miércoles, 29 de febrero de 2012

El coqueto: La huella del asesino





Para cuando la policía colombiana descubrió que había decenas de niños asesinados en diversos departamentos (provincias) de ese país, y que podía deberse a un homicida serial, Alfredo Garavito Cubillo ya había torturado y matado a más de un centenar de menores. El peor asesino en serie de América Latina llevaba siete años activo. Pasarían casi tres años más para que lo atraparan en 1999.

Las cifras de Garavito no son claras: unos contabilizan 200 niños asesinados; otros 170; el homicida reconoció 140.

En 2005, el fiscal colombiano Álvaro Vivas Botero, dictó en nuestro país su conferencia magistral “El caso Garavito: homicida serial”, y abordó las coincidencias del caso con los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

En ese entonces Vivas Botero enfatizó que Garavito había podido actuar con impunidad durante muchos años porque no había comunicación entre las policías de las diferentes provincias de Colombia.

Si hubiera existido esta colaboración, incluso se le hubiera podido detener antes de que empezara a matar, ya que antes había abusado y torturado alrededor de 200 niños. Vivas Botero cuestionó: ¿Existe en la República Mexicana, una base de datos con todos los desaparecidos?, ¿existe intercambio de información entre procuradurías?

En días recientes, la policía mexiquense aprehendió -para luego dejar escapar- al “Coqueto”, presunto violador y asesino que operaba en el Estado de México y el Distrito Federal. Se le vincula con al menos siete feminicidios de jovencitas.

En la Ciudad de México, cuya mancha urbana cubre el Distrito Federal y el Estado de México, si bien hay ejercicios de colaboración entre procuradurías, el caso de “El Coqueto” vuelve a poner el tema en la balanza.

Se han detectado, por ejemplo, casos en que violadores detenidos en el Distrito Federal ya tenían antecedentes en el Estado de México. Pero la procuraduría capitalina se enteró hasta que había asegurado al sospechoso. Con un intercambio pleno de información, se evitarían muchos delitos de alto impacto.

Cabe preguntarse si una colaboración más profunda entre las procuradurías mexiquense y capitalina hubiera permitido una detención más rápida de “El Coqueto”. (Aunque frente al escape del presunto feminicida, quien se fugó por una ventana incluso estando esposado y vigilado, quizá las preguntas deban ser otras.)  



*Columna publicada el miércoles 29 de febrero de 2012 en El Universal Gráfico.


**Leer también: Los otros monstruos