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miércoles, 25 de abril de 2012

Asaltos en Viveros

Columna Rendija publicada en El Universal Gráfico el 4 de abril de 2012


Lydiette Carrión

El sábado pasado me asaltaron en los Viveros de Coyoacán. Había corrido media hora y llevaba mi celular para escuchar música. Ya me iba. Caminé por una vereda poco transitada pero a la vista de otras personas, cuando un tipo llegó por la espalda y me pasó el brazo por el cuello: “este es un asalto, dame lo que traigas de valor”.
De forma inconsciente me acordé del caso de El Coqueto, que asfixiaba a sus víctimas con esa llave. Por eso, en vez de hacer lo que se recomienda en estos casos -no resistirse al asalto- me forcejeé. Alcancé a gritar, pero me volvió a agarrar por el cuello. En cuanto se distrajo, batallé y grité. El tipo, desconcertado, trató de tranquilizarme: “no te voy a hacer nada. Sólo dame lo que traigas de valor”. Le di mi celular, me liberé y grité “¡Ladrón!” con todas mis fuerzas.
Primero llegó un señor, y después la poli. Varios lo vieron y señalaron por dónde se fue. Los policías alertaron por radios. Quizá me equivoco, pero creo que era posible detenerlo, porque iba nervioso y la poli reaccionó rápido.
Pero aquí viene el drama de Viveros: éste pertenece al gobierno federal (vía Semarnap). La administración ha contratado seguridad privada y no hay acuerdo con la policía local.  El poli que primero me auxilió explicó que tuvo que saltarse para entrar al parque, porque si usaba la entrada no lo iban a dejar pasar. Tampoco se cerraron los accesos al parque.
Seguí platicando con los polis. Me dijeron que los asaltos en Viveros son frecuentes. También se presenta mucho el robo de vehículos a corredores, despojados a mano armada en las inmediaciones del lugar.
Dudé en escribir esta columna. Me siento estúpida y responsable por lo que me pasó: una regla básica de seguridad es no llevar audífonos en lugares públicos. Pero el primer paso para la seguridad humana es informar: si van a Viveros, recuerden que hay un asaltante solitario, inmoviliza a sus víctimas por el cuello, mide más de 1.70 de estatura, es moreno, musculoso y parece deportista (de seguro entrena mientras caza a sus víctimas). Puede haber gente a menos de 30 metros de ustedes y nadie se va a percatar de que son agredidos. La policía no va a poder entrar de inmediato y no van a cerrar los accesos.
Agradezco al señor que me auxilió primero, y al policía Soto y a su compañero, que me prestó su teléfono.

sábado, 30 de octubre de 2010

Qué El Infierno ni que ocho cuartos. El horror


Foto: ¿Disparos al aire?

Este viernes, en Ciudad Juárez, la Kaminata contra la muerte (programada dentro de las actividades del Foro Internacional contra la Militarización y la Violencia) fue atacada a balazos por la Policía Federal. Un estudiante, José Darío Álvarez Orrantia de la Facultad de Sociología de la UACJ, fue baleado. El proyectil entró en la parte superior del glúteo y provocó que sus vísceras estallaran por el frente.

Darío cayó herido al interior del terreno  universitario, de acuerdo con imágenes y testigos.

Dicen los médicos, según información de los medios, que se encuentra “grave pero estable”. Y que quizá quede con secuelas de por vida.


La unidad desde donde procedieron los disparos fue la No. 12428, y otra unidad que participó fue la No. 20401, de acuerdo a testimonios recabados.


La policía además sitió a los estudiantes y los manifestantes al interior del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB).


Al día siguiente (30 de octubre), la Secretaría de Seguridad Pública emitió el boletín de prensa número 619, en el que explicaba, los policías lanzaron disparos al aire, al ver a personas (manifestantes) con el rostro cubierto. La PF, en un comunicado, esbozó una especie de excusa, de justificación, alegó (sin decirlo claramente) que los policías venían exaltados, ya que acababan de enfrentarse con personas presuntamente involucradas en un homicidio, y a las que habían perseguido y con las cuales se habían enfrentado.





Según el boletín de prensa, ese viernes, personal de la Policía Federal adscrito a la seguridad y vigilancia de Ciudad Juárez, Chihuahua “recibió una llamada del Centro de Emergencia y Reacción Inmediata, donde informaron que sujetos armados a bordo de dos vehículos habían disparado a una persona privándolo de la vida. Es así que en las en las calles de Mayo esquina con Trece se localizó el cuerpo sin vida de una persona”.


“De inmediato se iniciaron labores de búsqueda y localización de los presuntos responsables, de quienes se sabía viajaban en una camioneta color guinda por lo que se procedió a efectuar reconocimientos a las inmediaciones de la colonia, cuando de manera intempestiva a la altura de la calle Presa de Calcitas y Tarahumara, el personal de la Policía Federal tuvo contacto visual con los presuntos homicidas quienes iniciaron la agresión con armas de fuego, ocasionando impactos en la unidad 11077”.


“Es así, que inicio la persecución, la cual culminó cuando los presuntos delincuentes chocaron contra un vehículo estacionado lográndose la captura de dos personas” (SIC).


“Una vez que fueron asegurados los presuntos responsables se solicitaron datos del vehículo obteniéndose que la camioneta Nissan color guinda, placas de circulación 609-SFW-6 cuenta con reporte de robo; en su interior se encontró una pistola escuadra calibre 40 mm, la cual fue utilizada para agredir a los elementos policiales”.


“Asimismo en la zona fue detenido un individuo de nombre José Manuel Gaona Montañez de 31 años de edad, con presunta participación con los hechos”.


“Una vez que fue asegurada el área, los individuos, el armamento y los vehículos, el personal procedió a retirarse para trasladarse hacia el Ministerio Público, para tal efecto el personal de las unidades policiales 12428 y 12401, participó en el traslado de uno de los detenidos”.


“En el trayecto, los agentes de las unidades 12428 y 12401 al circular a la altura de la avenida Plutarco Elías calles, con Hermanos Escobar, se encontraron a varias personas en el lugar, entre ellas algunas con el rostro cubierto, por tal motivo los elementos federales descendieron de las unidades y lanzaron disparos al aire de manera preventiva y de advertencia”.


Frente a esta excusa, cabe preguntarse:


*¿La PF no tenía acaso conocimiento de que había en proceso una marcha pacífica, llena de estudiantes en las inmediaciones?


* ¿No hay acaso un sistema de información entre los mandos policiales que advierten cuando hay una manifestación?


*¿Cuál es el nombre de la persona muerta, cuyo cuerpo fue localizado en las calles de Mayo esquina con Trece?


*¿Cuál es el nombre de los dos sospechosos que venían persiguiendo?


Quizá lo más grave de estos casos es la impunidad con la que podemos anticipar que saldrán estos policías que, por lo menos en este caso, pueden ser llamados asesinos, sin pudor alguno.

Martín y Bryan: su homicidio sigue impune
En México la palabra clave es impunidad, cuyo caso paradigmático es el del homicidio de los niños Martin y Bryan Almanza Salazar, de 9 y 5 años, el 3 de abril de 2010.

En el caso de Martín y Bryan, la CNDH documentó cómo el Ejército agredió el coche (en el que la familia de los niños se dirigía a la playa) con disparos de armas de fuego y granadas de fragmentación.


Pero la CNDH también documentó cómo la Sedena alteró la escena del crimen: colocó un carro extra y volvió a abrir fuego contra el vehículo en el que viajaba la familia. Todo ello con el fin de justificar que había disparado contra el vehículo familiar, en un fuego cruzado contra unos narcotraficantes.

Hasta la fecha no hay nadie procesado por el homicidio de los niños que, como consignaron diversos medios, ese día llevaban el traje de baño debajo de la ropa, emocionados por ir a la playa.


Lo que ocurre en México es una película de terror. Las autoridades (municipales, locales, federales, el Ejército) alteran, mienten y salen impunes en casos de la más diversa índole.


Pueden disparar y matar a dos niños que iban  de la playa con su familia y alegar que se trató de un fuego cruzado contra narcotraficantes.


Pueden disparar abiertamente contra una manifestación contra la militarización y decir que se confundieron porque los chavos venían con el rostro cubierto.


Pueden, en un caso más chiquito, como el de Victor Herrera, golpear y arrestar a un joven y decir que lo vieron robando un Oxxo. Una juez, a pesar de toda la evidencia en contra, dará la razón a los policías .
En este país hay delincuentes con placa y armas.

En México estamos secuestrados por unas autoridades corruptas y criminales. Y seguimos en la mentada guerra contra el narcotráfico. La excusa perfecta para dejar ir impunes a una parvada de delincuentes con licencia para matar.


En México, la muerte anda libre y se escuda detrás del discurso presidencial.





PD: Detalle importante. La fotografía con la que da inicio el post (que ha estado dando vueltas por las redes sociales), si es comparada con los diversos videos que hay sobre el ataque, fue tomada después de que hirieran a Darío. Y se aprecia cómo (después de herido Darío) la policía vuelve a disparar contra los jóvenes.









* Aclaración: la fotografía que encabeza el escrito fue tomada por estudiantes que participaron en la marcha y fue difundida en blogs, redes sociales y correo.

domingo, 9 de agosto de 2009

El negocio "altruista" de Casitas del Sur

Han pasado más de siete meses desde que 126 niños fueron rescatados del albergue Casitas del Sur. Pero hasta ahora las autoridades locales y federales no han reparado el daño que sufrieron estos menores de edad. Tampoco existe un padrón confiable y completo de los niños que viven en albergues de asociaciones civiles, como lo era Casitas del Sur.

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, en su recomendación 4/2009, dirigida a la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, y a la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal, señaló que se debe realizar un acompañamiento para que los niños que fueron rescatados de Casitas del sur reciban apoyo sicológico y social. Hasta la fecha no existe un diagnóstico público sobre el estado en el que se encuentran estos niños.

De acuerdo con fuentes del gobierno local, de los 126 niños, sólo 44 infantes ya se encuentran con sus familiares.

Además, dos niños siguen en el DIF, pero tienen averiguación previa en Morelos y Guerrero, y 78 continúan en el DIF nacional. Además dos niñas se escaparon del DIF nacional a los pocos días de haber llegado.

Las niñas que se fugaron, según fuentes del gobierno local, formarían parte de los 11 niños desaparecidos del albergue Casitas del Sur.

Sin embargo, asegura Trinidad, madre de Jesús Alejandro, uno de los pequeños desaparecidos, le han dicho en la Procuraduría Local que no son 11, sino más de 20 los infantes sustraídos en la capital.

Según el Proyecto presentado, Casitas del Sur atendía a 144 menores de edad en 2007: 85 niñas y 59 niños. El costo mensual por cada uno de ellos era de 2 mil 863 pesos; es decir, anualmente cada niño costaba 4 millones 947 mil 276 pesos, de acuerdo con lo que informó la organización.

La “Lista de niños en la Casita del Sur”, entregada a las autoridades ese año incluía a 147 menores de edad. Entre ellos, una niña de cuatro años llamada Andrea Casco Majalca, con los mismo apellidos de la directora del centro, Elvira Casco Majalca y quien ahora es testigo protegida por la Procuraduría General de la República.

Para el periodo del 1 de abril al 31 de julio, la organización entregó un nuevo padrón de beneficiarios con 148 menores de edad.

Entre ellos, Jesús Alejandro Espinoza Sánchez (uno de los niños sustraídos). De acuerdo con el padrón, en lactante tenía dos años, pesaba 9.5 kilos y medía 75.5 centímetros en ese entonces.

Aparece de nuevo una Andrea Casco Majalca, de seis años, Ilse M. Curiel Martínez, de nueve años (pero de forma inexplicable aparece enlistada junto a los de 11 años), con un peso de 28.5 kilogramos y un metro 30 centímetros, y los hermanos Juárez Ojeda Hefziba Magdalena, de 11 años, 36 kilos y un metros 38 cm de estatura;

Natanel Isaí, de 11, 37 kilos y 1.42 de altura; y Azael Israel, de 14 años, 36.4 kilos de peso y un metro 51 de estatura. A pesar de que los hermanitos Juárez Ojeda pasaron varios años en Casitas del Sur, jamás pudieron alcanzar un peso y talla correspondiente a su edad.

Los hermanitos Cuadrilla Trejo también están en el padrón: Brayan, de siete años y 24 kilos; Jorge, de 10 años y 26 kilos; y Sergio Iván, de 11 años.

En el padrón también apareceenseis mujeres jóvenes de 18 y 19 años, a pesar de que el refugio no estaba contemplado para mayores de edad.

La semana pasada, los familiares de Ilse Michel, Jesús Alejandro y los hermanitos Ojeda Juárez revelaron que las investigaciones han dado indicios que por lo menos Ilse Michel fue sacada del país. La PGR no ha desmentido las afirmaciones.

El escándalo de Casitas del Sur se destapó a inicios de este año, cuando padres de infantes en el albergue denunciaron que no los dejaban ver a sus hijos. Entonces, se reveló que por lo menos nueve habían sido sustraídos de la casa hogar a la cual la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal estaba canalizando menores. Actualmente hay 11 menores desaparecidos.

EL NEGOCIO DE LA ASISTENCIA PRIVADA

De acuerdo con el Proyecto de Trabajo presentado por Reinsac, Reintegración Social AC, a la cual pertenecía Casitas del Sur, a las autoridades capitalinas para solicitar fondos, esta organización creó una importante red de apoyos y ayudas tanto en la iniciativa privada como estatales.

Entre sus “coinversionistas” en 2008, reportó en el documento (del cual EL PERIÓDICO tiene una copia) estaban: Walmart de México, Muebles Troncoso SA de CV, la Fundación Licio y Gloria Lagos Terán AC, Fundación Sólo por Ayudar IAP (constituida en 1985 por Lolita Ayala), Industrias de Maíz Puebla SA de CV, Desarrollo Integral del Individuo AC, Gráficos Western SA de CV, Alimento para Todos IAP.

Según el programa de Financiamiento para la Asistencia e Integración Social en el Distrito Federal 2008, entregado a las autoridades locales para solicitar apoyo económico, las Casita del Sur recibiría apoyo en materia de asesoría y educación del Instituto Nacional de Educación para los Adultos. Además, dentro de las organizaciones que “colaborarán y participarán en la comunidad”, incluyen a la Comunidad Tocani Montessori, “en la supervisión y asesoría del grupo de preescolar”; con la delegación Tlalpan; y con alumnos de la preparatoria del Colegio de México, entre otros.

Pero Reinsac ya había recibido donativos de otras instancias en años anteriores. Incluso en 1998, durante sus trabajos de ayuda por las inundaciones en Chiapas, recibió aportaciones de Pemex y Grupo CFC, entre otros.

Reinsac fue constituido en 1994, ante notario público, por Antonio Domingo Paniagua Escandón (quien, de acuerdo a los registros de la Secretaría de Gobernación, está registrado como líder religioso de la Iglesia Cristiana Restaurada), César Octavio Mascareñas de los Santos (también miembro de la Iglesia Cristiana Restaurada), actualmente prófugo.

El 7 de mayo de 2003, Reinsac renovó su mesa directiva, y quedó a cargo Evira Casco Majalca, Georgina Delgado Medina, Guillermo Olguím Sacristán. En el documento que da cuenta de ello, los representantes de Reinsac asentaron que “la gran mayoría de nuestros colaboradores se suscriben a las creencias básicas del cristianismo y es nuestro deber informarlo así”.

De acuerdo con documentos oficiales, Elvira Casco Majalca es enfermera jubilada del Hospital de México y egresada de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia de la UNAM. A sus 61 años, nunca se casó, según su expediente. Actualmente, a pesar de haber sido señalada como responsable de la desaparición de 11 niños, Casco Majalca es testigo protegido.


UN PADRÓN DE NIÑOS, INEXISTENTE


Ninguna instancia gubernamental tiene un padrón definido de las asociaciones civiles que tienen a su cargo niños, como lo fue Casita del Sur. Tampoco existe un padrón definido de los niños que se encuentran hospedados en estos lugares.
Sólo existe, en la Dirección General de Igualdad y Diversidad Social un padrón de organizaciones sociales. Pero en éste no sólo se encuentran los albergues de asistencia privada, sino cualquier otra asociación civil.

Éste problema es uno de los puntos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal señaló en su recomendación 4/2009, dirigida a la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, y a la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal. Hasta la fecha ese padrón no existe. En México no existe un censo de los niños que viven en albergues privados, ni en qué condiciones se encuentran.


Nota: Una versión de este trabajo fue publicado en tres notas en "El Periódico", del 3 al 6 de agosto de 2009. Aunque el tema de Casitas del Sur ha sido tratado hasta el cansancio en casi todos los medios periodísticos, sigue impune en los hechos.

domingo, 12 de julio de 2009

Machen, Mayombe y la banda de los Rojos

Son pocas las veces en las que el alma decide desnudarse. Escritura aleatoria. Como siempre, los surrealistas del siglo pasado sobredimensionaban las cualidades de un ejercicio que, por lo general resultaría más terapéutico que creativo. A excepción, claro de dos o tres obras que rebasan las barreras de las tendencias de la época.

Pero cuando se trata de terror, casi siempre esos momentos en los que uno deja simplemente liberar el alma y dejarla deambular por los valles de sombras resulta interesante.

Hace poco leía “El pueblo blanco” de Arthur Machen. Con una cualidad borgiana, este autor eclipsado por el éxito de Lovecraft (aunque el propio Lovecraft admitió que bebió de Machen para crear sus inframundos) tiene la capacidad de resumir en unas cuantas cuartillas la historia de los tiempos (otra cualidad heredada a Lovecraft, que se puede ver en, por ejemplo, Las montañas de la locura). Pero lo que más inquieta de Machen es, lo que he llamado, deshilachados: Machen no cuenta toda la historia. La historia aparece fragmentada. Unos cuantos hechos rescatados de la avalancha de acontecimientos. Unos cuantos datos o informes precisos. Todo lo demás son suposiciones, son historias paralelas, a veces sugerentes.

Pero es precisamente en los espacios en blanco donde se desarrolla el terror. En los momentos en los que la crónica cede, se deshace y da paso a la escritura aleatoria del cerebro del lector.

Pero el autor tiene una cualidad que Lovecraft disminuye en su propia obra: aunque los dos tienden a calificar de “maldad” los actos de sus personajes no humanos, Machen los rodea de un aura de deidad aún más profunda.

Además, debemos a Machen aquella frase que, durante toda mi adolescencia cité y atribuí a Oscar Wilde. (Parafraseando) La maldad no es que un hombre robe o mate a sus esposa. La verdadera maldad es sumamente rara. Dígame, usted, por ejemplo, qué pensaría si, al llegar a su casa, encuentra cantando a las flores en el jardín.


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Si revisamos el caso de los narcosatánicos bajo esta luz, podemos escanear más fácilmente la fascinación que ejercieron frente a los medios. Los espacios “deshilachados” (o más propiamente, deshilvanados) de su propia historia. La historia tiene tantos huecos que ha permitido la creación de varias películas, un par de historias de ficción, un par de delirios más.

Los datos contundentes que revela deja a la imaginación un espacio digno de Machen… con sabor tropical. Jóvenes salvajes, bellos, impunes. Bajo la premisa de alcanzar, de cualquier manera, la mayor cantidad de posible posible.

El problema es que para que la variable del palo mayombe que fue adoptada por los narcosatánicos y prácticamente reinventada funcione, es necesario poseer a un ser vivo de tal forma que ese ser vivo le tema a uno incluso después de muerto. De esa forma uálino absorbe la energía de ese ser, en el mundo que le sigue a éste y, por supuesto, en éste.


Si no se dan más explicaciones y uno sólo se remite a decir de pasada que esa posesión de cuerpo y alma se da a partir de la tortura… todo, todo queda a la imaginación que no se atreve a poner nombre a las cosas, mucho menos se permite tratar de dar forma a las imágenes sugeridas.

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Dicen los que saben que la santería (o una de sus variables) ha desplazado a los brujos de Catemaco de su mercado laboral. La santería parece ser más poderosa, más atractiva para el mexicano, para el creyente.

Hay variantes que parecen acomodarse al narcotráfico y el crimen organizado (de igual manera que versiones de lo que llamamos catolicismo parecen adaptarse al alma del narcotraficante). Se trata de “lecturas” macabras de las religiones antiguas de África. Como en el caso de la Santa muerte o Malverde, se trata más de un culto nuevo que retoma fragmentos de cultos ancestrales para dotarse de legitimidad. Pero en este caso, la poli le tiene miedo. No se enfrenta.

***


Un día después de que la banda de los Rojos tuvieran en su poder a Esmeralda, decidieron que debían “hacer presión” para que la familia (influyente, conocida, pudiente) pagara el rescate. Pero los Rojos no son los narcosatánicos. No buscaban apoderarse del alma de la pobre muchacha. Sólo buscaban pagar un rescate.

Herminio mandó llamar a una sobrina suya, enfermera, para que administrara un poco de anestesia a la joven. “Si va a perder un dedo, no tiene por qué dolerle”, dijo a los demás, mientras les advertía que nadie podía tocar un pelo de la muchacha.

Pero su sobrina no era una buena enfermera. Al segundo día de su secuestro, Esmeralda murió sin dolor, bajo el sueño de una sobredosis de anestesia. La banda de los Rojos reculó.

Llamaron entonces al Otro. Al que arregla este tipo de situaciones… para que Esmeralda no reclamara ni vengara desde la muerte a sus asesinos. El Otro ordenó que debìa ser enterrada en el umbral de la entrada principal. Fue rociada con agua bendita para su eterno descanso (“no somos culeros como los narcosatánicos”). Pero sobre su cadáver, se debería colocar una enorme placa de concreto. Nomás, para que su alma descanse en paz… a la fuerza.

Esmeralda fue obligada a descansar bajo el conreto por más de un año. Esperando. Esperando.

lunes, 30 de mayo de 2005

informes secretos por mil pesos

Por mil pesos uno puede comprar ciertos informes "secretos" o "internos" en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Lo paradójico es que, después de que la información se "filtra" a los medios, la Institutción se rasga las vestiduras y acusa a los reporteros de obtener documentos de forma "irregular".
Ésa es la historia de la obtención por parte de diversos diarios nacionales del "informe interno" de servicios periciales sobre asesinatos de ancianas en el Distrito Federal. La historia de terror del "mataviejitas" no se quedó en el misterio y la violencia que encierra el criminal, sino en la manera en que uno puede conseguir un informe secreto, además de la falta de metodología con la que se realizan las investigaciones a nivel nacional.
Pero, ojo, esta falla no es exclusiva de la procu mexicana. De hecho es posible rastrearla en toda América Latina, ya que si algo caracteriza al sistema de justicia de nuestro subcontinente es la falta de recursos (dinero, sus policías se mueren de hambre y viven en medio de dos fuegos: la extorsión y el hambre) y la falta de preparación y de infraestructura para investigar.
Eso no es culpa de los individuos que desempeñan el ingrato trabajo de judiciales o de policías (aunque termine por corromperse. Sin embargo, las consecuencias sí pueden ser devastadoras, ya que en el inter, la resolución de crímenes es altamente improbable. (Continuará...)

domingo, 29 de mayo de 2005

Postales desde las Islas Marías

Desde el helicóptero, el Campamento de Balletos parece un pueblito de ensueño: la pequeña iglesia, la plaza, el breve muelle junto a la costa de aguas claras y serenas.
Ya en tierra firme algunos detalles revelan la condición de "colonia penitenciaria": los militares en puntos estratégicos, una inusual población de uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública.
Y, sin embargo, los niños corretean, la gente saluda y sonríe; frente a una tiendita, algunos varones se toman un refresco. Es difícil pensar que muchos de ellos están purgando sentencias largas por delitos como homicidio o tráfico de drogas.
Frente al muelle, los artesanos muestran su mercancía, mucha de la cual lleva alguna inscripción que conmemora los Cien años de las Islas Marías.
LA VISITA
Leonardo lleva 13 años preso, cinco en las Islas Marías y siete años sin saber nada de su familia. En el año nuevo de 2001 pintó una tarjeta navideña para su segunda esposa y sus hijos, pero no tiene adonde enviarla. "¿Te la enseño?", pregunta entusiasmado: un árbol de Navidad y un paisaje nevado contrastan desde el papel con el sol y la playa de la Isla Madre.
"La estrella en la copa del árbol es su mamá, Albita; las esferas son mis hijos, y ésta (señala una esfera rota en el suelo junto al árbol) soy yo".
Leonardo es un hombre de unos 45 años, pequeño, moreno, de ojos claros. Él diseñó el logotipo que conmemora los cien años de las Islas Marías.
Con la obra titulada: "Un domingo cualquiera y sin visita", ganó en 1998 el primer lugar nacional en el concurso "David Alfaro Siqueiros", que antes realizaba el "Buzón Penitenciario" de la Secretaría de Gobernación.
En los últimos siete años "nunca han venido a visitarme", dice, y sus ojos reprimen un pesar. Sin embargo, hace unos días recibió una llamada de una de sus hijas, que vive en San Luis Río Colorado, Sonora.
Ella tiene 17 años. "Tenía 13 años que no sabía de ella y apenas hace tres días me habló y me dijo: ‘papá, te voy a enviar una foto de mis 15 años’".
Leonardo tuvo cinco hijos, dos hijas de un primer matrimonio y tres niños del segundo.
Dos años antes de ser trasladado a las Islas Marías (antes se encontraba en un penal de Tijuana) perdió contacto con su segunda esposa. La familia se mudó y vendió la casa. Leonardo nunca los pudo volver a localizar.
El estar preso "es una vida muy dura; sobretodo cuando no tienes quién te visite o quién te hable por teléfono. No tienes quién te escriba una carta..." (se le quiebra la voz).
"Y eso le duele a uno mucho adentro", dice. "Siempre estás guardando una ilusión, y la esperanza crece, pero al pasar los días sin respuesta, entonces te vas para abajo".
CÁRCEL POR DROGA
Jorge Hernández Castillo, alias El Wama es famoso. Dicen que es el preso (aunque en las Islas Marías no los llaman presos, sino colonos) con más años encerrado: 44. Conoció la cárcel cuando tenía 20 años. Ahora tiene 64.
"Yo fui acusado por un homicidio que no cometí, en 1961", dice. "Me agarraron, me catearon y, a base de golpes, firmé que yo maté a Pancho Villa, a Trosky y hasta Stalin", sonríe, desde su boca desdentada.
Oriundo de la colonia Romita, fue encarcelado en Lecumberri, donde "el ambiente en ese entonces era de vicio y perdición. Me absorbió el medio ambiente. Me volví heroinómano. Aquí están la huellas", muestra sus brazos envejecidos y morenos, cubiertos de cicatrices.
El Wama consumió heroína durante 16 años, y durante ese tiempo, dice, se echaba la culpa de delitos a cambio de droga. "Si alguien dentro de la cárcel cometía un ilícito, yo le decía: ‘me echo la bronca a cambio de una dosis’".
"Llegué a acumular una sentencia de 99 años con ocho meses. Por problemas que no eran míos".
Cuando cumplió los 36 años de edad dejó la heroína. Y desde entonces "ya no tuve procesos, ya no tuve broncas, ya no tuve llamadas de atención". Por eso pide que se revise su caso, ya que está purgando delitos que no son suyos, y "las autoridades lo saben".
"Ya voy para 19 años de buena conducta. Ahora ya ni fumo. Pertenezco a Narcóticos Anónimos".
EL MAR PROVEE
Aunque el alcohol está prohibido en las Islas Marías, los colonos explican que clandestinamente se prepara una bebida llamada "turbo", hecha a base de fruta, la cual se fermenta primero y se destila después.
Además, el mar provee. Dicen que esa parte del mar es ruta de tráfico de drogas. "A veces, cuando persiguen una embarcación, los narcos tiran la mercancía al mar", dice un preso. "Entonces llega aquí a la playa".
Pero el mar también ofrece otras viandas: langostas, mariscos y pescado. Por 35 pesos es posible pedir unas ricas tostadas de pescado, refresco y piña colada sin alcohol en alguna de las fondas en el Campamento Balletos. La comida, el mar, la paz. Hasta dan ganas de irse a vivir ahí. Pero los colonos no opinan lo mismo.
"Lo primero que extraña uno cuando cae, es su casa, su calle, su ciudad", afirma un colono. A pesar de que las Islas Marías es una prisión modelo, no deja de ser prisión.

*Publicado en Milenio diario durante el centernario de las Islas Marías