martes, 21 de julio de 2009

Las 16 cuartillas contra Lucía Morett



La orden de extradición contra Lucía Morett Álvarez, por el delito de atentar “contra la seguridad del Estado” de Ecuador, está basada en dos elementos: el hecho de haber estado en el campamento de las FARC, y que conocía los nombres de los cuatro mexicanos muertos en el bombardeo.

Se trata de un escueto documento de 16 cuartillas, y relata los elementos de cargo y descargo no sólo contra Morett Álvarez, sino también de las otras dos mujeres colombianas sobrevivientes del ataque. En otras palabras, el juez emitió una sola orden de extradición contra las tres sobrevivientes.

En el caso de Lucía, los dos hechos que el juez toma en cuenta para presumir su culpabilidad es, en primer lugar, el hecho de haber estado en el lugar. El segundo elemento, conocer los nombres de los cuatro mexicanos muertos en el bombardeo. También reprocha a Lucía Morett haber caído en “contradicciones”, ya que al principio declaró haber sido tratada de forma correcta por el ejército ecuatoriano; y posteriormente acusó haber sido maltratada durante los interrogatorios.

Los demás elementos “de cargo” contra Morett Álvarez son documentos que relatan el bombardeo en el lugar: copias certificadas del parte policial elaborado por el sargento Elías Imbaquingo Rosero, “mediante el cual hace conocer la información obtenida en relación a la novedad suscitada en Puerto Nuevo (Los Tetetes), con elementos de la FARC [SIC], en la zona fronteriza con Colombia”.

La orden de extradición o “llamado a juicio plenario” está fechado el 3 de octubre de 2008, y firmado por el juez tercero de lo Penal de Sucumbíos, Joel Bustos Tello. Sin embargo, de acuerdo con el diario ecuatoriano “El Universo”, en ese momento también dispuso la suspensión del proceso. Este reinció el 28 de enero de este año.



En la orden de presentación también se menciona como prueba de cargo un oficio Número 2008-0827-PJ-S, del 9 de marzo de 2008, “en el cual se da a conocer sobre actividades realizadas en la parroquia Santa Elena, Cantón Putumayo, comunidad de “Ceiba”… mismo que manifiesta que en el sector antes mencionado se había encontrado un cuerpo sin vida del sexo masculino de entre 30 a 35 años de edad, quien presentaba fenómenos cadavéricos en su fase avanzada.
Este cadáver no está en el conteo dem muertos del ataque al campamento de las FARC, que hicieron los medios de comunicación.
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Se consideraron los 22 de protocolos de autopsias que se practicaron a los cadáveres que llegaron de la provincia de Sucumbíos, un álbum fotográfico sobre el estado del lugar después del ataque, así como el “informe de identidad humana número 014-IH-2008, en que se ha identificado mediante los exámenes correspondientes de uno de los cadáveres como Soren Ulises Avilés Ángeles, entre otros.

Como elementos “en descargo” se consideró “la versión libre y voluntaria de Lucía Morett” quien manifestó haber llegado a Ecuador el 31 de enero de 2008 para “conocer el país y realizar algunas investigaciones para su tesis de licenciatura, así como asistir al seminario de Pensamiento Bolivariano y el Congreso Continental Bolivariano… para posteriormente llegar a un campamento de las FARC, el 29 de febrero de 2008, acompañada de otros cuatro mexicanos…”. Esta versión, diría Morett Álvarez en días posteriores, fue arrancada “bajo tortura”, ya que el Ejército la interrogó mientras ella se encontraba herida por el bombardeo y sin recibir atención médica.

Esta fue la nota que se publicó en el diario “El periódico”, el pasado lunes 20 de julio. El Morett es un caso del que no tengo opinión acabada. Por eso, entre muchos más, quedan cabos sueltos en el tintero:


1. Gente vinculada a las autoridades de Colombia señala que la petición de extradición de Lucía Morett por parte de Ecuador es una herramienta para “rescatarla” de la extradición y proceso de la que sería sujeta en Colombia. Pero la defensa luce seriamente preocupada por el proceso ecuatoriano.

2. En Ecuador, la orden de extradición de las tres sobrevivientes del ataque ha sido fuertemente cuestionada en algunos sectores, por su tardanza y su oportunidad. De hecho, se hizo efectiva hasta después de que el fiscal que más impulsaba esta acción, Wirman Gonzabay, falleciera por un ataque cardiaco en febrero pasado. Algunos incluso elucubraron si su muerte era accidental.

3. La averiguación previa que la PGR abrió en contra de Lucía Morett y otros mexicanos sigue abierta, aunque la propia PGR ha dicho al abogado defensor de Morett que no tiene elementos hasta ahora. Esta averiguación previa fue abierta a raíz de la denuncia que interpuso José Antonio Ortega Sánchez, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad. Ortega Sánchez es una persona cercana al cardenal de Guadalajara Sandoval Iñiguez. Ha denunciado penalmente, entre otros, a los hermanos Cerezo Contreras, al ex procurador Jorge Carpizo, y amenazó con denunciar por daño moral al periodista Julián Andrade, porque éste recordó en una columna, cómo Ortega Sánchez fue investigado por la SIEDO en el caso de una tentativa de secuestro.

4. En el caso de Sucumbíos, la mexicana parece ser una presa de caza apetitosa para varios sectores, más allá de las pruebas que un fiscalpueda aportar. Por lo pronto, lo que más conviene a Morett en este momento es estar, como dice la sabiduría popular, a salto de mata. Y así lo ha hecho.