viernes, 11 de diciembre de 2009

Emanuel Hernández (o la transmutación de una bomba molotov en arma exclusiva del Ejército)

Hace unos día platiqué con un par de personas que me pusieron al día en el caso de Emmanuel Hernández Hernández, quien participó en las movilizaciones del Foro del Agua en noviembre de 2006.

Sólo tengo fragmentos de la historia. Pero ya tengo más que hace unas semanas.

En noviembre de 2006, en el marco del Foro del Agua, la policía aprehendió a un montón de estudiantes y anarquistas en los torniquetes del metro Insurgentes. Entre las mochilas hallaron artefactos explosivos; es decir, petardos. Desde el inicio, el montón de chavos alegaron que la policía había "revuelto" las pertenencias. Es decir, la defensa de todos se centró en la imposibilidad de determinar a quién o quiénes pertenecían los petardos o que de plano la policía los había plantado.

En ese momento los chavos lograron salir para llevar su juicio en libertad (entre los huecos que tengo en la historia no me queda claro si fueron liberados al día siguiente o días después) y pidieron los servicios de un abogado zapatista, quien llevó el caso de forma colectiva.

A los pocos meses de iniciado el proceso, la madre de Emmanuel falleció. Por lo que el joven, de entonces 20 años, quedó a cargo de su hermano menor, que entonces tenía 11 años.

Entonces, su principal responsabilidad fue sacar a adelante a su hermanito. Dejó de estudiar para trabajar. Dejó de pagar al abogado.

El 23 de octubre de 2007, le giraron orden de aprehensión, bajo la causa penal 66/07.

En un momento determinado, por falta de pago, la defensa decidió excluir a Emanuel del amparo promovido para los demás jóvenes, lo que propició que se le negara el amparo del 15 de febrero de 2008, por el delito de portación de objetos aptos para agredir, el cual posteriormente fue equiparado a portación de armas de uso exclusivo del Ejército.


En noviembre de 2009, fue aprehendido. En la actualidad, Emanuel no sólo se hace cargo de su hermanito (que ahora tiene 14), sino de un hijo de ocho meses de edad, junto con su pareja.


LAS BOMBAS MOLOTOV NO EXISTEN EN LAS LEYES

Ya le dictaron sentencia. La cual, explicó un amigo, es relativamente benévola para el delito federal por el que se le acusaba.


Como lo acusan de la portación de una bomba molotov y éstas no se ecnuentran contempladas en la legislación, el MP equiparó su portación a una arma de fuego.

Emanuel Hernández fue hallado culpable de portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, armada o fuerza aérea, previsto y sancionado por el artículo 83 fracción 3, en relación con el numeral 11, inciso H de la ley federal de armas de fuego y explosivos.

La condena fue la menor para el delito previsto: prisión ordinaria por cuatro años de prisión, hasta que se resuelva la apelación. Además de 100 días de multa equivalentes a 6 mil 666 pesos. También se le concede los beneficios de condena condicional, que significa que podría pagar una fianza o hacer trabajo comunitario para conmutar la cárcel.

Ahora espera la apelación.