martes, 14 de junio de 2005

Los Zetas en EU. El drama de los secuestros

Los Zetas operan en Laredo, Texas, secuestrando ciudadanos estadunidenses, que en su mayoría están vinculados con el narcotráfico de acuerdo con agentes del FBI.
El miércoles pasado, el mismo día en que el nuevo jefe de la policía de Nuevo Laredo fue balaceado, en la ciudad texana tres vehículos trataron de secuestrar a una persona. Ésta se resistió, por lo que fue asesinada a tiros. La víctima sería identificada tentativamente como un ex policía mexicano.
Horas después de ese primer incidente, Cesario Antonio Carrera, de 28 años, fue ejecutado a plena luz del día, mientras se encontraba en la calle esperando un Mercedes. Las autoridades de esa población informaron a los medios locales que estos acontecimientos probablemente están relacionados con el tráfico de drogas.
Pero el móvil no siempre ha sido el ajuste de cuentas. En muchas ocasiones simplemente se ha tratado de una diversificación de los negocios de los grupos criminales. Un oficial de Laredo explicó que, en los últimos tiempos, la organización criminal de Los Zetas comenzó a "perder droga" y, con ello, dinero.
"Cuando una organización de este tipo está perdiendo droga, acude al secuestro. Ahora, el secuestro se ha convertido en un gran negocio de esta gente".
Y es que no sólo estadunidenses vinculados con el crimen organizado se han visto afectados.
Desde agosto de 2004 a la fecha, 37 ciudadanos norteamericanos han sido secuestrados en territorio mexicano. De éstos, 13 siguen desaparecidos. En la mayoría de las ocasiones se puede intuir que aquellos que no regresan a sus casa son ciudadanos estadunidenses de escasos recursos, de origen mexicano.
Por ejemplo, desde septiembre de 2004, dos muchachas de 23 y 27 años desaparecieron cuando viajaron a celebrar a Nuevo Laredo el cumpleaños de una de ellas. Hasta la fecha no se sabe nada de su paradero.
Para el padre de una de ellas, las autoridades mexicanas no han colaborado tanto como dicen los agentes del FBI.
Por el contrario, miembros de una organizaciones de familiares de laredenses secuestrados en la frontera están ahorrando una recompensa para el gobierno mexicano que será entregado al DIF de Nuevo LAredo cuando regresen sus hijos a casa. Hasta la fechan llevan 4 mil 700 dólares. Esta suma no hace sino evidenciar que se trata de norteamericanos pobres, sin muchos recursos y sin muchas influencias.