaje del secuestro. “Mira la cosa esta así […],quero 500mil pesos para mañana a las 11 no estas para poner condiciones y no me importa hablar contigo hasta maÑana. Obviamente nada de policías […]” (SIC).
La mamá  llamó al señor Alejandro Reyes, padre de Barbie, quien se trasladó de inmediato a la casa. La cerrada en la que vivían se volvió un pequeño campo de batalla, los vecinos se enteraron,  la gente entraba y salía. A las nueve de la noche, recibieron otro mensaje:
“Tu crees que somos pendejos o que, vivo demasiado cerca como para no notar que ya hiciste tu desmadre […], si quieres a tu hija te necesito en 5 horas en queretaro con la camioneta y sus papeles asi como el matiz y sus papeles […] solo te quiero a ti, tus hijas […]” (SIC).
El señor Reyes Aceves se trasladó al ministerio público. Regresó a casa con un negociador de la policía. Enviaron un mensaje a los secuestradores entre las 11:30 y las 12 de la noche, pero éstos ya no respondieron.
LA LEY EN CONTRA
Desde entonces la familia se ha enfrentado  a una serie de huecos legales que les ha impedido que avancen las investigaciones. La familia solicitó acceso a las cámaras de seguridad al interior de Luna Park. “El procedimiento y las normas son realmente muy estúpidos, porque se pierde mucho tiempo”. Luna Park finalmente accedió a dar las grabaciones, pero después de que habían pasado varios días, tiempo invaluable en un secuestro. “Estuvimos alrededor de 36 horas viendo videos, pero no encontramos ninguna evidencia de que mi hija haya estado ahí”, explica el padre.
Asimismo, cuando las personas de interés fueron interrogadas por el ministerio público, algunos de ellos mintieron. Pero la ley no lo sanciona, porque no lo hicieron frente a un juez. Los mentirosos se fueron impunes.
La familia ha solicitado que se incluya en el sistema de recompensas el caso de su hija. Las autoridades han hecho oídos sordos a esta petición.
Pero quizá lo que más les ha afectado es que, hasta la fecha, la compañía telefónica Iusacell Unefon no ha entregado completos los registros de radiolocalización del teléfono de Bárbara, a pesar de que éste sigue funcionando y los padres lo siguen pagando. El señor Reyes Aceves asegura que han solicitado esta información en 14 ocasiones, pero tampoco existe una sanción legal para la compañía.
La familia tomará medidas drásticas: el 8 de agosto, el padre iniciará una huelga de hambre y un plantón permanente, hasta lograr la firma de compromisos de los dueños de la compañía Iusacell, del presidente Felipe Calderón, del gobernador del Estado de México Eruviel Ávila, así como del ciudadano presidente electo Enrique Peña Nieto, frente a las oficinas corporativas de la telefónica. 

*Texto publicado en El Universal Gráfico el martes 10 de julio de 2012.

*** Para leer más: La buscaron por todo el país. Estaba a unos kilómetros de casa