sábado, 17 de abril de 2010

El Ejército apesta y Sabina es de güeva

Durante la semana hubo dos preguntas en el Facebook que causaron profundas confrontaciones: ¿el Ejército apesta? y ¿Joaquín Sabina es de güeva?

Ambas preguntas sacaron ámpulas. Pero de la primera hubo la suerte de que Adela Cedillo, historiadora que se ha enfocado a estudiar la guerra sucia y la historia de los movimientos armados, se apuntara a la discusión:

Ella explica que “el ejército moderno fue formado por gente que cometió asesinatos en masa durante la revolución de 1910. Nació apestoso, eso con anda se quita”.

La discusión amarró. Germán, productor musical y patadeperro profesional, dijo:
--Sé que te va a caer como bomba esto que diré, pero el Ejército no apesta. Por desgracia está en manos de gente que efectivamente sí. Porque digo esto, porque a pesar de toda la maldad que quieras ver en esta institución, es una institución que acata órdenes y éstas no están a discusión sean buenas o malas.

"Quisiera saber cual seria tu opinión: ¿si tuviésemos un gobierno de izquierda ideal y el Ejército tuviese excesos con organizaciones derechistas? Recuerda que al final los soldados también son pueblo e infinitamente más pueblo que tú y yo. En vez de seguir dividiendo inconcientemente al pueblo, debemos unirlo".

Sergio Méndez, actual abogado, de la revista Contralínea, dijo:
--Pues si lo que dice Germán se confirma, en el sentido de que los soldados matan inocentes por órdenes de sus mandos, entonces tales actos no son errores, sino evidencia de una política institucional, lo cual sería infinitamente más grave y preocupante. De ser así, el Ejército claro que apestaría, pues estaría completamente podrido.

Germán:
--Bueno tal vez alguien que haya sido militar o en su vida tenido acercamientos a disciplina marcial puede entender. Generalizar como lo haces me da a entender que para ti solo hay bueno y malo, blanco y negro. Claro que es una política institucional y te hago la misma pregunta: si estos actos fueran en contra de grupos de derecha ¿cuál sería tu opinión?, ¿en serio la condenarías? Siendo sinceros no lo creo.


Sergio Méndez
--No hablo de los asesinatos cometidos por cualquier ejército durante una guerra convencional. Yo me refiero a las ejecuciones cometidas en contra de civiles inocentes, e incluso de toda persona, inocente o no, que haya sido ejecutada extrajudicialmente por el ejército. Insisto que tu propio argumento (ejército actúa cumpliendo órdenes) me da la razón sobre la podredumbre de las fuerzas armadas.

"Ni en una guerra convencional las fuerzas armadas son libres de atacar sin límites; los convenios de Ginebra y el Estatuto de Roma los señalan. En ningún país democrático en donde exista un Estado de derecho, se acepta como defensa el alegato de que se actuó siguiendo órdenes. Precisamente esa fue la defensa de los genocidas nazis en los juicios de Nüremberg, y desde entonces no fue aceptada".


Adela Cedillo
--Lamento llegar tarde a este extenso e interesante debate, pero, con el debido respeto, me parece ingenuo pensar que se puede hacer una distinción tajante entre la institución, su personal y sus mandos (no olvidemos que el Presidente es el comandante en jefe de las fuerzas armadas). Desde la formación del ejército moderno porfiriano hasta nuestros días, éste ha sido el instrumento privilegiado para exterminar a los enemigos del Estado, esa y no otra es su principal función (aclaro que los liberales de la Reforma nunca lograron unificar al ejército, eso fue obra de Díaz).

“Los excesivos privilegios de este organismo lo han llevado a actuar al margen de la ley, por eso entre los fundadores de los cárteles mexicanos siempre encontraremos militares. Esta no es una desviación, sino una recompensa por su obediencia. El Estado nunca se autocondenaría por utilizar al ejército con fines perversos, por eso cuando algún militar es acusado de algún delito, el gobierno de inmediato se apresta a señalar que se trata de malos funcionarios que se extralimitaron en sus funciones. Ese argumento ha servido históricamente para no recorrer la escala de mandos en casos como las desapariciones masivas, el genocidio y la tortura sistemática que se perpetraron durante la guerra sucia. Prevalece el fuero militar, para evitar las condenas a las que se harían acreedores los militares y el alto mando por crímenes de lesa humanidad.

“La obediencia debida como dijo Sergio no es un argumento válido y no es una coincidencia que desde hace más de un siglo el ejército viole masivamente los derechos humanos de la ciudadanía. Ejemplo de que es posible tener un ejército que no sirva como brazo ejecutor del Estado: la lucha contrainsurgente en Alemania e Italia en la década de los setenta”.

Sobre la güeva de la música de Joaquín Sabina, hubo más consenso. Excepto por los troveros, que enviaron amenazas anónimas a mi correo.