martes, 15 de mayo de 2012

Quién hace el trabajo sucio


Columna Rendija, originalmente publicada el 9 de mayo de 2012 en el Universal Gráfico


Lydiette Carrión

En octubre pasado, el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard visitó las instalaciones del centro de procesamiento de desechos sólidos San Juan de Aragón. A las pocas semanas se emprendió una gran restructuración: se trajo más maquinaria para separar y reciclar desechos, apartar el vidrio y vender cartón a las empresas de tetra pack (el futuro y el dinero se encuentra en esas cajitas para leche). Y, dicen, los líderes del gremio de pepenadores perdieron influencia.
Ahí adentro de las instalaciones de San Juan de Aragón, Jesús Ramírez Villa, su mamá y sus hermanos atendían un restaurancito desde hacía siete años: quesadillas, tortas, refrescos, dulces. Pero cuando empezó la restructuración, Sergio León, jefe de Unidad Departamental de la panta, le dijo que tenía que desalojar, porque necesitaban el espacio.
Jesús vio la maqueta del proyecto y no estaba contemplado el edificio donde se hallaba el restaurante. Más aún, pidió que la Secretaría de Obras le notificara por escrito. Jamás lo hizo. Según Jesús, las presiones para sacarlo del lugar vienen del gremio de pepenadores: como han perdido influencia (e ingresos), requieren de nuevos espacios. Pero es la Secretaría de Obras la que está haciendo el trabajo sucio.
Hace un mes, llegaron policías para desalojar el negocio. Jesús llamó a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, que detuvo el embargo.
El desalojo se detuvo por el simple hecho de que la Secretaría de Obras expidió un documento (del cual El Gráfico tiene copia) en el que niega haber pedido a Jesús que se vaya. Es decir, oficialmente, la Secretaría de Obras no tiene ni vela en el entierro… y sin embargo intervino para llamar a la fuerza pública.
La actual situación de la familia de Jesús es insostenible: personas desconocidas han vandalizado el lugar: vidrios rotos, carteles arrancados. Jesús explica que se podría ir y ya, pero le parece injusto que las autoridades del Distrito Federal se presten para hacer un desalojo ilegal.

Ignacio Reyes, del área de comunicación social de la Secretaría de Obras, advierte que la secretaría no hará ningún desalojo y de esto ya ha informado a la CDHDF, sin embargo, enfatiza que el predio donde se encuentra el negocio de Jesús pertenece a la Ciudad, por lo que el gobierno puede disponer de aquél cuando así lo requiera.
En diciembre pasado, el tema de la basura acaparó los titulares de los periódicos: la ciudad estaba inundada en basura. Pero detrás del cierre del Bordo Poniente, el reciclaje de la basura, la ecología—había, y hay, otros intereses más, llamémosle, terrenales: los dineros. La basura es un negociazo.