lunes, 3 de agosto de 2009

Por qué no hay James Ellroys en México

Decía Eliseo Alberto que la caricatura no política en México nunca había prosperado; ya que el circo político era tan avasallante, que un cartón de otro género(como podría ser Snoopy) jamás tendría la fuerza necesaria para conmover a un público acostumbrado a la estridencia de los desfiguros en la administración pública y los partidos políticos. Tenía razón.

Esa reflexión la leí en los ochenta, un día que esculcaba los polvosos libreros en casa de mis papás. Servía como introducción a un libro de cartones cómicos bastante divertidos (no políticos, por cierto). Recuerdo que uno de los capítulos se titulaba: "Del inagotable acervo de la estupidez humana". Esa frase viene seguido a mi mente.

Ahora, después de una breve aventura por la novela policiaca estadunidense, una interrogante constante es el porqué no existe mayor auge de la novela negra en México. Es decir, sí existen grandes escritores de novela negra, lo que no hay son muchos lectores.

¿Será que la información contenida en El Gráfico, El Metro y el Alarma es suficiente, y la novela negra sale sobrando?, ¿será simplemente que el pueblo mexicano no lee y ya, y no hay otra explicación?

Pienso en la lectura diaria de microbuseros, taxistas, vendedores ambulantes y sus infaltables Gráficos y La Prensa a un lado. Siempre enrollados junto al asiento, probablemente cerca de la botella de plástico cocacola. Listos para ser hojeados en cualquier oportunidad. Primero, por supuesto, repasan las páginas centrales, con fotografías porno soft. Después la nota roja...

¿Qué escritor puede competir con la crudeza de la nota roja mexicana y sus cabezas periodísticas?:

"Pozole rojo", en referencia a un cadáver disuelto ácido dentro de un tambo; o "Parecía que arreglaban carros; nomás los desmantelaban"; "Ataca con machetes y lo calman a tablazos"; "¡Jolines!, español lideraba banda de hampones"...

¡Carajo!, qué James Ellroy ni qué ocho cuartos... ¡cómo alguien va a competir con algo así!

***

Pero de pronto... sólo de pronto se cuelan cosas al cine... Por ejemplo, están los primeros cinco minutos de "Al límite del terror", película estadunidense basada en el caso de los narcosatánicos. Aunque fuera de esa maravillosa entrada (inicio con gancho poderoso y perturbador, como dirían los que se dedican a hacer guiones) la película se vuelve francamente mala. Cae en una trama hollywoodense y se pierde la crudeza ñera que cautiva al principio.