viernes, 9 de diciembre de 2011

DF: Batallas por el agua




*Columna publicada en El Universal Gráfico el Miércoles 8 de diciembre de 2011



Dicen que, en el futuro, las guerras en el mundo serán por el agua. En la Ciudad de México han comenzado los primeros escarceos.

Está el caso de Iztapalapa, de la que literalmente bebió la ciudad de México (pues el agua se extraía del subsuelo de la demarcación) durante muchos años. Ahora, en época de estío, cada día se vuelve una batalla por conseguir los litros mínimos necesarios para beber, mantener una casa medianamente limpia, lavarse...

Quizá sea el caso más conocido. Pero no es el único. En el sur de la ciudad se encuentran el Ajusco y sus pobladores: una mezcla de pueblos originarios y asentamientos más o menos irregulares, regiones semi rurales; algunos fraccionamientos clasemedieros; y un par de enormes mansiones.

El nombre Ajusco proviene de la palabra náhuatl “Axochco”, que significa floresta de Agua. El parque nacional del Ajusco sigue siendo una importante zona de recarga de mantos acuíferos; si bien ha sido deforestado.

En los años setenta, que comenzaron a multiplicarse los asentamientos en esa zona, se inició la construcción de tuberías para proveer agua potable a la zona. Sin embargo, éstas nunca se terminaron. Quizá era demasiado caro inviable. Lo cierto es que quedaron ahí, a la intemperie, arterias que llegaban a ninguna parte, relatan los vecinos. Desde entonces, hace cuarenta años, cada semana, o cada tercer día, pipas de agua suben a abastecer a los habitantes.

La semana pasada, los pobladores del Ajusco y los piperos unieron causas; cerraron la carretera México-Cuernavaca para exigir a la delegación Tlalpan, que saldara el adeudo de seis meses que tiene con los piperos y, de paso, les aumentara la paga, ya que el combustible se ha encarecido demasiado. Los manifestantes se enfrentaron con policías, debido al cierre de la carretera. El resultado, anunciaron autoridades dos pobladores y 26 policías heridos.

A raíz de la trifulca, las autoridades se comprometieron a pagar los adeudos. Pero lo cierto es que ninguna administración -priista o perredista- ha atacado el origen del problema: la instalación de tuberías de agua potable y contención efectiva de los asentamientos en áreas naturales.

El de Tlalpan es un caso más de los diversos fenómenos que cada vez se acentuarán más en la Ciudad de México: estiaje, escasez de agua y, paradójicamente, inundaciones y hundiemientos. Se trata no sólo de un problema ecológico o de servicios. La provisión de agua es un asunto de seguridad nacional. El Distrito Federal será el epicentro.


* Twitter @lydicar