*Publicado originalmente en Milenio Semanal
El gobierno mexicano pidió a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que “llame a las cosas por su nombre” y rechazó algunas observaciones preliminares que hiciera el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias (GTDFI) respecto a México. Pero los expedientes —viejos y nuevos— siguen llegando a instancias internacionales. Tal es el caso de Alicia de los Ríos, desaparecida desde 1978 en el contexto de la llamada “guerra sucia”, así como los de José Ángel Alvarado Herrera, Nitza Paola Alvarado Espinoza y Rocío Irene Alvarado Reyes, quienes presuntamente fueron desaparecidos por miembros del Ejército en 2009, en el contexto de la guerra contra el narcotráfico.
“AQUÍ NO ES CERESO”
Martes 29 de diciembre de 2009. Municipio de Buenaventura en Chihuahua. Alrededor de las ocho de la noche, unos 10 presuntos militares ingresaron al domicilio de José Alvarado Herrera, de 30 años. Se lo llevaron a la fuerza junto con su prima, de nombre Nitza Paola Alvarado Espinoza, de 31. Ese mismo día, en el mismo municipio, los elementos del Ejército sacaron sin orden judicial alguna a Rocío Irene Alvarado Reyes (de 18 años) de casa de su madre, a quien encerraron en el baño junto con dos menores de edad. Desde entonces se desconoce el paradero de los tres.
Al día siguiente, los familiares acudieron al municipio de Nuevo Casas Grandes, para interponer una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chihuahua, pero las autoridades se negaron y los enviaron al de Buenaventura. Los familiares se dirigieron al lugar pero no había nadie que los atendiera en las oficinas, por lo que tuvieron que regresar el 31 de diciembre de 2009 cuando al fin pudieron presentar la denuncia por el delito de privación ilegal de la libertad ante Arón Enríquez Duarte, Ministerio Público de Buenaventura, quien les dijo que sus familiares estaban en el Batallón 35 de Infantería porque se había realizado una redada en su comunidad y estaban siendo investigados.
Los familiares acudieron al cuartel del Ejército Mexicano. El vigilante les dijo, textualmente: “Váyanse a la chingada, aquí no es Cereso”. El cuatro de enero de 2010, la madre de uno de los desaparecidos acudió a las oficinas de quejas y denuncias del Operativo Conjunto Chihuahua, en Ciudad Juárez, en donde se radicó la queja número 886/09 ante el licenciado Javier González Mocken. Ese mismo día, otro familiar de las víctimas presentó una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Ciudad Juárez, Chihuahua. Los familiares también se acercaron al Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDHM). El caso cumple con las consideraciones para ser tipificado como desaparición forzada: “La privación de la libertad, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado”. Sin embargo, “el Estado sigue tratando el caso como un extravío de personas o desaparición”, denunciarían después los representantes de las familias, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La minimización del delito en caso de desaparición forzada parece ser constante en México. El GTDFI señaló en sus observaciones preliminares que “debido a que la impunidad es un elemento frecuente en los casos de desapariciones forzadas, muchos casos que podrían encuadrarse bajo este delito son reportados e investigados bajo una figura diferente o ni siquiera son considerados como delitos (…) pudiendo enmarcarse bajo el delito de desaparición forzada, son clasificados bajo delitos distintos, tales como el secuestro o el abuso de autoridad”.
UNA LLAMADA
El tres de febrero de 2010, Nitza Paola logró llamar a J, una amiga suya. Lloraba y le suplicaba que la sacara de ahí. La llamada fue interrumpida. Su amiga relataría que oyó la voz de dos hombres, uno de los cuales decía: “¡Pinche vieja culera, ya habló, te dije que no la dejaras sola!”. El número telefónico quedó registrado y fue denunciado. Pero si bien el Ministerio Público pudo determinar el lugar de la llamada, jamás se hizo pesquisa alguna.
Ante la CIDH, el Estado alegó que la compañía telefónica clasificó al teléfono como de “prepago”, por lo que no existiría información sobre el titular de la línea. El 17 de mayo de 2010, J, la amiga de Nitza, recibió otra llamada desde un número de teléfono diferente. Al otro lado de la línea sólo se escucharon quejidos. Posteriormente, ese mismo número quedó registrado en una llamada perdida dirigida a los familiares de José Ángel. “Todo lo que ha pasado ha sido reportado a la autoridades de todos los niveles”, advierte Alma Gómez Caballero del CEDHM. Y ninguna autoridad indagó sobre las llamadas telefónicas. Hasta la fecha “no tenemos respuesta”.
El caso fue presentado desde enero de 2010 ante la ONU, y fue reiterado en la reciente visita del GTDFI. También existe ya un expediente en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el máximo tribunal de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la materia. Inicialmente, el caso de Nitza, José Ángel y Rocío se presentó ante la CIDH, sin embargo, como “pudimos demostrar que había sido responsable el Ejército, la propia comisión de oficio lo mandó a la Corte para efecto de medidas provisionales”, explicó Gómez Caballero.
La Corte Interamericana ha establecido medidas provisionales para los tres desaparecidos y más de una decena de familiares y amigos. En su última resolución, fechada el primero de abril de 2011, convocó a que el Estado mexicano asista a una audiencia pública para conocer el estado de la implementación de dichas medidas provisionales. Esto se llevaría a efecto en el próximo periodo ordinario de sesiones, del 27 de junio al nueve de julio de 2011, en Costa Rica. Mientras tanto, José Ángel, Nitza y Rocío siguen desaparecidos. José Ángel tiene tres hijos: una niña de 10 años, un niño de cinco y un bebé de seis meses al que no conoce. Nitza ha dejado dos hijas, de 15 y 13 años, y Rocío a una pequeña de cuatro años.
Al presentar las observaciones preliminares sobre desapariciones forzadas en México, Ariel Dulitzky advirtió que, si bien aún no se ha analizado toda la información proporcionada por las diversas organizaciones e instancias, se ha podido identificar ciertos patrones, de acuerdo a la región en el país. “Hemos visto el fenómeno de la presencia militar mucho más fuerte en Chihuahua, en Guerrero, en Coahuila. El fenómeno de la guerra sucia y sus temas están mucho más presentes en Guerrero. El tema del secuestro de migrantes se ve más en los estados donde hay tránsito de ellos”. Eventualmente, el caso de los tres desaparecidos podría convertirse en una nueva sentencia de la Corte Interamericana contra el Estado mexicano por desaparición forzada, junto al de Rosendo Radilla Pacheco, quien fue detenido ilegalmente el 25 de agosto de 1974, en un retén militar y fue visto por última vez en el ex Cuartel Militar de Atoyac de Álvarez, Guerrero.
GUERRA SUCIA Y GUERRA CONTRA EL NARCO
¿Cómo influye el tema de la guerra sucia en las desapariciones actuales, si bien se trata de un contexto diferente? Para Nik Steinberg, de Human Rights Watch en México, una razón importante por la cual siguen ocurriendo las desapariciones forzadas “es que ni las de la guerra sucia, ni las actuales, han sido debidamente investigadas. Si quienes cometieron crímenes atroces hace décadas no han sido sancionados por sus actos, quienes están en posición de cometerlos en la actualidad tienen pocos incentivos para dejar de cometerlos”. En la gran mayoría de estos casos, “las autoridades no cumplen con los pasos básicos para llevar al cabo una investigación oportuna, exhaustiva e imparcial. Como resultado, son los familiares de las víctimas quienes realizan la investigación: son ellos quienes hablan con los testigos, juntan evidencias, y buscan a sus familiares”.
Otra similitud entre la guerra sucia y el momento actual es que siguen siendo los militares quienes investigan los hechos en los que sus miembros están involucrados. “Funcionan como juez y parte”, a pesar de que la Corte Interamericana ha dictado varias sentencias para advertir que estos casos deben ser investigados y juzgados en el fuero penal ordinario. Sin embargo, advierte Steinberg, existe una diferencia importante. “Es el impacto que podría tener en los casos actuales el que las autoridades decidan de una vez por todas asumir su responsabilidad de llevar a cabo una investigación adecuada. Si bien la lucha por la justicia emprendida por los familiares de las víctimas de la guerra sucia continuará, en la medida que pasan los años se hace más y más difícil encontrar a sus seres queridos con vida. Por el contrario, una investigación seria y oportuna de los casos actuales podría ser crucial para dar con el paradero de quienes han sido desaparecidos recientemente”.
Este es el caso de Jehú Abraham Sepúlveda Garza, al cual Human Rights Watch da seguimiento. El 12 de noviembre de 2010, alrededor de las seis 15 de la tarde, Jehú habría detenido su camioneta afuera de una tienda en el minicipio de San Pedro Garza García, en Monterrey, Nuevo León, cuando fue interceptado por miembros de la policía de tránsito. Según un registro proporcionado por la policía municipal, como no llevaba consigo su licencia de conducir, fue detenido y trasladado a la estación de policía. Posteriormente, miembros de la policía ministerial de Monterrey se llevaron a Sepúlveda Garza sin mediar orden de aprehensión.
La esposa de Jehú relató a Human Rights Watch que llamó al teléfono celular de su marido a las siete 30 de esa tarde. La víctima respondió el llamado y dijo que no se le había permitido efectuar llamadas y que estaba siendo trasladado por la policía ministerial hasta su delegación, pero que, según le habían informado, sería liberado a la brevedad. Una hora después su esposa llamó nuevamente, pero el teléfono había sido apagado. Hasta la fecha, Jehú continúa desaparecido.
Mostrando las entradas con la etiqueta crimen organizado. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta crimen organizado. Mostrar todas las entradas
viernes, 29 de abril de 2011
miércoles, 30 de marzo de 2011
Los otros muertos (junto a Juan Francisco Sicilia)
Esta es una nota que envió a sus amigos Areli Carreón, quien es una destacada activista por el uso del ciclismo en Cuernavaca, y forma parte del círculo de intelectuales de esa ciudad. Conocí el texto vía mi amiga Elizabeth Palacios.
Se trata de la descripción de los otros tres jóvenes que fueron asesinados (presuntamente por el crimen organizado) juanto a Juan Francisco Sicilia, hijo del poeta, escritor y periodista Javier Sicilia.
Reproduzco textual:
"Los jóvenes asesinados junto a Juan Francisco Sicilia eran jóvenes sin vínculos con el narco, ni adictos, ni criminales. Eran estudiantes, hijos de familia, amigos, hermanos.
"Julio César, de 20 años, era estudiante del 4° semestre de arquitectura en la Uninter. Jugaba basquet y fut. Antes había jugado americano. Se pasaba horas haciendo maquetas y planos, en las que muchas veces su novia le ayudaba. Era muy perfeccionista en sus trabajos. Hasta que no terminaba su tarea escolar no hacía ninguna otra cosa. Le gustaba montar a caballo y jugar squash. Era el más deportista de los 4.
"Luis Antonio, de 24 años, egresado de Uninter. Estaba estudiando la maestría en diseño gráfico y había puesto una pequeña empresa, IDEAS DESIGN, en la que trabajaba este tipo de cuestiones. Era un coqueto y siempre estaba conociendo chicas y "jalándolas a la mesa en que él estaba". Le gustaba mucho bailar. Le gustaba cocinar. Era muy protector, siempre defendía a quienes sentía más desprotegidos.
"Gabriel (Gabo), este lunes iba a ser su primer día de trabajo.
"Juan, era conocido por su frase: "Pechito, acá, no sé qué y bien bajado ese balón", que significaba que cuando alguien la regaba otro entraba al rescate para sacarlo de la situación. Juan estaba trabajando. traía unos lentes con bastante aumento y se lo cotorreban por "ciegüito".
"A Julio, Juan y Luis les gustaba jugar fut y muchas veces organizaban equipo y se metían a torneos.
"Luis, Gabo y Juan eran de la misma edad y los tres eran amigos inseparables.
"A Luis, Gabo y Juan, les encantaba jugar cartas y "fifa" (x box) y se la pasaban horas de sus tiempos libres jugando.
"Los cuatro eran vecinos en la misma calle -sus casas estaban pegadas una a la otra. Eran muy buenos amigos. A los 4 les encantaba comer mariscos.
Los 4 eran mucho de estar entre amigos y los 4 eran chicos de estar en familia. Para ellos eran muy importantes sus familias por lo que eran mucho de actividades familiares.
"¡Demandamos justicia para Juan, Luis, Julio y Gabo, y las otras tres víctimas, asesinados sin piedad por criminales sin freno!
"abrazos consternados,
Areli"
Se trata de la descripción de los otros tres jóvenes que fueron asesinados (presuntamente por el crimen organizado) juanto a Juan Francisco Sicilia, hijo del poeta, escritor y periodista Javier Sicilia.
Reproduzco textual:
"Los jóvenes asesinados junto a Juan Francisco Sicilia eran jóvenes sin vínculos con el narco, ni adictos, ni criminales. Eran estudiantes, hijos de familia, amigos, hermanos.
"Julio César, de 20 años, era estudiante del 4° semestre de arquitectura en la Uninter. Jugaba basquet y fut. Antes había jugado americano. Se pasaba horas haciendo maquetas y planos, en las que muchas veces su novia le ayudaba. Era muy perfeccionista en sus trabajos. Hasta que no terminaba su tarea escolar no hacía ninguna otra cosa. Le gustaba montar a caballo y jugar squash. Era el más deportista de los 4.
"Luis Antonio, de 24 años, egresado de Uninter. Estaba estudiando la maestría en diseño gráfico y había puesto una pequeña empresa, IDEAS DESIGN, en la que trabajaba este tipo de cuestiones. Era un coqueto y siempre estaba conociendo chicas y "jalándolas a la mesa en que él estaba". Le gustaba mucho bailar. Le gustaba cocinar. Era muy protector, siempre defendía a quienes sentía más desprotegidos.
"Gabriel (Gabo), este lunes iba a ser su primer día de trabajo.
"Juan, era conocido por su frase: "Pechito, acá, no sé qué y bien bajado ese balón", que significaba que cuando alguien la regaba otro entraba al rescate para sacarlo de la situación. Juan estaba trabajando. traía unos lentes con bastante aumento y se lo cotorreban por "ciegüito".
"A Julio, Juan y Luis les gustaba jugar fut y muchas veces organizaban equipo y se metían a torneos.
"Luis, Gabo y Juan eran de la misma edad y los tres eran amigos inseparables.
"A Luis, Gabo y Juan, les encantaba jugar cartas y "fifa" (x box) y se la pasaban horas de sus tiempos libres jugando.
"Los cuatro eran vecinos en la misma calle -sus casas estaban pegadas una a la otra. Eran muy buenos amigos. A los 4 les encantaba comer mariscos.
Los 4 eran mucho de estar entre amigos y los 4 eran chicos de estar en familia. Para ellos eran muy importantes sus familias por lo que eran mucho de actividades familiares.
"¡Demandamos justicia para Juan, Luis, Julio y Gabo, y las otras tres víctimas, asesinados sin piedad por criminales sin freno!
"abrazos consternados,
Areli"
miércoles, 19 de enero de 2011
El #JJ, el rating y la ley

Cuando iba en el CCH, vi “Asesinos por naturaleza”, cuya premisa narrativa de fondo es una crítica a los medios de comunicación que parecen exaltar al serial killer estadunidense.
En México no tenemos muchos serial killers. Pero tenemos narcos.
Ayer fue detenido el JJ, presunto agresor del jugador de futbol paraguayo Salvador Cabañas. El rumor se comenzó a esparcir alrededor de las tres de la tarde. A las seis fue presentado ante los medios por la Policía Federal, que depende de la Secretaría de Seguridad Pública (al mando de Genaro García Luna), y después, en un hecho relativamente sorprendente, las autoridades permitieron o alentaron que las dos televisoras nacionales, Televisa y TV Azteca, realizaran sendas entrevistas exclusivas con el presunto delincuente.
Las preguntas comenzaron a brotar:
¿La ley contempla entrevistas mediáticas antes de que un aprehendido sea presentado ante el MP?
No. De acuerdo con los estándares mínimos, el aparato judicial debió presentar al JJ inmediatamente ante el Ministerio Público. En cambio, lo que sí hizo fue interrogarlo primero (lo cual también es contra derecho), y después acordó con las dos grandes televisoras entrevistas exclusivas de casi media hora.
¿Tienen valor procesal estas entrevistas?
En realidad no. En algunos casos, el material periodístico tiene valor de indicio. Es decir, la policía lo puede utilizar como una pista para hacerse del material, documentación o recopilación de pruebas que sí sean válidas en un proceso penal. Pero en este caso, debido a que es irregular el hecho de que la policía “preste” a un detenido a la prensa, las entrevistas pueden ser utilizadas por la defensa del JJ, para demostrar que no se cumplió el derecho al debido proceso. Y con ello (en un sistema legal confiable) incluso puede servir para su liberación.
¿Es la primera vez que irregularidades de este tipo se presentan?
No. El caso más reciente de irregularidades similares fue el caso de la detención del menor de edad de 14 añois apodado el Ponchis, el pasado diciembre. En ese caso, se trató del Ejército que, de manera menos sofisticada (la SSP dio la “exclusiva” a dos televisoras), se detuvo unas cuadras antes de llegar al MP, para que los medios locales interrogaran y fotografiaran al Ponchis. En este caso fue incluso más el cúmulo de violentación, dado que se trató de un menor de edad y su nombre e identidad fueron difundidos..
Pero, ojo, según la ley, el rostro de un procesado no debería ser difundido incluso en el caso de mayores de edad. Esto va contra el debido proceso. Pero por “usos y costumbres” (por llamarlo socarronamente de alguna forma) las autoridades han asegurado que ello no viola el derecho al debido proceso.
Otro caso reciente en el que se violaron las normas fue el de Kalimba. Ahí Tvnovelas, Tabasco Hoy y otros medios difundieron la identidad de una menor de edad que era ¡demandante!, ni siquiera procesada.
En el caso de la Secretaría de Seguridad Pública, otro caso emblemático de detención sin derecho al debido proceso fue del Florence Cassez.
De acuerdo con una nota de El Mundo, "El 9 de diciembre de 2005 la policía de élite mexicana (AFI) entró en una casa del Estado de México (a una hora del Distrito Federal) donde había varios secuestrados. Arriesgando su vida la policía diseñó una espectacular operación que con fusiles de asalto en mano, logró sorprender y capturar a una banda de peligrosos delincuentes liberando a tres secuestrados. Así es como se enteraron los mexicanos de que finalmente habían caído Los Zodiacos, una banda que aterrorizaba la zona norte de la capital y que una chica francesa formaba parte del grupo.
"Pues bien, semanas después las autoridades reconocieron que en realidad la detención se había producido el día anterior y que se estaba repitiendo todo para que las televisiones tuvieran las imágenes. En un afán de exhibir los logros de la administración de Vicente Fox, la policía reprodujo con los mismos protagonistas, aunque con buena luz y las cámaras ubicadas en los mejores ángulos, la detención de todos los delincuentes. Todo aquel circo organizado para 'Televisa' y 'TV Azteca', marcó desde el principio el proceso. Mientras las víctimas señalan que fue una recreación que no altera el fondo del asunto para los abogados de la francesa se trató de un montaje para dar forma a pruebas falsas y testimonios contradictorios".
En ese entonces, se dio a conocer que Televisa incluso despidió al reportero que cubrió el montaje y al jefe de información. En el caso de la Secretaría de Seguridad Pública, no se aplicaron medidas contra nadie. el montaje quedó en completa impunidad.
El de Cassez es un caso emblemático. Como mexicana no puedo dejar de reconocer que en mi conciencia pesa más la carta que una madre secuestrada envió a los medios para asegurar que reconoce en Florence a la secuestradora que la mantuvo cautiva y que la amenazaba de muerte, porque se sentía "celosa", ya que su novio le hacía insinuaciones a la víctima. Sin embargo, en Europa, la opinión pública no duda de la inocencia de la francesa. Vaya, incluso la comparan con el caso de Jacinta, la indígena quien fue acusada de secuestrar a seis agentes de la AFI.
De ello se pueden desprender varios hechos: la opinión pública (la mía, la del pueblo francés) no debería, en un mundo ideal se juez. Y la verdad nunca será desentrañada porque la SSP no hizo una investigación sino un muladar, y violó el derecho al debido proceso.
¿Fueron las preguntas adecuadas?
No hay tal (preguntas adecuadas), pero más allá del visible temor que pareció invadir al entrevistador por televisa (Carlos Loret de Mola) frente al presunto asesino, quedaron interrogantes en el tintero: la vinculación del Bar Bar con el narcomenudeo y con estrellas de las televisoras, por ejemplo... pero, frente al despliegue fantástico del rating de ayer, se nos olvida que Televisa no sólo era medio en este caso, también era parte.
A fondo: ¿el JJ es la verdad sobre el narco?
La aprehensión del JJ es una nota principal inevitable. Pero siempre hay que buscar contrapesos. La tragicomedia de Cabañas-JJ-BarBaR-modelocolombiana pareciera inundar el imaginario con lo que se podría llamara cultura lúmpen-narca.
La historia, narrada a modo de una suerte policiaca de libro vaquero, en el que el narco es rico, poderoso, carita, impune y además anda con una reina de belleza fortalece la fantasía que se ha asentado en el imaginario mexicano: narco es igual a poderoso, a "chingón".
Y ni siquiera es cierto. Pareciera que en los diarios no queda espacio para dar voz a las víctimas: las decenas de mujeres que han sido enamoradas, y luego violadas, e incluso asesinadas por narcos feos, pobres (no todos terminan en Huixquilucan), violentos y atormentados.
No se narran los infiernos de otros narcos, que jamás lograron conseguir... no se diga a una reina de belleza, sino a una novia.
En uno de los expedientes del caso Posadas, se narra la historia de un narco que pasó por un cirujano plástico, porque estaba harto de poder sólo salir con prostitutas, porque era tan feo que ninguna otra mujer le hacía caso.
No veo en los diarios el vacío y la soledad de un delincuente que sabe que sólo están con él por su dinero.
Pero tampoco leo el promedio de vida de los sicarios, quienes no suelen rebasar los 30 años.
Leo, en resumen, telenovelas, melodramas románticos, baratos, mal escritos. Pero quizá sea también la consecuencia de décadas de puras telenovelas mal hechas... y es que México ya ni en eso es líder. El mundo ya no consume telenovelas mexicanas; prefiere las brasileñas, las colombianas...
*La primera imagen fue tomada de Twitter, un usuario la creó y corrió por las redes sociales.
sábado, 15 de enero de 2011
El blog del narco, más consultado que Milenio y La Jornada
El pasado 13 de enero, esta organización emitió su reporte 2010, en el que clasificó a México y Ucrania como países “parcialmente libres” en materia periodística y de libertad de expresión.
Freedom House asegura: “Cuatro países descendieron en su estatus, incluyendo Ucrania y México, que pasaron de “Libres” a “parcialmente libres”. El descenso de México es resultado de la inhabilidad del Estado de refrenar la ola de violencia debida a los grupos criminales vinculados al narcotráfico…”.
El cambio en la clasificación es un signo alarmante. Ello sin cuestionar sobre si, realmente, alguna vez México ha tenido una plena garantía de libertad de expresión (habrá que revisar los patrones de publicidad, la terrible dependencia de medios locales y nacionales a la publicidad gubernamental; la simbiosis de las agendas periodísticas con las de los partidos políticos, la imposibilidad de validar radios comunitarias y el silencio que hacen los medios “oficiales”, al respecto…).
¿Qué casos concretos se pueden identificar con este México amordazado por el narco? Por ejemplo, el de Tamaulipas, en donde la prensa no puede publicar nada que incomode al poder criminal (y de facto) en la entidad. Ahí han cobrado mucha relevancia redes sociales en donde ciudadanos advierten de balaceras y contingencias, frente al silencio (forzoso) de los medios.
**
Paralelo a ello se presentan otros fenómenos: la prensa (local y nacional) callan. Pero los actores de esta guerra no lo hacen. Y tienen público y rating.
De acuerdo con las estadísticas de Add Planner (una herramienta de Google para conocer el tráfico real de sitios de internet), mientras el tráfico en internet de los diarios nacionales se mantiene relativamente moderado, el del blog del narco se dispara y le gana a varios.
El blog del narco (con más de seis millones de visitas totales al mes) tiene más tráfico que los sitios Milenio (5.6 millones) y La Jornada (4.1 millones).

México ya no es un país “libre” en materia de expresión y medios, según Freedom House.
El blog del narco además tiene lectores leales, que permanecen en promedio, casi 10 minutos...

¿Quién realiza el blog del narco? Nadie sabe. Pero obtiene información exclusiva de una decena de entidades, toda vinculada con cárteles del narcotráfico.

En entrevistas con medios internacionales (como AP y LA Times), presuntos autores del blog aseguran que son sólo un estudiante de sistemas y un periodista. (Otro aspecto que debería analizarse es la falta de rigor de ambos medios internacionales, la cual no hubiera sido aceptada por sus editores si se tratara de información originada en países de primer mundo.)
Sin embargo, es inverosímil que dos personas hagan acopio de información de diversos grupos criminales, en gran parte del territorio nacional, sin vínculos directos con el ejército, la PGR o los propios cárteles…
¿Y la poli?
La policía cibernética o la PGR jamás han investigado (o hecho público al menos) el blog del narco. Vayan, ni si quiera la dirección IP.
Entre los chismes de reporteros, se asegura que uno de los alegatos de autoridades para no investigar el blog del narco es que “no hay denuncia alguna”, ni delito qué perseguir…
Esta respuesta contrasta, por ejemplo, con el hecho de que la PGR haya solicitado a la Interpol investigar el Centro de Documentación de los Movimientos Armados (Cedema), que recopila comunicados de grupos político militares o guerrilleros.
*Revisar el número de "visitas totales" en las imágenes para hacer el comparativo.
Freedom House asegura: “Cuatro países descendieron en su estatus, incluyendo Ucrania y México, que pasaron de “Libres” a “parcialmente libres”. El descenso de México es resultado de la inhabilidad del Estado de refrenar la ola de violencia debida a los grupos criminales vinculados al narcotráfico…”.
El cambio en la clasificación es un signo alarmante. Ello sin cuestionar sobre si, realmente, alguna vez México ha tenido una plena garantía de libertad de expresión (habrá que revisar los patrones de publicidad, la terrible dependencia de medios locales y nacionales a la publicidad gubernamental; la simbiosis de las agendas periodísticas con las de los partidos políticos, la imposibilidad de validar radios comunitarias y el silencio que hacen los medios “oficiales”, al respecto…).
¿Qué casos concretos se pueden identificar con este México amordazado por el narco? Por ejemplo, el de Tamaulipas, en donde la prensa no puede publicar nada que incomode al poder criminal (y de facto) en la entidad. Ahí han cobrado mucha relevancia redes sociales en donde ciudadanos advierten de balaceras y contingencias, frente al silencio (forzoso) de los medios.
**
Paralelo a ello se presentan otros fenómenos: la prensa (local y nacional) callan. Pero los actores de esta guerra no lo hacen. Y tienen público y rating.
De acuerdo con las estadísticas de Add Planner (una herramienta de Google para conocer el tráfico real de sitios de internet), mientras el tráfico en internet de los diarios nacionales se mantiene relativamente moderado, el del blog del narco se dispara y le gana a varios.
El blog del narco (con más de seis millones de visitas totales al mes) tiene más tráfico que los sitios Milenio (5.6 millones) y La Jornada (4.1 millones).

México ya no es un país “libre” en materia de expresión y medios, según Freedom House.
El blog del narco además tiene lectores leales, que permanecen en promedio, casi 10 minutos...

¿Quién realiza el blog del narco? Nadie sabe. Pero obtiene información exclusiva de una decena de entidades, toda vinculada con cárteles del narcotráfico.

En entrevistas con medios internacionales (como AP y LA Times), presuntos autores del blog aseguran que son sólo un estudiante de sistemas y un periodista. (Otro aspecto que debería analizarse es la falta de rigor de ambos medios internacionales, la cual no hubiera sido aceptada por sus editores si se tratara de información originada en países de primer mundo.)
Sin embargo, es inverosímil que dos personas hagan acopio de información de diversos grupos criminales, en gran parte del territorio nacional, sin vínculos directos con el ejército, la PGR o los propios cárteles…
¿Y la poli?
La policía cibernética o la PGR jamás han investigado (o hecho público al menos) el blog del narco. Vayan, ni si quiera la dirección IP.
Entre los chismes de reporteros, se asegura que uno de los alegatos de autoridades para no investigar el blog del narco es que “no hay denuncia alguna”, ni delito qué perseguir…
Esta respuesta contrasta, por ejemplo, con el hecho de que la PGR haya solicitado a la Interpol investigar el Centro de Documentación de los Movimientos Armados (Cedema), que recopila comunicados de grupos político militares o guerrilleros.
*Revisar el número de "visitas totales" en las imágenes para hacer el comparativo.
Cuando los niños matan

*Publicado originalmente en Replicante
Una reflexión sobre el Ponchis
Por Lydiette Carrión
Le dicen el Ponchis. Tiene catorce años y se le acusa de haber degollado a cuatro personas. También se le acusa de ser miembro del Cartel del Pacífico Sur.
Su historia recorrió el mundo, incluso antes de ser aprehendido el pasado 2 de diciembre en el aeropuerto de Morelos. Su caso ha detonado protestas desde todos los sectores: los organismos de derechos humanos han reclamado que su nombre y rostro fueran difundidos, violando con ello todas las leyes que protegen a los adolescentes. Penalistas y políticos han demandado que sea juzgado como adulto, dada la gravedad de sus crímenes.
Pero la literatura y el arte en general ofrecen explicaciones más complejas del hecho, invariablemente escalofriante, de que un niño sea capaz de matar.
“¡Oliver Twist pide más!”
Charles Dickens describe un Londres de la primera mitad del siglo XIX en donde los huérfanos, los niños de nadie, son adiestrados por adultos en el arte del robo y el asesinato. La lucha de Oliver Twist es para no ser tragado por ese mundo en el que conviven ladrones, asesinos y prostitutas.
Pero el primer paso para las aventuras de Oliver es rebelarse ante su presente. En un orfanato los huérfanos se mueren de hambre y le toca al protagonista pedir por más comida, con lo que desata la furia del director, quien decide venderlo como aprendiz al primero que lo decida comprarlo.
El relato de Dickens se concentra en las decisiones pequeñas pero fundamentales que el huérfano debe hacer en cada momento, las cuales lo salvan de que su espíritu se desvíe.
Pero la historia de Oliver Twist es un relato feliz (el protagonista logra mantener inmaculada su inocencia y es rescatado de las calles de Londres), en medio de un centenar de historias trágicas, de huérfanos (a los que ahora los llamaríamos “niños en situación de calle”) que deben robar, golpear y matar para sobrevivir.
¿Acaso el Ponchis no fue movido por esos mismos valores que Dickens critica en sus historias? ¿No es acaso la versión trágica de un Oliver Twist que no logró huir de ese círculo de criminales?
Dickens es considerado uno de los primeros escritores del siglo XIX que se alejó del romanticismo para describir un drama social. En una novela posterior, Tiempos modernos, ofrece una visión aún más aguda de lo que él consideró era la transformación de su sociedad por la Revolución industrial: dejaron de ser vigentes valores como la honestidad, la compasión y la solidaridad para erigirse como dioses la ganancia y el dinero.
¿Acaso el Ponchis no fue movido por esos mismos valores que Dickens critica en sus historias? ¿No es acaso la versión trágica de un Oliver Twist que no logró huir de ese círculo de criminales?
Según la prensa, el Ponchis nació en San Diego; su madre vive en el barrio Logan, conocido por ser semillero de sicarios desde los años noventa, si bien ella fue descrita como una mujer piadosa que vende cosméticos de casa en casa.
El Ponchis creció sobre todo en Jiutepec, Morelos, en un barrio pobre, al cuidado de su abuela, hasta que ella falleció cuando él tenía unos siete años, según un diario de Estados Unidos. Nació y creció en el abandono, en barrios donde la norma era pertenecer al crimen organizado.
La naranja mecánica y las soluciones del sistema
Es un mundo podrido porque permite que los jóvenes golpeen a los viejos como ustedes han hecho, y ya no hay ley ni orden. Ya no es un mundo para un viejo [...] ¿Qué clase de mundo es éste? Hombres en la Luna y hombres que giran alrededor de la Tierra como mariposas alrededor de una lámpara, y ya no importan la ley y el orden en la Tierra.
—Un vagabundo a Alex, en Naranja Mecánica.
Uno de los aspectos que causó más escozor en varios sectores es el hecho de que, de ser hallado culpable, el Ponchis sería condenado a tres años de reclusión.
La Naranja Mecánica de Kubrick
En entrevista telefónica el presidente del Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad (ICESI), Luis de la Barreda Solórzano, explicaba que incluso en países democráticos, como España o Reino Unido, las penas para adolescentes que cometen homicidio son más altas. Pero, han cuestionado defensores de derechos humanos, la reclusión en una cárcel mexicana, las cuales han probado ser escuelas del crimen, ¿rehabilitaría al Ponchis?
Durante la plática De la Barreda Solórzano recordó el caso de dos niños ingleses de diez años que en 1993 secuestraron a un bebé de dos años en un centro comercial y lo torturaron y asesinaron. Si bien los medios formales no divulgaron su identidad, los tabloides sí difundieron sus fotografías y nombres: Robert Thompson y Jon Venables. Fueron enjuiciados como adultos y condenados a cadena perpetua aunque fueron liberados en 2001, cuando cumplieron la mayoría de edad y se les dio una nueva identidad para protegerlos.
Según la prensa, estos niños fueron tratados cuidadosamente en prisión, continuaron sus estudios, fueron evaluados y tratados por un equipo de siquiatras y sicólogos. Se les dio un seguimiento puntual. Hace un par de años Venables fue arrestado por poseer pornografía infantil.
El caso de los dos niños ingleses parece acercarse al de Alex De Large, el personaje ficticio de Naranja mecánica, escrita por Anthony Burgess y posteriormente llevada al cine por Stanley Kubrick, en donde el ejercicio de la violencia no es por paga alguna, sino por gusto.
Frente a la hiperviolencia del adolescente, plantea Naranja mecánica, se dará un tratamiento pavloviano a Alex: mediante drogas y la exposición sistemática a música clásica e imágenes violentas quedará imposibilitado de volver a golpear, matar, violar…
Después de haber sido tratado, Alex será un personaje castrado, indefenso ante una sociedad que lo rechaza, y de la cual ya no puede defenderse. La solución final, según la novela, se encontrará en la maduración de Alex y la búsqueda del amor.
Pero el niño sicario mexicano también parece emular al Alex de Naranja Mecánica: su fama se desató cuando, de forma anónima, fueron difundidas en la red las imágenes de estos adolescentes, armados y con el rostro cubierto, que posan frente a sus víctimas, mientras los golpean, los hieren, los mutilan…
Crimen y castigo. La redención
Vete a una encrucijada, haz una reverencia a la gente, besa la tierra, porque también ante ella has pecado, y dile a todo el mundo: ¡Soy un asesino!, sólo entonces, Dios te regresará la vida.
—Sonia a Rodión, en Crimen y Castigo
Si bien no es propiamente un niño, Rodión Romanovich Raskólnikov es el joven asesino más trascendente de todos los tiempos. Para Dostoievsky, el drama del crimen no pertenece a la esfera de la edad, ni siquiera de la sociología o el aburrimiento, sino de la ética y la filosofía.
La tesis, que se repite con variaciones en las principales novelas del autor (Demonios, Los hermanos Karamazov, El idiota) es la misma: la redención del criminal es siempre posible; se trata de un proceso interno, personal, pero que debe ir acompañado de una sociedad que compadece, más que condenar al criminal, cuyo camino será tortuoso para alcanzar la expiación.
La tesis, que se repite con variaciones en las principales novelas del autor es la misma: la redención del criminal es siempre posible; se trata de un proceso interno, personal, pero que debe ir acompañado de una sociedad que compadece, más que condenar al criminal, cuyo camino será tortuoso para alcanzar la expiación.
Otra tesis que se reproduce una y otra vez en la obra de Dostoievsky (en particular en Crimen y Castigo y Demonios): los fines jamás justificarán a los medios. Rodia comprende que su inteligencia y su talento, así como sus planes para hacer un mundo mejor, no justifican que mate a una usurera.
Rodia es un estudiante que se encuentra en una soledad y una pobreza abrumadoras, repleto de libros modernos que plantean la existencia de un hombre superior, al cual no se aplicarían las leyes morales.
Ahí, en un cuartucho de estudiante, en medio del frío y el hambre, concibe que para, continuar con sus estudios y convertirse en un ser valioso para la sociedad, así como para salvar a su hermana de un matrimonio infausto, la única solución es asesinar a una vieja usurera, poco querida por los que la rodean. Un insecto, una chupasangre. Rodia se convence a sí mismo de que hará a la sociedad un doble favor: terminar con la usurera y ayudarse económicamente.
Dostoievsky añade un apunte sociológico frente al homicida. Antiguamente, dice en varias obras, el pueblo ruso compadecía al criminal que purgaba su pena, porque es el homicida el que más sufre. Al ser un criminal, ha cortado sus lazos con la sociedad, con el pueblo y con Dios. Por ello, Sonia, la prostituta, decide acompañar a Rodia a Siberia.
Ahí, en el destierro, y después de varios años, Rodia logrará redimirse y encontrar la paz, acompañado por Sonia, una vez que comprendió que él no es un superhombre, tampoco un monstruo, sólo un hombre, un pecador que tuvo otra oportunidad.
lunes, 20 de septiembre de 2010
La escuela en tiempos del narco
En México, la violencia generada por el narcotráfico ha permeado en las escuelas enclavadas en las regiones más difíciles del país. Esto se presenta prácticamente todos los niveles educativos. El asesinato del profesor Edmundo Nava Mota Álvarez es sólo un caso emblemático del drama que se vive cotidianamente en estos planteles.
En algunas zonas del país, la inseguridad aledaña a las escuelas ha afectado incluso la asistencia a clases. En Tampico, poco antes de semana santa, muchos niños de escuelas primarias perdieron varios días de clases, ya que sus padres decidieron no enviarlos, debido al clima de inseguridad que reinaba en la zona. Así lo reportó el diario local La Razón.
El 22 de abril, la Asociación de Instituciones de Educación Superior Privada del Estado de Morelos anunció que solicitaría modificar los horarios de clase a la Secretaría de Educación estatal, para garantizar mayor seguridad
De acuerdo con la información recabada en la más reciente encuesta del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE), realizada a niños de tercero de secundaria, los estados en los que se percibe mayor inseguridad alrededor de los planteles son: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Estado de México, Distrito Federal, Quintana y Roo.
Mientras que los estados con mayor violencia al interior de la escuela son: Baja California Norte y sur, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Michoacán, Estado de México y Tabasco.
En otras palabras, la violencia al interior del plantel no necesariamente se corresponde con la periférica, por lo que “los centros escolares tienen herramientas para incidir en estas problemáticas”, concluye el estudio.
En la encuesta se pregunta a los adolescentes si en sus escuelas existen altos niveles de consumo de drogas, sustancias tóxicas, y si se presenta la portación de armas, golpes y peleas, la encuesta arrojó que dos de cada diez estudiantes de tercero de secundaria manifestaron que en sus escuelas existen altos niveles de consumo de drogas y se presenta la portación de armas de fuego, golpes y peleas. Sin embargo en la encuesta sólo se midieron las conductas más agresivas, pero no otras manifestaciones de violencia, como el bullying o la violencia de género.
LA RESPUESTA GUBERNAMENTAL
Desde 2007, la Secretaría de Educación Pública (SEP) impulsó el Programa Escuela Segura para combatir la inseguridad adentro y en los alrededores del plantel. Este programa se encuentra en el marco del llamado hecho por Felipe Calderón “Limpiemos México. Zona en Recuperación”.
Escuela Segura otorga recursos a las escuelas de primaria y secundaria enclavadas en los 314 municipios del país con mayor índice de violencia en el país (entre los cuales se encuentra, por cierto, el municipio de Ecatepec, donde se presentó el homicidio del profesor Edmundo Nava).
De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2010, en el ramo de Recursos para atención a grupos vulnerables, se otorgarían 230 millones de pesos para Escuela Segura. Hasta el momento hay alrededor de 25 mil escuelas en el programa.
El programa funciona a partir de la capacitación de profesores, reparto de material a alumnos sobre la prevención del delito, la prevención de adicciones y la violencia, se reparten también trípticos, se realizan talleres, y, además, la SEP otorga recursos para mejorar la seguridad y el entorno de las escuelas. También, se establece alguna alarma o forma de comunicación directa con las autoridades, en caso de emergencia.
En la página de internet del programa Escuela Segura, se presenta un video sobre la experiencia con la escuela secundaria # 7, José Vasconcelos. Ahí, la directora del plantel, Josefa Natalia Gómez Rocha, explica que mediante el programa han recibido aportaciones en recursos humanos, pláticas, talleres, folletos para prevención de las adicciones.
También, se plantea mejorar el alumbrado público alrededor del plantel, en particular, en la parada de autobuses.
Uno de los principales ejes del programa está en la constitución de los Consejos Escolares de Participación Social, integrados por padres de familia, maestros, autoridades sindicales, el director de la escuela, los alumnos y en su caso por sociedad civil. La idea es involucrar a los padres de familia en la toma de decisiones y protección del plantel.
Sin embargo, “Escuela Segura no es suficiente”, ha reconocido incluso el propio titular de la SEP, Alonso Lujambio.
“No es suficiente … aunque insisto en que no le subamos la tinta al asunto, no se puede hablar de un problema generalizado en el país, y por tanto el Programa Escuela Segura pretende focalizar su acción allí donde el problema es más grave”, aseveró a periodistas, en el marco del Foro de Ministros de Educación de América Latina y el Caribe-Unión Europea Educación, Innovación e Inclusión Social, el pasado 25 de marzo, en España.
El gobierno da números y buenos discursos que muchas veces quedan en buena voluntad, la realidad dice otra cosa y para muestra un botón: Gabriel Ángeles Ramírez es director de la escuela primaria Emiliano Zapata, ubicada en el municipio de Ecatepec, Estado de México. Él explica que el programa Escuela Segura, en su plantel, consistió en la entrega de 4 mil 223 pesos para adquirir material y echar a andar ciertos talleres y programas escolares; la constitución del Consejo Escolar, por padres de familia; y la colocación de un botón de emergencia: una línea directa entre la escuelas y la policía municipal.
Pero esos 4 mil 223 pesos, aunque en principio debían servir para organizar pláticas y programas, de acuerdo con las reglas de operación debían ser facturados en insumos como chapas, candados y cerrojos.
El botón de emergencia fue accionado en una ocasión, porque enfrente del plantel comenzó a quemarse un sofá y la humareda, dice el director, era terrible. Nunca llegó nadie, ni bomberos, policías municipales o si quiera un policía de tránsito.
Pero el botón no está presente en todas las escuelas. Verónica Pacheco Saldívar es directora del preescolar Leona Vicer, en Ciudad Cuauhtémoc, Ecatepec. Ella explica que Ciudad Cuauhtémoc es una de las zonas identificadas con mayor problema de narcomenudeo del municipio. Su escuela, aunque está cargo de niños menores de seis años, no cuenta con línea telefónica, por lo que no se pudo colocar el botón de seguridad.
Esta escuela no recibió ningún monto para invertir en seguridad. Y sin embargo, sí está dentro del censo de escuelas beneficiarias del programa Escuela Segura, ya que se constituyó el Consejo Escolar.
LA DENUNCIA DESDE LA ESCUELA, ¿EFECTIVA?
Durante el diálogo interactivo que sostuvo Calderón en el evento Limpiemos México, con niños de secundaria en Monterrey, el 2 de julio de 2007, exhortó a “que se establezca un sistema de mucha comunicación muy fluida entre la áreas de policía y de maestros”, para combatir el narcomenudeo adentro y afuera de los planteles.
Sin embargo denunciar desde el ámbito escolar puede ser riesgoso. A esa conclusión llegaron los amigos y familiares de Edmundo Nava Mota, quien fue asesinado el 28 de mayo del 2007.
El caso Nava Mota
Edmundo Nava Mota denunció una y otra vez las redes de narcomenudeo que afectaban a la escuela que dirigía. Tres años después, su crimen sigue impune.
El caso de Nava Mota Álvarez ilustra una problemática presente en numerosas escuelas de educación secundaria, bachillerato e, incluso, primarias: cómo enfrentar la inseguridad generada por el narcotráfico y la delincuencia alrededor de un plantel e, incluso, adentro del mismo.
Entre 2003 y 2004, el narcomenudeo y el porrismo se gestaban alrededor de la preparatoria 115 Emiliano Zapata, en Ecatepec, Estado de México, el municipio más grande del país, y con una fuerte problemática de criminalidad.
Se presentaron casos que preocuparon a la comunidad. A las afueras del plantel hubo dos intentos de secuestro. Por otro lado los porros de la Fenet 115 (Federación Nacional de Estudiantes Tecnológicos, una porra que tiene sus orígenes en el IPN) asaltaban y golpeaban a estudiantes; al interior de la escuela se comenzaba a vender droga.
En 2006, el director Nava Mota, quien fue fundador de quince escuelas en la zona, entre ellas la preparatoria 115, se reunió con el entonces presidente municipal de Ecatepec, José Luis Gutiérrez Cureño y el subprocurador regional de Ecatepec, José Eduardo Villalobos Sánchez, entre otros.
Señaló directamente a tres ex alumnos, cuyos alias son “La chocolata”, “El tosco” y “Padilla”. Villalobos Sánchez aseguró que conocía a los ex alumnos señalados por el profesor, y que eran jóvenes honorables, explicaron los familiares deudos de Edmundo.
Edmundo Nava siguió exigiendo que la policía hiciera algo. Incluso entregó información respecto al funcionamiento de las narcotienditas en las cercanías de las escuelas, datos que eran proporcionados por sus alumnos.
El 19 de diciembre de 2006 sufrió un atentado al salir de la escuela. Mientras viajaba con otro profesor en una camioneta, un joven le disparó con un arma calibre 45, de uso exclusivo del Ejército. Al día siguiente el profesor y sus familiares levantaron una denuncia con folio EM/AMOD/1/4152/06.
Las autoridades aseguraron que toda la información que el profesor había entregado a la policía sería anexada a la denuncia del atentado. Posteriormente, la familia y los abogados que coadyuvan en el caso se darían cuenta de que nunca fue incorporada al expediente.
Meses después, el 28 de mayo de 2007, entre las 6:30 y 6:45 de la mañana, cuando se dirigía al plantel en su automóvil en compañía de su pareja, Graciela Ferruzca Chica, sufrió un segundo atentado, sólo que esta vez perdió la vida. Se utilizó un arma calibre 45. Murió casi de inmediato (averiguación previa EM/AMOD/2259/2007).
En un primer momento, Ferruzca Chica imputó directamente a un exalumno del plantel, el menor de edad Andrés Esteban Domeneche Limón. Pero semanas después, sin explicación alguna, se retractó, lo que jurídicamente significa que Domeneche Limón no podrá ser encauzado por este delito.
En enero de 2008, la familia Nava Mota Álvarez designó un representante legal encargado de integrar la indagatoria, el abogado Leonel Rivero.
El 26 de febrero, Guillermo Nava Mota González, padre de la víctima, amplió su declaración ante el ministerio público, José Luis Razo Martínez, y de nuevo presentó las pruebas documentales que había entregado el director asesinado.
La Procuraduría General de la República conoció el caso. En mayo de 2008, los familiares se reunieron con el delegado estatal de la PGR en el Estado de México, José Manzur Ocaña, y con el comandante regional de la AFI en el Estado de México, Milton Guerrero Cristóbal. Entregaron de nueva cuenta la información que el profesor había recabado entre sus alumnos: copias fotostáticas que lograron rescatar, después de que el primer manojo de pruebas “desapareciera” del expediente.
En octubre siguiente, los medios de comunicación reportaron que José Manzur Ocaña protegía a los zetas en el Estado de México. Se convirtió en prófugo. Hasta la fecha nadie sabe dónde está.
Milton Guerrero no corrió mejor suerte. Fue levantado el 28 de agosto de 2008. Su cadáver fue hallado en octubre, en severo estado de descomposición y con huellas de tortura.
AVANZA EL CASO
A finales de 2008, se logró la identificación de dos personas que presuntamente participaron directamente en el homicidio del profesor: un menor de edad que se encontraba internado en la Escuela de Rehabilitación para Menores Infractores Quinta del Bosque, por otro delito, y confesó su coparticipación en el homicidio, y una persona que ha sido señalada como “sicario” oriundo de Tepito.
El “sicario” fue debidamente identificado y ubicado por los elementos de la Policía Ministerial en mayo de 2009. A finales de junio de ese año el MP ejerció acción penal en contra de la persona identificada y en julio el juez quinto penal de la primera instancia de Ecatepec libró una orden de aprehensión en contra del coautor del homicidio.
Desde julio de 2009 y hasta el mes de enero de 2010, la familia Nava Mota Álvarez y su representante legal han sostenido diversas reuniones con Alberto Bazbaz Sacal, procurador general del Estado de México, en las que el funcionario ha asegurado que “el inculpado se encuentra perfectamente ubicado y, que es cuestión de días para que se realice la aprehensión”.
Sin embargo, el mandamiento de captura “sigue sin cumplimentarse y el Procurador se ha negado reunirse nuevamente con la familia Nava Mota Álvarez”, denuncia la familia.
Su hermano, Francisco, quien quedó a cargo de la preparatoria, señala que después del homicidio de Edmundo, prefieren no denunciar el narcomenudeo, “en cambio procuramos enseñar a los jóvenes que hemos detectado que consumen, que puede haber otras formas de vida, nosotros apostamos por la educación”.
Sin embargo, el propio director reconoce las cosas no son mejores que cuando su hermano fue asesinado.
“Es lo mismo, no cambia nada, porque a las autoridades no les interesa la seguridad de las comunidades. Desde hace 20 días estoy pidiendo una reunión con el secretario de seguridad pública [local]”.
Incluso los padres de familia aprendieron la lección, ahora se niegan a levantar un acta ni llevarla al Ministerio Público
Y es que, explica Francisco Nava Mota, “si nos dicen que denunciemos, que estemos pidiendo el apoyo, a mí se me hace un juego muy entrampado”, ya que cuando tratan de dar seguimiento a la averiguación, porque ésta no avanza, porque está involucrado el policía municipal o porque se dieron cuenta de que el robo se hace permanente porque esos delincuentes tienen cuotas con la misma policía ministerial, entonces el MP les pide que no interfieran en el proceso.
“Mientras nos piden que nos quejemos, que hagamos la denuncia anónima, cuando nos vamos a fondo, no sólo como director de la escuela, sino también los padres de familia y los alumnos, nos dicen: ‘limítense a sus funciones.. y es cuando nos damos cuenta de que no hay un respaldo para nuestra integridad” concluye Francisco Nava Mota.
*Publicado en Educación a Debate el 11 de mayo de 2010.
En algunas zonas del país, la inseguridad aledaña a las escuelas ha afectado incluso la asistencia a clases. En Tampico, poco antes de semana santa, muchos niños de escuelas primarias perdieron varios días de clases, ya que sus padres decidieron no enviarlos, debido al clima de inseguridad que reinaba en la zona. Así lo reportó el diario local La Razón.
El 22 de abril, la Asociación de Instituciones de Educación Superior Privada del Estado de Morelos anunció que solicitaría modificar los horarios de clase a la Secretaría de Educación estatal, para garantizar mayor seguridad
De acuerdo con la información recabada en la más reciente encuesta del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE), realizada a niños de tercero de secundaria, los estados en los que se percibe mayor inseguridad alrededor de los planteles son: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Estado de México, Distrito Federal, Quintana y Roo.
Mientras que los estados con mayor violencia al interior de la escuela son: Baja California Norte y sur, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Michoacán, Estado de México y Tabasco.
En otras palabras, la violencia al interior del plantel no necesariamente se corresponde con la periférica, por lo que “los centros escolares tienen herramientas para incidir en estas problemáticas”, concluye el estudio.
En la encuesta se pregunta a los adolescentes si en sus escuelas existen altos niveles de consumo de drogas, sustancias tóxicas, y si se presenta la portación de armas, golpes y peleas, la encuesta arrojó que dos de cada diez estudiantes de tercero de secundaria manifestaron que en sus escuelas existen altos niveles de consumo de drogas y se presenta la portación de armas de fuego, golpes y peleas. Sin embargo en la encuesta sólo se midieron las conductas más agresivas, pero no otras manifestaciones de violencia, como el bullying o la violencia de género.
LA RESPUESTA GUBERNAMENTAL
Desde 2007, la Secretaría de Educación Pública (SEP) impulsó el Programa Escuela Segura para combatir la inseguridad adentro y en los alrededores del plantel. Este programa se encuentra en el marco del llamado hecho por Felipe Calderón “Limpiemos México. Zona en Recuperación”.
Escuela Segura otorga recursos a las escuelas de primaria y secundaria enclavadas en los 314 municipios del país con mayor índice de violencia en el país (entre los cuales se encuentra, por cierto, el municipio de Ecatepec, donde se presentó el homicidio del profesor Edmundo Nava).
De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2010, en el ramo de Recursos para atención a grupos vulnerables, se otorgarían 230 millones de pesos para Escuela Segura. Hasta el momento hay alrededor de 25 mil escuelas en el programa.
El programa funciona a partir de la capacitación de profesores, reparto de material a alumnos sobre la prevención del delito, la prevención de adicciones y la violencia, se reparten también trípticos, se realizan talleres, y, además, la SEP otorga recursos para mejorar la seguridad y el entorno de las escuelas. También, se establece alguna alarma o forma de comunicación directa con las autoridades, en caso de emergencia.
En la página de internet del programa Escuela Segura, se presenta un video sobre la experiencia con la escuela secundaria # 7, José Vasconcelos. Ahí, la directora del plantel, Josefa Natalia Gómez Rocha, explica que mediante el programa han recibido aportaciones en recursos humanos, pláticas, talleres, folletos para prevención de las adicciones.
También, se plantea mejorar el alumbrado público alrededor del plantel, en particular, en la parada de autobuses.
Uno de los principales ejes del programa está en la constitución de los Consejos Escolares de Participación Social, integrados por padres de familia, maestros, autoridades sindicales, el director de la escuela, los alumnos y en su caso por sociedad civil. La idea es involucrar a los padres de familia en la toma de decisiones y protección del plantel.
Sin embargo, “Escuela Segura no es suficiente”, ha reconocido incluso el propio titular de la SEP, Alonso Lujambio.
“No es suficiente … aunque insisto en que no le subamos la tinta al asunto, no se puede hablar de un problema generalizado en el país, y por tanto el Programa Escuela Segura pretende focalizar su acción allí donde el problema es más grave”, aseveró a periodistas, en el marco del Foro de Ministros de Educación de América Latina y el Caribe-Unión Europea Educación, Innovación e Inclusión Social, el pasado 25 de marzo, en España.
El gobierno da números y buenos discursos que muchas veces quedan en buena voluntad, la realidad dice otra cosa y para muestra un botón: Gabriel Ángeles Ramírez es director de la escuela primaria Emiliano Zapata, ubicada en el municipio de Ecatepec, Estado de México. Él explica que el programa Escuela Segura, en su plantel, consistió en la entrega de 4 mil 223 pesos para adquirir material y echar a andar ciertos talleres y programas escolares; la constitución del Consejo Escolar, por padres de familia; y la colocación de un botón de emergencia: una línea directa entre la escuelas y la policía municipal.
Pero esos 4 mil 223 pesos, aunque en principio debían servir para organizar pláticas y programas, de acuerdo con las reglas de operación debían ser facturados en insumos como chapas, candados y cerrojos.
El botón de emergencia fue accionado en una ocasión, porque enfrente del plantel comenzó a quemarse un sofá y la humareda, dice el director, era terrible. Nunca llegó nadie, ni bomberos, policías municipales o si quiera un policía de tránsito.
Pero el botón no está presente en todas las escuelas. Verónica Pacheco Saldívar es directora del preescolar Leona Vicer, en Ciudad Cuauhtémoc, Ecatepec. Ella explica que Ciudad Cuauhtémoc es una de las zonas identificadas con mayor problema de narcomenudeo del municipio. Su escuela, aunque está cargo de niños menores de seis años, no cuenta con línea telefónica, por lo que no se pudo colocar el botón de seguridad.
Esta escuela no recibió ningún monto para invertir en seguridad. Y sin embargo, sí está dentro del censo de escuelas beneficiarias del programa Escuela Segura, ya que se constituyó el Consejo Escolar.
LA DENUNCIA DESDE LA ESCUELA, ¿EFECTIVA?
Durante el diálogo interactivo que sostuvo Calderón en el evento Limpiemos México, con niños de secundaria en Monterrey, el 2 de julio de 2007, exhortó a “que se establezca un sistema de mucha comunicación muy fluida entre la áreas de policía y de maestros”, para combatir el narcomenudeo adentro y afuera de los planteles.
Sin embargo denunciar desde el ámbito escolar puede ser riesgoso. A esa conclusión llegaron los amigos y familiares de Edmundo Nava Mota, quien fue asesinado el 28 de mayo del 2007.
El caso Nava Mota
Edmundo Nava Mota denunció una y otra vez las redes de narcomenudeo que afectaban a la escuela que dirigía. Tres años después, su crimen sigue impune.
El caso de Nava Mota Álvarez ilustra una problemática presente en numerosas escuelas de educación secundaria, bachillerato e, incluso, primarias: cómo enfrentar la inseguridad generada por el narcotráfico y la delincuencia alrededor de un plantel e, incluso, adentro del mismo.
Entre 2003 y 2004, el narcomenudeo y el porrismo se gestaban alrededor de la preparatoria 115 Emiliano Zapata, en Ecatepec, Estado de México, el municipio más grande del país, y con una fuerte problemática de criminalidad.
Se presentaron casos que preocuparon a la comunidad. A las afueras del plantel hubo dos intentos de secuestro. Por otro lado los porros de la Fenet 115 (Federación Nacional de Estudiantes Tecnológicos, una porra que tiene sus orígenes en el IPN) asaltaban y golpeaban a estudiantes; al interior de la escuela se comenzaba a vender droga.
En 2006, el director Nava Mota, quien fue fundador de quince escuelas en la zona, entre ellas la preparatoria 115, se reunió con el entonces presidente municipal de Ecatepec, José Luis Gutiérrez Cureño y el subprocurador regional de Ecatepec, José Eduardo Villalobos Sánchez, entre otros.
Señaló directamente a tres ex alumnos, cuyos alias son “La chocolata”, “El tosco” y “Padilla”. Villalobos Sánchez aseguró que conocía a los ex alumnos señalados por el profesor, y que eran jóvenes honorables, explicaron los familiares deudos de Edmundo.
Edmundo Nava siguió exigiendo que la policía hiciera algo. Incluso entregó información respecto al funcionamiento de las narcotienditas en las cercanías de las escuelas, datos que eran proporcionados por sus alumnos.
El 19 de diciembre de 2006 sufrió un atentado al salir de la escuela. Mientras viajaba con otro profesor en una camioneta, un joven le disparó con un arma calibre 45, de uso exclusivo del Ejército. Al día siguiente el profesor y sus familiares levantaron una denuncia con folio EM/AMOD/1/4152/06.
Las autoridades aseguraron que toda la información que el profesor había entregado a la policía sería anexada a la denuncia del atentado. Posteriormente, la familia y los abogados que coadyuvan en el caso se darían cuenta de que nunca fue incorporada al expediente.
Meses después, el 28 de mayo de 2007, entre las 6:30 y 6:45 de la mañana, cuando se dirigía al plantel en su automóvil en compañía de su pareja, Graciela Ferruzca Chica, sufrió un segundo atentado, sólo que esta vez perdió la vida. Se utilizó un arma calibre 45. Murió casi de inmediato (averiguación previa EM/AMOD/2259/2007).
En un primer momento, Ferruzca Chica imputó directamente a un exalumno del plantel, el menor de edad Andrés Esteban Domeneche Limón. Pero semanas después, sin explicación alguna, se retractó, lo que jurídicamente significa que Domeneche Limón no podrá ser encauzado por este delito.
En enero de 2008, la familia Nava Mota Álvarez designó un representante legal encargado de integrar la indagatoria, el abogado Leonel Rivero.
El 26 de febrero, Guillermo Nava Mota González, padre de la víctima, amplió su declaración ante el ministerio público, José Luis Razo Martínez, y de nuevo presentó las pruebas documentales que había entregado el director asesinado.
La Procuraduría General de la República conoció el caso. En mayo de 2008, los familiares se reunieron con el delegado estatal de la PGR en el Estado de México, José Manzur Ocaña, y con el comandante regional de la AFI en el Estado de México, Milton Guerrero Cristóbal. Entregaron de nueva cuenta la información que el profesor había recabado entre sus alumnos: copias fotostáticas que lograron rescatar, después de que el primer manojo de pruebas “desapareciera” del expediente.
En octubre siguiente, los medios de comunicación reportaron que José Manzur Ocaña protegía a los zetas en el Estado de México. Se convirtió en prófugo. Hasta la fecha nadie sabe dónde está.
Milton Guerrero no corrió mejor suerte. Fue levantado el 28 de agosto de 2008. Su cadáver fue hallado en octubre, en severo estado de descomposición y con huellas de tortura.
AVANZA EL CASO
A finales de 2008, se logró la identificación de dos personas que presuntamente participaron directamente en el homicidio del profesor: un menor de edad que se encontraba internado en la Escuela de Rehabilitación para Menores Infractores Quinta del Bosque, por otro delito, y confesó su coparticipación en el homicidio, y una persona que ha sido señalada como “sicario” oriundo de Tepito.
El “sicario” fue debidamente identificado y ubicado por los elementos de la Policía Ministerial en mayo de 2009. A finales de junio de ese año el MP ejerció acción penal en contra de la persona identificada y en julio el juez quinto penal de la primera instancia de Ecatepec libró una orden de aprehensión en contra del coautor del homicidio.
Desde julio de 2009 y hasta el mes de enero de 2010, la familia Nava Mota Álvarez y su representante legal han sostenido diversas reuniones con Alberto Bazbaz Sacal, procurador general del Estado de México, en las que el funcionario ha asegurado que “el inculpado se encuentra perfectamente ubicado y, que es cuestión de días para que se realice la aprehensión”.
Sin embargo, el mandamiento de captura “sigue sin cumplimentarse y el Procurador se ha negado reunirse nuevamente con la familia Nava Mota Álvarez”, denuncia la familia.
Su hermano, Francisco, quien quedó a cargo de la preparatoria, señala que después del homicidio de Edmundo, prefieren no denunciar el narcomenudeo, “en cambio procuramos enseñar a los jóvenes que hemos detectado que consumen, que puede haber otras formas de vida, nosotros apostamos por la educación”.
Sin embargo, el propio director reconoce las cosas no son mejores que cuando su hermano fue asesinado.
“Es lo mismo, no cambia nada, porque a las autoridades no les interesa la seguridad de las comunidades. Desde hace 20 días estoy pidiendo una reunión con el secretario de seguridad pública [local]”.
Incluso los padres de familia aprendieron la lección, ahora se niegan a levantar un acta ni llevarla al Ministerio Público
Y es que, explica Francisco Nava Mota, “si nos dicen que denunciemos, que estemos pidiendo el apoyo, a mí se me hace un juego muy entrampado”, ya que cuando tratan de dar seguimiento a la averiguación, porque ésta no avanza, porque está involucrado el policía municipal o porque se dieron cuenta de que el robo se hace permanente porque esos delincuentes tienen cuotas con la misma policía ministerial, entonces el MP les pide que no interfieran en el proceso.
“Mientras nos piden que nos quejemos, que hagamos la denuncia anónima, cuando nos vamos a fondo, no sólo como director de la escuela, sino también los padres de familia y los alumnos, nos dicen: ‘limítense a sus funciones.. y es cuando nos damos cuenta de que no hay un respaldo para nuestra integridad” concluye Francisco Nava Mota.
*Publicado en Educación a Debate el 11 de mayo de 2010.
domingo, 12 de julio de 2009
Machen, Mayombe y la banda de los Rojos
Son pocas las veces en las que el alma decide desnudarse. Escritura aleatoria. Como siempre, los surrealistas del siglo pasado sobredimensionaban las cualidades de un ejercicio que, por lo general resultaría más terapéutico que creativo. A excepción, claro de dos o tres obras que rebasan las barreras de las tendencias de la época.
Pero cuando se trata de terror, casi siempre esos momentos en los que uno deja simplemente liberar el alma y dejarla deambular por los valles de sombras resulta interesante.
Hace poco leía “El pueblo blanco” de Arthur Machen. Con una cualidad borgiana, este autor eclipsado por el éxito de Lovecraft (aunque el propio Lovecraft admitió que bebió de Machen para crear sus inframundos) tiene la capacidad de resumir en unas cuantas cuartillas la historia de los tiempos (otra cualidad heredada a Lovecraft, que se puede ver en, por ejemplo, Las montañas de la locura). Pero lo que más inquieta de Machen es, lo que he llamado, deshilachados: Machen no cuenta toda la historia. La historia aparece fragmentada. Unos cuantos hechos rescatados de la avalancha de acontecimientos. Unos cuantos datos o informes precisos. Todo lo demás son suposiciones, son historias paralelas, a veces sugerentes.
Pero es precisamente en los espacios en blanco donde se desarrolla el terror. En los momentos en los que la crónica cede, se deshace y da paso a la escritura aleatoria del cerebro del lector.
Pero el autor tiene una cualidad que Lovecraft disminuye en su propia obra: aunque los dos tienden a calificar de “maldad” los actos de sus personajes no humanos, Machen los rodea de un aura de deidad aún más profunda.
Además, debemos a Machen aquella frase que, durante toda mi adolescencia cité y atribuí a Oscar Wilde. (Parafraseando) La maldad no es que un hombre robe o mate a sus esposa. La verdadera maldad es sumamente rara. Dígame, usted, por ejemplo, qué pensaría si, al llegar a su casa, encuentra cantando a las flores en el jardín.
**
Si revisamos el caso de los narcosatánicos bajo esta luz, podemos escanear más fácilmente la fascinación que ejercieron frente a los medios. Los espacios “deshilachados” (o más propiamente, deshilvanados) de su propia historia. La historia tiene tantos huecos que ha permitido la creación de varias películas, un par de historias de ficción, un par de delirios más.
Los datos contundentes que revela deja a la imaginación un espacio digno de Machen… con sabor tropical. Jóvenes salvajes, bellos, impunes. Bajo la premisa de alcanzar, de cualquier manera, la mayor cantidad de posible posible.
El problema es que para que la variable del palo mayombe que fue adoptada por los narcosatánicos y prácticamente reinventada funcione, es necesario poseer a un ser vivo de tal forma que ese ser vivo le tema a uno incluso después de muerto. De esa forma uálino absorbe la energía de ese ser, en el mundo que le sigue a éste y, por supuesto, en éste.
Si no se dan más explicaciones y uno sólo se remite a decir de pasada que esa posesión de cuerpo y alma se da a partir de la tortura… todo, todo queda a la imaginación que no se atreve a poner nombre a las cosas, mucho menos se permite tratar de dar forma a las imágenes sugeridas.
**
Dicen los que saben que la santería (o una de sus variables) ha desplazado a los brujos de Catemaco de su mercado laboral. La santería parece ser más poderosa, más atractiva para el mexicano, para el creyente.
Hay variantes que parecen acomodarse al narcotráfico y el crimen organizado (de igual manera que versiones de lo que llamamos catolicismo parecen adaptarse al alma del narcotraficante). Se trata de “lecturas” macabras de las religiones antiguas de África. Como en el caso de la Santa muerte o Malverde, se trata más de un culto nuevo que retoma fragmentos de cultos ancestrales para dotarse de legitimidad. Pero en este caso, la poli le tiene miedo. No se enfrenta.
***
Un día después de que la banda de los Rojos tuvieran en su poder a Esmeralda, decidieron que debían “hacer presión” para que la familia (influyente, conocida, pudiente) pagara el rescate. Pero los Rojos no son los narcosatánicos. No buscaban apoderarse del alma de la pobre muchacha. Sólo buscaban pagar un rescate.
Herminio mandó llamar a una sobrina suya, enfermera, para que administrara un poco de anestesia a la joven. “Si va a perder un dedo, no tiene por qué dolerle”, dijo a los demás, mientras les advertía que nadie podía tocar un pelo de la muchacha.
Pero su sobrina no era una buena enfermera. Al segundo día de su secuestro, Esmeralda murió sin dolor, bajo el sueño de una sobredosis de anestesia. La banda de los Rojos reculó.
Llamaron entonces al Otro. Al que arregla este tipo de situaciones… para que Esmeralda no reclamara ni vengara desde la muerte a sus asesinos. El Otro ordenó que debìa ser enterrada en el umbral de la entrada principal. Fue rociada con agua bendita para su eterno descanso (“no somos culeros como los narcosatánicos”). Pero sobre su cadáver, se debería colocar una enorme placa de concreto. Nomás, para que su alma descanse en paz… a la fuerza.
Esmeralda fue obligada a descansar bajo el conreto por más de un año. Esperando. Esperando.
Pero cuando se trata de terror, casi siempre esos momentos en los que uno deja simplemente liberar el alma y dejarla deambular por los valles de sombras resulta interesante.
Hace poco leía “El pueblo blanco” de Arthur Machen. Con una cualidad borgiana, este autor eclipsado por el éxito de Lovecraft (aunque el propio Lovecraft admitió que bebió de Machen para crear sus inframundos) tiene la capacidad de resumir en unas cuantas cuartillas la historia de los tiempos (otra cualidad heredada a Lovecraft, que se puede ver en, por ejemplo, Las montañas de la locura). Pero lo que más inquieta de Machen es, lo que he llamado, deshilachados: Machen no cuenta toda la historia. La historia aparece fragmentada. Unos cuantos hechos rescatados de la avalancha de acontecimientos. Unos cuantos datos o informes precisos. Todo lo demás son suposiciones, son historias paralelas, a veces sugerentes.
Pero es precisamente en los espacios en blanco donde se desarrolla el terror. En los momentos en los que la crónica cede, se deshace y da paso a la escritura aleatoria del cerebro del lector.
Pero el autor tiene una cualidad que Lovecraft disminuye en su propia obra: aunque los dos tienden a calificar de “maldad” los actos de sus personajes no humanos, Machen los rodea de un aura de deidad aún más profunda.
Además, debemos a Machen aquella frase que, durante toda mi adolescencia cité y atribuí a Oscar Wilde. (Parafraseando) La maldad no es que un hombre robe o mate a sus esposa. La verdadera maldad es sumamente rara. Dígame, usted, por ejemplo, qué pensaría si, al llegar a su casa, encuentra cantando a las flores en el jardín.
**
Si revisamos el caso de los narcosatánicos bajo esta luz, podemos escanear más fácilmente la fascinación que ejercieron frente a los medios. Los espacios “deshilachados” (o más propiamente, deshilvanados) de su propia historia. La historia tiene tantos huecos que ha permitido la creación de varias películas, un par de historias de ficción, un par de delirios más.
Los datos contundentes que revela deja a la imaginación un espacio digno de Machen… con sabor tropical. Jóvenes salvajes, bellos, impunes. Bajo la premisa de alcanzar, de cualquier manera, la mayor cantidad de posible posible.
El problema es que para que la variable del palo mayombe que fue adoptada por los narcosatánicos y prácticamente reinventada funcione, es necesario poseer a un ser vivo de tal forma que ese ser vivo le tema a uno incluso después de muerto. De esa forma uálino absorbe la energía de ese ser, en el mundo que le sigue a éste y, por supuesto, en éste.
Si no se dan más explicaciones y uno sólo se remite a decir de pasada que esa posesión de cuerpo y alma se da a partir de la tortura… todo, todo queda a la imaginación que no se atreve a poner nombre a las cosas, mucho menos se permite tratar de dar forma a las imágenes sugeridas.
**
Dicen los que saben que la santería (o una de sus variables) ha desplazado a los brujos de Catemaco de su mercado laboral. La santería parece ser más poderosa, más atractiva para el mexicano, para el creyente.
Hay variantes que parecen acomodarse al narcotráfico y el crimen organizado (de igual manera que versiones de lo que llamamos catolicismo parecen adaptarse al alma del narcotraficante). Se trata de “lecturas” macabras de las religiones antiguas de África. Como en el caso de la Santa muerte o Malverde, se trata más de un culto nuevo que retoma fragmentos de cultos ancestrales para dotarse de legitimidad. Pero en este caso, la poli le tiene miedo. No se enfrenta.
***
Un día después de que la banda de los Rojos tuvieran en su poder a Esmeralda, decidieron que debían “hacer presión” para que la familia (influyente, conocida, pudiente) pagara el rescate. Pero los Rojos no son los narcosatánicos. No buscaban apoderarse del alma de la pobre muchacha. Sólo buscaban pagar un rescate.
Herminio mandó llamar a una sobrina suya, enfermera, para que administrara un poco de anestesia a la joven. “Si va a perder un dedo, no tiene por qué dolerle”, dijo a los demás, mientras les advertía que nadie podía tocar un pelo de la muchacha.
Pero su sobrina no era una buena enfermera. Al segundo día de su secuestro, Esmeralda murió sin dolor, bajo el sueño de una sobredosis de anestesia. La banda de los Rojos reculó.
Llamaron entonces al Otro. Al que arregla este tipo de situaciones… para que Esmeralda no reclamara ni vengara desde la muerte a sus asesinos. El Otro ordenó que debìa ser enterrada en el umbral de la entrada principal. Fue rociada con agua bendita para su eterno descanso (“no somos culeros como los narcosatánicos”). Pero sobre su cadáver, se debería colocar una enorme placa de concreto. Nomás, para que su alma descanse en paz… a la fuerza.
Esmeralda fue obligada a descansar bajo el conreto por más de un año. Esperando. Esperando.
martes, 2 de junio de 2009
Denunció el narcomenudeo en su escuela. Su asesinato sigue impune
Después de denunciar repetidamente las redes de narcomenudeo y porrismo en la escuela que dirigía, el profesor Edmundo Nava Mota fue asesinado el 28 de mayo de 2007. Dos años después, el crimen sigue impune, y por lo menos tres policías que han trabajado en el caso han estado involucrados con el crimen organizado.
Hace un par de meses las autoridades aseguraron a los familiares que ya se tiene ubicado al presunto autor material del homicidio. Se trataría de un sicario profesional. Sin embargo, no se le ha aprehendido.
***
Edmundo Nava Mota Álvarez fue fundador y director de la Preparatoria número 115 “Emiliano Zapata”, en Ecatepec, Estado de México. Desde hacía muchos años también era activista y pertenecía a la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ). Él, junto con su organización, llegó a fundar 15 escuelas en la zona.
Entre 2003 y 2004, el narcomenudeo y el porrismo se gestaban alrededor de la escuela. Se presentaron casos severos. Por ejemplo, hubo dos intentos de secuestro con fines de violación; los porros de la FENET “115” (Federación Nacional de Estudiantes Tecnológicos, una porra que tiene sus orígenes en el IPN) asaltaban y golpeaban a estudiantes afuera de la escuela y se comenzaba a vender droga al interior del plantel, explican familiares del profesor.
En 2006, Edmundo Nava Mota se reunió con el entonces subprocurador de Justicia de Ecatepec, Eduardo Villalobos, y el presidente municipal de Ecatepec, José Luis Gutiérrez Cureño, entre otros.
Señaló directamente a tres ex alumnos, cuyos alias son “La chocolata”, “El tosco” y “Padilla”. Eduardo Villalobos aseguró que conocía a los ex alumnos señalados por el profesor, y eran jóvenes “honorables”.
El narcomenudeo, el vandalismo y los problemas continuaron. Y el director del plantel siguió exigiendo que la policía hiciera algo. Pero el 19 de diciembre de 2006 sufrió un atentado al salir de la escuela. Mientras viajaba con otro profesor en una camioneta, un joven le disparó con un arma calibre 45, de uso exclusivo del Ejército.
Al día siguiente el profesor y sus familiares levantaron la denuncia EM/AMOD/1/4152/06.
Se efectuó una nueva entrevista el 8 de enero de 2007, con el subprocurador José Luis Villalobos. El profesor entregó un manojo de pruebas de la criminalidad alrededor del plantel: fotografías, rutas, mapas hechos a mano en los que señalaba las “tienditas” de la zona, nombres de ex alumnos, alumnos y gente vinculada a la distribución de droga.
Las autoridades aseguraron que toda la información que el profesor había entregado sería anexada a la denuncia del atentado. Posteriormente, la familia y los abogados que coadyuvan en el caso se darían cuenta de que toda esa información desapareció o nunca fue incorporada al expediente.
El 28 de mayo de 2007, Edmundo Nava Mota fue asesinado entre las 6:30 y 6:45 de la mañana, cuando se dirigía a su escuela a bordo de su vehículo, en compañía de su pareja sentimental. De nuevo se utilizó un arma calibre 45. Murió casi de inmediato.
En un primer momento la pareja del profesor reconoció a un exalumno de la preparatoria como el que había disparado y así lo denunció ante el MP. Pero semanas después, se retractó de lo dicho. El menor de edad quedó en libertad.
¿UN POLICÍA EN QUIÉN CONFIAR?
El 17 de enero de 2008, Leonel Rivero, abogado de la familia Nava Mota Álvarez, asumió la coadyuvancia con el Ministerio Público.
El 26 de febrero siguiente, Guillermo Nava Mota González, padre de la víctima, amplió su declaración ante el Ministerio Público José Luis Razo Martínez. De nuevo presentó las pruebas documentales. Razo Martínez posteriormente sería encarcelado por vender información de la procuraduría.
La Procuraduría General de la República conoció del caso. Alrededor de mayo de 2008, los familiares se reunieron con el delegado estatal de la PGR en el Estado de México, José Manzur Ocaña, y con el comandante regional de la AFI en el Estado de México, Milton Guerrero Cristóbal. Los familiares entregaron de nueva cuenta la información que el profesor había recabado: copias fotostáticas que lograron rescatar, después de que el primer manojo de pruebas “desapareciera” del expediente.
En octubre siguiente, medios de comunicación revelaron que José Manzur Ocaña era prófugo de la justicia, ya que el ex delegado protegía a los zetas en el Estado de México. Hasta la fecha nadie sabe dónde está.
Milton Guerrero fue “levantado” el 28 de agosto de ese mismo año, junto con su segundo al mando. Su cadáver fue hallado en octubre, en severo estado de descomposición y con huellas de tortura. En los medios de comunicación se mencionó que, presuntamente, guerrero Cristóbal trabajaba para el cartel de “La Familia” de Michoacán.
Ni las muertes ni la situación del exdelegado o la aprehensión de Rizo Martínez estaban relacionadas con el asesinato de Edmundo Nava Mota. Pero los familiares del profesor cayeron en la cuenta de que, por lo menos en tres ocasiones, habían entregado esa información a policías corruptos.
AVANZA EL CASO
En los primeros meses de 2008, la averiguación registró un impulso importante. La policía ministerial identificó a un menor de edad, internado en la Escuela de Rehabilitación para Menores Infractores “Quinta del Bosque”, como probable copartícipe en el asesinato.
El 15 de septiembre de ese año, el menor rindió su declaración, y confesó su participación. Mencionó que una persona le propuso participar en el homicidio, por cierta cantidad de dinero.
Actualmente hay varias líneas de investigación. Una de ellas apunta a uno de los cárteles que se han asentado en el oriente del Estado de México. (Esta línea de investigación, apenas dibujada, sería el eslabón perdido entre el porrismo y los cárteles de la droga.) Ahora, aunque la policía ya ha ubicado a un sospechoso, todavía no lo han detenido.
Al respecto dice su padre: "También me deben la muerte de mi esposa, que se dejó morir de tristeza".
*Publicado en "El Periódico", 1 de junio de 2009.
Hace un par de meses las autoridades aseguraron a los familiares que ya se tiene ubicado al presunto autor material del homicidio. Se trataría de un sicario profesional. Sin embargo, no se le ha aprehendido.
***
Edmundo Nava Mota Álvarez fue fundador y director de la Preparatoria número 115 “Emiliano Zapata”, en Ecatepec, Estado de México. Desde hacía muchos años también era activista y pertenecía a la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ). Él, junto con su organización, llegó a fundar 15 escuelas en la zona.
Entre 2003 y 2004, el narcomenudeo y el porrismo se gestaban alrededor de la escuela. Se presentaron casos severos. Por ejemplo, hubo dos intentos de secuestro con fines de violación; los porros de la FENET “115” (Federación Nacional de Estudiantes Tecnológicos, una porra que tiene sus orígenes en el IPN) asaltaban y golpeaban a estudiantes afuera de la escuela y se comenzaba a vender droga al interior del plantel, explican familiares del profesor.
En 2006, Edmundo Nava Mota se reunió con el entonces subprocurador de Justicia de Ecatepec, Eduardo Villalobos, y el presidente municipal de Ecatepec, José Luis Gutiérrez Cureño, entre otros.
Señaló directamente a tres ex alumnos, cuyos alias son “La chocolata”, “El tosco” y “Padilla”. Eduardo Villalobos aseguró que conocía a los ex alumnos señalados por el profesor, y eran jóvenes “honorables”.
El narcomenudeo, el vandalismo y los problemas continuaron. Y el director del plantel siguió exigiendo que la policía hiciera algo. Pero el 19 de diciembre de 2006 sufrió un atentado al salir de la escuela. Mientras viajaba con otro profesor en una camioneta, un joven le disparó con un arma calibre 45, de uso exclusivo del Ejército.
Al día siguiente el profesor y sus familiares levantaron la denuncia EM/AMOD/1/4152/06.
Se efectuó una nueva entrevista el 8 de enero de 2007, con el subprocurador José Luis Villalobos. El profesor entregó un manojo de pruebas de la criminalidad alrededor del plantel: fotografías, rutas, mapas hechos a mano en los que señalaba las “tienditas” de la zona, nombres de ex alumnos, alumnos y gente vinculada a la distribución de droga.
Las autoridades aseguraron que toda la información que el profesor había entregado sería anexada a la denuncia del atentado. Posteriormente, la familia y los abogados que coadyuvan en el caso se darían cuenta de que toda esa información desapareció o nunca fue incorporada al expediente.
El 28 de mayo de 2007, Edmundo Nava Mota fue asesinado entre las 6:30 y 6:45 de la mañana, cuando se dirigía a su escuela a bordo de su vehículo, en compañía de su pareja sentimental. De nuevo se utilizó un arma calibre 45. Murió casi de inmediato.
En un primer momento la pareja del profesor reconoció a un exalumno de la preparatoria como el que había disparado y así lo denunció ante el MP. Pero semanas después, se retractó de lo dicho. El menor de edad quedó en libertad.
¿UN POLICÍA EN QUIÉN CONFIAR?
El 17 de enero de 2008, Leonel Rivero, abogado de la familia Nava Mota Álvarez, asumió la coadyuvancia con el Ministerio Público.
El 26 de febrero siguiente, Guillermo Nava Mota González, padre de la víctima, amplió su declaración ante el Ministerio Público José Luis Razo Martínez. De nuevo presentó las pruebas documentales. Razo Martínez posteriormente sería encarcelado por vender información de la procuraduría.
La Procuraduría General de la República conoció del caso. Alrededor de mayo de 2008, los familiares se reunieron con el delegado estatal de la PGR en el Estado de México, José Manzur Ocaña, y con el comandante regional de la AFI en el Estado de México, Milton Guerrero Cristóbal. Los familiares entregaron de nueva cuenta la información que el profesor había recabado: copias fotostáticas que lograron rescatar, después de que el primer manojo de pruebas “desapareciera” del expediente.
En octubre siguiente, medios de comunicación revelaron que José Manzur Ocaña era prófugo de la justicia, ya que el ex delegado protegía a los zetas en el Estado de México. Hasta la fecha nadie sabe dónde está.
Milton Guerrero fue “levantado” el 28 de agosto de ese mismo año, junto con su segundo al mando. Su cadáver fue hallado en octubre, en severo estado de descomposición y con huellas de tortura. En los medios de comunicación se mencionó que, presuntamente, guerrero Cristóbal trabajaba para el cartel de “La Familia” de Michoacán.
Ni las muertes ni la situación del exdelegado o la aprehensión de Rizo Martínez estaban relacionadas con el asesinato de Edmundo Nava Mota. Pero los familiares del profesor cayeron en la cuenta de que, por lo menos en tres ocasiones, habían entregado esa información a policías corruptos.
AVANZA EL CASO
En los primeros meses de 2008, la averiguación registró un impulso importante. La policía ministerial identificó a un menor de edad, internado en la Escuela de Rehabilitación para Menores Infractores “Quinta del Bosque”, como probable copartícipe en el asesinato.
El 15 de septiembre de ese año, el menor rindió su declaración, y confesó su participación. Mencionó que una persona le propuso participar en el homicidio, por cierta cantidad de dinero.
Actualmente hay varias líneas de investigación. Una de ellas apunta a uno de los cárteles que se han asentado en el oriente del Estado de México. (Esta línea de investigación, apenas dibujada, sería el eslabón perdido entre el porrismo y los cárteles de la droga.) Ahora, aunque la policía ya ha ubicado a un sospechoso, todavía no lo han detenido.
Al respecto dice su padre: "También me deben la muerte de mi esposa, que se dejó morir de tristeza".
*Publicado en "El Periódico", 1 de junio de 2009.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)