jueves, 18 de noviembre de 2010

Del pobrismo y el eclipse

Hay una premisa en periodismo que dice más o menos así: la información más importante para la humanidad es que salga el sol, cada día. Pero que salga el sol no es noticia. La noticia es el eclipse.

De esta máxima, que resumirá criterios editoriales de la mayoría de los editores y reporteros del mundo, se explica una acusación constante por parte de la sociedad: los periódicos no informan la “verdad”.


Hoy me tocó cubrir un evento que, hasta ahora ha recibido poca difusión en los medios. Según la UNICEF y el Coneval los hogares mexicanos que reportaron que un niño o adolescente sólo hizo una comida al día o dejó de comer todo un día pasó de cinco en 2008 a 14 por ciento en 2009.

Es decir, 14 de cada cien hogares mexicanos vieron a sus hijos brincarse una comida, o irse a dormir sin cenar por falta de recursos. En un año, el número de estas familias casi se triplicó.

El mismo reporte que entre las familias pobres aumentó el porcentaje de aquellas que tuvieron que dejar de llevar a sus hijos al doctor o comprarles medicinas.

Cosas, ya saben, de este concepto llamado pobreza que, está comprobado, cuando aparece en la portada de un diario, la circulación de éste disminuye.

Otra premisa del periodismo: la pobreza no vende.

Hay otras explicaciones matizadas. Dirán algunos editores, reporteros. El pobrismo, qué güeva. No explica el fenómeno. Es sólo mostrar lo patético por mostrarlo.

En parte, hay algo de razón. Explicar fenómenos es difícil. Muchas de las veces la denuncia sólo queda como reality, una forma de periodismo escandaloso.

Pero, ojo, hay otras estridencias periodísticas que sí venden. Por ejemplo, gritar a los cuatro vientos: El Ejército busca a sicario de 12 años que le disputa la plaza a los Beltrán Leyva.


En este caso, al periodismo parece no importarle la estridencia. Pero ojo: la violencia sí vende. La pobreza, no.

Y al cabo de unos años, esos niños que se fueron a dormir sin cenar, un par o demasiadas veces, quizá se vuelvan noticia. Quizá se vuelvan sicarios.