sábado, 16 de enero de 2010

Cero tolerancia y cero escuela (y seguimiento del caso de Víctor Herrera Govea)

Los amigos de Víctor Herrera Govea presumen que los policías que se presentaron a declarar durante las audiencias del caso ni siquiera fueron los que lo aprehendieron en primera instancia.

En diciembre se realizaron las primeras audiencias en el caso de Víctor Herrera Govea, acusado de saquear una tienda Oxxo durante la marcha del 2 de octubre pasado y bajo la causa penal 286/09. El caso, insisto es emblemático, no sólo por tratarse de un chavo anarquista, sino porque da cuenta de la manera de proceder de la policía capitalina. Después de haber sido detenido y liberado por granaderos en un enfrentamiento, de nuevo fue aprehendido por judiciales vestidos de civil y fue acusado, sin pruebas, de saquear un Oxxo.

De acuerdo con el propio Víctor Herrera, los policías que se presentaron a declarar no habían sido los que lo detuvieron. Si esto es cierto, la PGJ habría enviado policías cualesquiera. Víctor dijo que sólo pudo reconocer a uno de ellos, su nombre es Abraham.

Esta información, debo aclarar, es de tercera mano: Víctor le dijo a su mamá, Eduviges, quien a su vez le dijo a Gabriel Bagundo (encargado de dar seguimiento al caso e informar a la prensa) quien a su vez me mandó un correo. Entonces, hay peligro de distorsión.

El 11 de enero se presentó el peritaje del video, disponible en el juzgado. El perito tendrá cinco días hábiles para presentar su informe (es decir, la semana que viene).

Durante las audiencias, el Oxxo no presentó video alguno (ya que no tienen cámaras dentro del local ni alguna fuera) y sólo presentaron una estimación de los daños y un video filmado por personas en la marcha. De acuerdo con Gabriel, en éste no aparecen los acusados. También se presentaron fotografías de periódicos donde tampoco aparece Víctor saqueando el Oxxo --ni los otros dos chavos detenidos--).

“Después de ese tiempo llegará la ‘audiencia de vista’ --aún no hay fecha- que es la ratificación de Víctor (por daño en propiedad ajena y robo en pandilla). Después viene un periódico de elaboración de conclusiones de ambas partes y luego la juez dará sentencia. Se calcula la sentencia de ocho a 10 días después de que Víctor declare”, escribe Gabriel.

Las probabilidades de que Víctor salga son grandes.

Siempre cabe recordar que un chico vestido de amarillo que sí fue filmado saqueando al Oxxo también fue detenido. Pero nunca llegó ante un juez. Parece que la policía lo soltó antes. Entre los estudiantes anarquistas, corre el rumor de que es un porro de CCH Naucalpan, pero esta información tampoco está corroborada por un nombre o una identificación positiva.

Mientras tanto, crece un fenómeno paralelo: el resentimiento a los Oxxos.

No sólo se trata de anarquistas en respuesta al caso de Víctor Herrera. También entre los “chavos de a pie”, sin ningún interés en temas de anarquistas, animalitos ni acción directa.

Hace unos meses, el hijo de 17 años de una amiga se fue de reventón con su novia. Terminaron haciendo lo que decenas de chavos menores de edad hacen (con lo que aclaro, no quiere decir que esté bien): se metieron a un Oxxo y quisieron sacar unas cervezas sin pagar. Los agarraron.

El Oxxo, me explicaba mi amiga, tiene como política el consignar a todos aquellos que traten de robar, así sea que sólo se trate de un six pack de cervezas o un chicle. Quedaron lejanos los tiempos cuando, si unos policías agarraban a un niño tratando de robar, lo retenían por unas horas, lo amenazaban y lo asustaban con llevarlo a la cárcel, probablemente llamaban a sus papás y después lo soltaban. Policías más o menos conscientes de que muchos chavos pasan por una etapa así: tratando de medir sus fuerzas con la autoridad (y que la mayoría no lo va a repetir)… y conscientes de que un proceso judicial así, por unas chelas o un gansito, destruiría más al chavo, en vez de hacerle algún bien.

Supongo que esto es parte de la llamada “política de cero tolerancia”, la cual ha adoptado el gobierno capitalino.

Sobre el hijo de mi amiga, pasó un par de días en algún llamado “tribilín”. Un juez tomó alrededor de dos semanas para decidir si valía la pena que los chavos pasaran el proceso encerrados o en libertad. Al final los soltaron. Después de dos meses de proceso fueron condenados a seis meses de clases de civismo.

Los seis meses de clases morales… dos meses de proceso judicial, con el peligro de pisar la cárcel, todo por un six de cervezas, me parece excesivo y contrario a todas las recomendaciones internacionales de los derechos de los niños.

La Convención sobre los Derechos del Niño afirma: “La detención, el encarcelamiento o la prisión de un niño se llevará a cabo de conformidad con la ley y se utilizará tan sólo como medida de último recurso y durante el período más breve que proceda”.

Aunque la política de mano dura en el sistema penal del distrito Federal no es responsabilidad de los Oxxos, el resentimiento directo se vuelca contra las tiendas de autoservicio. Como resultado del encarcelamiento de Víctor, se presentó una oleada de "expropiaciones" a Oxxos.


CERO TOLERANCIA Y CERO ESCUELA

En diciembre pasado, el rector de la UNAM, José Narro, aventó una cifra escalofriante: en nuestro país hay siete millones de jóvenes chavos NI estudian NI trabajan: ya sea porque desertaron de la escuela, no tuvieron cabida en los centros de estudio o de plano ni interés tuvieron y tampoco encuentran cabida en el mercado laboral.

Un reportaje de Karina Avilés en La Jornada asegura que las opciones de estos chavos son el narcotráfico o el suicidio.

Es triste y desesperanzador ver que en un país se conjunta la cero tolerancia para niños y jóvenes (Víctor es mayor de edad, por ejemplo) y la cero escuela, el cero trabajo, las cero oportunidades.

¿narco y suicidio? Yo creo que algunos de ellos (más sanos que optar por el narco o el suicidio, supongo) han optado por rebelarse, por organizarse y por mentarle la madre al gobierno.



Aclaración necesaria:

Sé que en este post mezclé historias de chile, dulce y manteca, pero considero que todo es parte del mismo problema: una sociedad que no hace nada, NADA por sus chavos, pero los castiga con exceso y con odio.