sábado, 10 de octubre de 2009

AnarKISTas: Víctor y la Acción directa

En los medios de comunicación estaban a la expectativa: después del arresto de Ramsés y la advertencia de “mano dura” de la SSP capitalina: Los anarcopunks, ¿marcharían, se enfrentarían el 2 de octubre?

Los anarcopunks no se amedrentaron y marcharon. El resultado: tres jóvenes en el Reclusorio Sur acusados, entre otras cosas de “robo en pandilla” a un Oxxo.

El viernes 2 de octubre no fui a la marcha. Pero a la semana entrante Toño Cerezo me llamó por teléfono para exponerme el caso de Víctor Herrera Govea, arrestado por el delito de robo en pandilla. Me dijo que el chavo no participó en el saqueo al Oxxo que se registró durante la marcha, pero que sí participó en un “enfrentamiento” contra la policía que ocurrió metros después. Dijo que los granaderos lo golpearon horriblemente y luego, cuando se dieron cuenta que los estaban filmando, lo dejaron ir.

El chavo llegó a la plancha del Zócalo, empapado en sangre y no hizo el menor intento de limpiarse la cara o cambiarse la playera. Cuando se retiraba, a la altura de Bellas Artes, policías judiciales capitalinos vestidos de civil lo arrestaron. Ahora está en el Reclusorio Sur, acusado de ser uno de los saqueadores del Oxxo.

“Lo arrestaron sin orden de aprehensión”, me dijo Toño, y me dio unos teléfonos.

Me quedé con los teléfonos en la mano. Presentar un caso así para publicar una nota siempre es bien difícil. Cuando trabajaba en MILENIO un par de veces me llamaron para denunciar casos de violaciones derechos humanos similares. Y medio hacía un bosquejo de nota y no sabía ni cómo empezar. Luego llegaba el editor y me decía “la guardamos, ¿no?”. Finalmente, decidí no plantear ese tipo de información. Ya llevaba yo el mote de ser “guerrillera” en la redacción, por haber escrito varias notas en defensa de los hermanos Cerezo Contreras. ¿Notas de chavos que se agarran a madrazos en las marchas? Terminaría sin credibilidad.

El problema para defender a un chavo anarquista es que el editor siempre va a preguntar: ¿qué hizo? Y la respuesta va a ser: pues iba con los anarcos.. y pues sí: se agarraron a madrazos con los granaderos… y cómo no evitar la siguiente pregunta: “¿pues entonces qué querían?, ¿qué les aplaudieran?” Y ahí se acabó todo intento de defensa.

Es, toda proporción guardada y sin punto de comparación, como cuando la policía agarra a un pandillero. Los policías también torturan, golpean, interrogan, delincuentes comunes, y las organizaciones de derechos humanos jamás van a defenderlos, porque, aunque los derechos humanos son para todos, defender a culpables baja puntos a las ong “serias” y luego los otros casos se caen.

En el caso de los anarquistas, aunque hay una ideología atrás de sus acciones, está el “detalle” de los que reivindican la acción directa (enfrentamiento directo con la policía). La mayor parte de la izquierda organizada (ya sea en partidos políticos, en colectivos, en cubículos estudiantiles, en ongs) va a deslindarse de ellos, porque defenderlos es aventarse la responsabilidad de respladar algo que, para el resto de la sociedad, desvirtúa todo lo demás.

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Por la tarde, me llamó un joven llamado Gabriel Bagundo, quien dijo ser el vocero del caso, y me explicó que en you tube había un video del momento en el que los granaderos soltaban a Víctor, bañado en sangre, a la altura de Eje Central y se volvía a incorporar a la marcha. Ésa, me explicaba, era la prueba de que la policía no podía decir que había sido aprehendido infraganti durante el saqueo del Oxxo, como había asegurado en un principio. Por lo tanto la aprehensión era ilegal.

Tragué saliva y le planteé el caso a Fabiola Cancino, editora de República y Ciudad en EL PERIÓDICO. Fabiola es un amor, cree en mí y publicó la nota.

El mismo día que envié la nota, me tocó cubrir la marcha del Sindicato Mexicano de Electricistas rumbo a Los Pinos. Ahí me encontré a El Diablo, miembro del Frente Popular Revolucionario (FPR) y quien fue activista durante la huelga de la UNAM de 1999.

Nos pusimos a platicar de los bombazos que se habían presentado en septiembre en la Ciudad de México, de la aprehensión y luego libertad de Ramsés Villarreal y la marcha del 2 de octubre.

El Diablo me aseguró que él estuvo cerca del contingente anarquista. “Nunca los vi tan tranquilos”, me aseguró. Dijo que habían sido unos cuantos provocadores los que habían participado en el saqueo del Oxxo, y que después, durante el enfrentamiento, la policía los había provocado.

Yo no sé qué pensar. No estuve ahí. Sé que los chavos anarcos no son blancas palomitas. Sé que, para que se haga justicia, se debe buscar la verdad. Pero también sé que los chavos anarcos son el eslabón más frágil de esa gran masa amorfa que es la izquierda mexicana; son los más vulnerables, a pesar de ser los más bravos. Y son los más frágiles por ese factor llamado “acción directa”.

El Diablo siguió platicando. “El problema de los colectivos anarquistas es que están bien desprotegidos porque no tienen redes o lazos con otros colectivos de izquierda”. Entonces, cuando la policía los agarra, no hay nadie que se sume a la exigencia de libertad.

Recordé cómo veía a los anarcopunks cuando iba en el CCH Sur. Cuando no me perdía ni una marcha. A los 16 años, encontraba impresionante cuando los punks se enfrentaban a los granaderos. Pensaba: “es el descontento de las masas”. Pero me decían otros chavos más grandes que yo: “No te acerques, son provocadores”. Y entonces no me acercaba.

Aprendí que los enfrentamientos en las marchas son el pretexto ideal para que la policía agarre parejo, para que saque en los medios de comunicación que los opositores al régimen son “vándalos”.

¿Dónde está la línea entre un provocador en una marcha y los chavos que realmente creen que van a hacer la diferencia agarrándose a golpes con los granaderos?

El anarquista asume como una de sus funciones sociales ser la mecha, la chispa, para la transformación social. Parte de esa chispa es incendiar los ánimos. Demostrar el carácter opresivo del régimen. Me gusta la idea de ser la chispa que prenda. Pero me gustaría que un anarquista me explicara.

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Días más tarde Gabriel Bagundo me volvió a escribir sobre el caso. Agradeció la nota y escribió un par de reflexiones en el correo. Las transcribo:

“Hemos visto que la solidaridad política y la cobertura mediática sobre el caso de un anarquista preso ha sido realmente escasa hasta de sectores, medios y organizaciones de izquierda que comúnmente dan cobertura.

“Creo que hay un sentimiento generalizado en torno a no responder por un anarquista y, por su misma ideología y actuar, culparlo indirectamente de su situación. En muchas cosas no comparto la plataforma/programa anarquista, pero juzgar a priori a un compañero no puede ser actitud de l@s compañer@s de izquierda pues es el mismo argumento por el cual ayer se le juzgó con ‘suficientes elementos’ para ser procesado.

“Es con lo que estos días más nos hemos enfrentado en todos lados. Y fue una actitud que yo mismo llegué a tener sin darme cuenta. Quizá es un tópico en el que se debería prestar atención por ser lugar común, sobre todo los medios más independientes. No sé cómo lo veas, pero creo que es algo con lo que nos podrías ayudar mucho en tus escritos. Una crítica hacia nosotr@s mismos....

“En este caso Víctor fue agarrado y juzgado por cargos falsos, y se le retira mucha solidaridad por su condición anarquista... Cuando, lo que considero que se debería (hacer es) poner atención es la manera en que la justicia hace sus detenciones y construye los argumentos jurídicos para mantener pres@ a la gente. Hasta donde pude escuchar el artículo por el que se le decidió mantener preso fue porque el código penal considera que no se necesitan muchas pruebas --porque es difícil conseguirlas-- cuando los desastres son aprovechando ‘tumultos sociales’.

***

Éste fue el estado en el que se encontraba Víctor después de la golpiza, según miembros de la Rumoddhh:

“CON CORTADURAS DE APROXIMADAMENTE 7 CMS. EN AMBOS PÓMULOS, CON BASTANTE PRESENCIA DE SANGRE, CARA HINCHADA Y AMORATADA Y ESCUPÍA SANGRE. REFIERE QUE FUE GOLPEADO POR APROXIMADAMENTE DIEZ GRANADEROS AL INTENTAR ROMPER EL CERCO DE POLICIAS QUE RODEARON A UNA PARTE DEL CONTINGENTE, DONDE QUEDARON ESTUDIANTES DEL CCH NAUCALPAN, COLEGIO DE BACHILLERES Y PREPA-UNAM.
“SEÑALA QUE LO TIRARON AL SUELO Y LE PATEARON LA CARA, LO GOLPEARON CON LOS ESCUDOS Y A PUÑETAZOS. AFIRMA QUE A OTROS JÓVENES LOS GOLPEARON Y LOS ARROJARON A LA FUENTE EN EL MISMO HECHO.
“AUNQUE LAS HERIDAS DE LA CARA LE SANGRABAN BASTANTE SE NEGÓ A QUE LO ATENDIERAN LOS SERVICIOS MÉDICOS DE LA CRUZ ROJA, SE RESISTÍA A PROPORCIONAR SU NOMBRE O ALGUN DATO PARA LOCALIZARLO POSTERIORMENTE, SE RESISTÍA A QUE LE TOMARAN FOTOGRAFÍAS. MI PERCEPCION FUE QUE TENÍA GRAN TEMOR A QUE LO PUDIERAN IDENTIFICAR O ENTREGAR SUS DATOS A LA POLICÍA O A SER DETENIDO POR LA POLICÍA EN EL MISMO SITIO DE LA MARCHA”.

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Es imposible perder de vista que, actualmente, Víctor está en la cárcel con cargos falsos. Por más anarquista que sea.