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martes, 5 de octubre de 2010

Falsificaba documentos para prostitución en penales. Ahora "sólo saca fotocopias"

Sólo hay dos presuntos culpables detectados en la red de trata y prostitución en penales femeninos: Diana y Omar.

Desde diciembre de 2009 se supo de su probable responsabilidad. Pero Diana siguió trabajando en el juzgado en el que presuntamente falsificó documentos con el fin de prostitución por ocho meses más, hasta agosto de 2010, cuando los medios hicieron público su caso.

Omar fue indiciado por lo menos desde septiembre de 2009, y presentó su renuncia en ese mes. A pesar de la gravedad del caso, su jefa la aceptó sin preguntar su paradero, y él se fue a trabajar a otro juzgado.

Diana Trujillo

El 12 de diciembre de 2009, la policía cibernética encontró actas falsificadas para citar a internas en una computadora de la servidora pública Diana Trujillo Neri. Estas falsificaciones presuntamente servirían para propiciar la salida de mujeres de los penales femeninos, rumbo a los túneles de los juzgados localizados en el reclusorio norte, para practicar la prostitución.

Sin embargo, Diana Neri Trujillo siguió trabajando en el juzgado hasta el 17 agosto de 2010, hasta que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) realizó una visita de inspección en el Juzgado Cuadragésimo Tercero Penal.

A pesar de haber contado con la información desde el 12 de diciembre (en el juzgado, de hecho, se percataron desde el 3 de diciembre), y haber un acta administrativa en contra de Trujillo Neri por lo menos desde el 6 de enero de 2010, no fue sino hasta el 28 de junio de 2010 cuando el Consejo de la Judicatura resolvió iniciar de oficio el procedimiento disciplinario administrativo a la servidora pública

El 31 de agosto que se ventiló en los medios de comunicación su presunta participación en la red de prostitución y posible trata. Hasta entonces la funcionaria fue separada de su cargo.

La recomendación continúa: personal de la CDHDF se presentó el 17 de agosto de 2010 en el Juzgado Cuadragésimo Tercero Penal, con la finalidad de entrevistar a la titular, Diana Ivonne Carmona Rosete, quien informó que funge como titular de ese juzgado desde el mes de febrero del 2010, y por tanto, no estaba en funciones cuando se descubrió la situación.

Sin embargo, Carmona Rosete dijo tener pleno conocimiento de que el Ministerio Público investigaba a Diana Trujillo Neri. “Señaló que Diana Trujillo Neri continúa trabajando en ese juzgado, pero considerando los hechos en los que está involucrada, la cambió de funciones, es decir, ya no tiene acceso a ningún expediente y sólo se limita a sacar fotocopias”.

Presunción de inocencia al infinito

La recomendación estableció que “si bien la actuación de la jueza se apegó estrictamente a sus deberes e hizo del conocimiento de la Secretaría Técnica de la Comisión de Disciplina Judicial del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal copia del acta administrativa iniciada contra Diana Trujillo Neri por falsificación de documentos, al menos desde el 6 de enero de 2010, no fue sino hasta el 28 de junio de 2010 cuando el Consejo de la Judicatura resolvió iniciar de oficio el procedimiento disciplinario administrativo a la servidora pública. Esta dilación, a cargo del Consejo de Judicatura local, retrasó más de cinco meses su determinación”.


Joaquín Cedillo
El otro indiciado directo es Joaquín Omar Cedillo Luna, quien laboraba en el Juzgado Quincuagésimo Sexto Penal ante el Ministerio Público. Al ser descubierto, alegó que lo único que hizo “fue hacerle un favor a los ‘estafetas’, quienes argumentaban que no les permitían ver a sus novias, parejas o familiares y que los pedimentos falsos les facilitarían el acceso a ellas”.


“Por otro lado, en lo que se refiere al caso de la titular del Juzgado Quincuagésimo Sexto Penal, quien no obstante haber obtenido del señor Joaquín Omar Cedillo Luna una declaración explícita de que falsificó pedimentos, aceptó la renuncia que éste le presentó apenas cinco días después de haber sido confrontando con el hecho.

Cuatro días después de que Cedillo aceptó el hecho, “la CDHDF solicitó a la directora de Orientación Ciudadana y Derechos Humanos del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal información respecto a los hechos del caso”. La autoridad “se limitó a señalar que el señor Cedillo había renunciado y que ya no trabajaba ahí”.

“Sin embargo, según consta en el acta circunstanciada recabada por personal de esta Comisión el día 20 de agosto de 2010, el señor Cedillo fue contratado en el Juzgado Cuadragésimo Noveno Penal, donde actualmente presta sus servicios como administrativo especializado desde el 4 de enero de 2010”.

La recomendación advierte: “Más allá de que, dada la relevancia del caso en el que el señor Cedillo estaba involucrado, era de esperarse que las autoridades judiciales supieran de su paradero, es comprensible que su recontratación en un juzgado distinto haya pasado desapercibida. Lo grave en todo caso radica en que no hay evidencia alguna de que la jueza o alguna otra u otro servidor público del juzgado hayan denunciado al señor Cedillo ante el Ministerio Público o solicitado la apertura de un procedimiento administrativo en su contra ante el Consejo de la Judicatura del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal”.


Por todo lo anterior, la CDHDF recomendó al presidente del presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF) que “instruya por escrito a todos los juzgados penales, principalmente aquellos ubicados en los edificios anexos a Reclusorios Preventivos Varoniles del Distrito Federal, para que lleven un estricto control de los pedimentos judiciales”.



También solicitó una investigación respecto a los dos indiciados.

El TSJDF se puso sus moños y rechazó en principio la recomendación, por un formalismo. Este martes 5 de octubre, la CDHDF por fin recibió el oficio STP/SP/124/2010 de fecha 4 de octubre de 2010, signado por el Magistrado Edgar Elías Azar, en el cual el Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF) se da por notificado de la Recomendación 04/2010, en su calidad de Presidente del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal.

En los próximos días el tribunal deberá dar a conocer si acepta o no la recomendación.


En la recomendación se estipulan 13 puntos, siete para la Secretaría General de Gobierno del Distrito Federal, tres para la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y tres más para el TSJDF.
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Ver también: Sexo en el túnel por un champú

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Un dato sobre el tema de trata y prostitución en los penales, contenido en la recomendación de la CDHDF: “De la información recabada se obtuvo que treinta y ocho mujeres de una población de ciento cinco, se embarazaron cuando ya estaban en reclusión en el CEFERESO; de las treinta y ocho mujeres, nueve no tenían autorizada visita íntima ni familiar interreclusorios”.

sábado, 2 de octubre de 2010

Sexo en el túnel, por un champú




Sólo he sido testigo de ello en el penal de los rojos. Pero dicen que ocurre en los demás.

En los penales masculinos, los días de visita son inconfundibles: una línea interminable de madres, esposas, hermanos, compadres, amigos, novias, espera paciente las horas necesarias para ingresar al penal. Los visitantes llevan por lo general comida, itacates, tortillas, refrescos, dinero para el interno.

En cambio, en los penales femeninos, la cola es casi inexistente. La razón: una vez que una mujer es tragada por el sistema penal, la familia (el esposo, los hijos) se olvidan de ella. Los sociólogos dicen que esto se debe a que la mujer está, culturalmente, vinculada a valores de sumisión. Entonces, cuando rompe la ley, existe un castigo social mucho más grande que contra el hombre.

Serán los roles culturales... será la constante indolente discriminación hacia la mujer (que arroja estadísticas como las siguientes: el 70 por ciento de los sujetos de los que se habla en las noticias son hombres; la fortuna de la mujer más rica del planeta –Oprah—es la décima parte del tamaño de la del hombre más rico—Slim--), será el sereno. Pero las mujeres en la cárcel tienen una situación mucho más vulnerable que la de un hombre.

Y es en esta situación que un escándalo llegó a los medios de comunicación hace relativamente poco tiempo: en el sistema penal del Distrito Federal se había instalado una red de prostitución y trata de mujeres con fines de explotación sexual.

Salieron los nombres, los funcionarios involucrados. Pero de lo que menos se ha hablado es de la situación que impulsa a una mujer en el reclusorio a prostituirse, o a acceder a ser objeto de explotación sexual.


EL POCO PUDOR DEL TSJDF

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal emitió su recomendación número 04/2010, por “Violencia institucionalizada de género: hostigamiento sexual, explotación de la prostitución ajena y trata de internas en el sistema penitenciario del Distrito Federal”, en el penal de Santa Martha Acatitla.

El 30 de septiembre, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF) ¡regresó! la recomendación a la CDHDF, para que fuera dirigida al Consejo de la Judicatura, informó el magistrado presidente Édgar Elías Azar.

El 30 de septiembre, la CDHDF envió una misiva al TSJ del DF, para que aceptara o rechazara la recomendación dado que es la autoridad competente. )



La interna 1

Fue el caso de la “interna 1”, que destapó el hilo de la prostitución en los reclusorios.

Ella asegura que “desde que ingresó a ese CEFERESO, ha sido víctima de acoso sexual por parte de personal de seguridad y custodia del mismo y, en un inicio también por parte del personal de seguridad y custodia del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente; sin embargo, a éstos últimos los reportó en el Juzgado Penal del TSJDF, donde se le instruye proceso. El Juez envió el reporte al Reclusorio Oriente; su coacusado le informó que por ello se reubicó a los custodios y, a partir de esa situación no los volvió a ver6. Sin embargo, los actos de acoso sexual por parte del personal de seguridad y custodia del CEFERESO continúan.

“Cuatro meses anteriores a que interpusiera la queja en esta CDHDF, denunció los hechos de acoso sexual y las amenazas de que estaba siendo víctima por parte del personal de seguridad y custodia del CEFERESO, por negarse a realizar actos de prostitución, se le indicó que se daría vista a la instancia competente, a fin de que se recabara su denuncia penal, pero a esa fecha no le habían tomado declaración.

“Desea proceder penalmente contra esos custodios por los actos de violencia de que ha sido víctima, tiene temor y está consciente de la problemática a la que se está enfrentando, pero no se va a quedar callada ya que considera que todas las represalias cometidas en su contra son con el ánimo de que acceda a prostituirse y no lo hará; si la matan, al menos sabrán que luchó por evitar que esos actos en su agravio y de otras internas que se quedan calladas, continúen.

Por su parte, el peticionario A escribe:

“Su esposa se encuentra interna en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla, le comentó que personal de seguridad y custodia la trasladó al Reclusorio Preventivo Varonil Norte, ya que ahí se encuentra el Juzgado Penal donde está radicado su proceso. Cuando se encontraba en los túneles de los juzgados, un interno se le acercó a uno de los elementos de seguridad y custodia de ese Centro Femenil y le dio dinero para permitir que su esposa se prostituyera, a lo que se negó y por ello lo intentaron con otra interna que también se resistió. Como represalia, a su esposa y a la otra interna se les levantó un reporte. Cuando su esposa fue nuevamente trasladada a juzgado, se percató que los elementos de seguridad y custodia del CEFERESO obligaron a otras internas a que se prostituyeran con los internos; esa práctica es reiterada cada que se realizan los traslados.


COMO EN ATENCO

La recomendación consigna que el 22 de julio de 2009, una interna (identificada como interna 1) y su coacusado (pareja) hicieron saber por escrito al juez penal, que los elementos de seguridad y custodia del tercer turno del Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla y los elementos del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente habían cometido una serie de abusos y violaciones a sus derechos, entre éstos habían golpeado a su coacusado y a ella la han acosado sexualmente.

En la misma fecha el juez penal envió un oficio a la directora del CEFERESO, a fin de que se tomaran las medidas conducentes.

La investigación se remitió a la Fiscalía de Investigación para Delitos Sexuales el 9 de julio de 2009, pero fue hasta el 7 de julio de 2010 cuando se recabó la declaración de la víctima, quien ratificó su denuncia; “es decir, el personal ministerial tardó casi un año en realizar una diligencia básica para la integración de la indagatoria”, advierte la recomendación de la CDHDF.

Una táctica dilatoria similar –pero no tan larga-- se utilizó en los procesos que interpusieron por violación y abuso sexual las mujeres de Atenco.



TRATA Y EXPLOTACIÓN

Mientras el tribunal elude su responsabilidad con tecnicismos, es recomendable leer los testimonios de hechos que tuvieron lugar entre 2007 y 2009, y que relatan una situación que las internas califican como prostitución, la mayor parte de las veces, voluntaria, por las internas a las que casi nadie visita.

Pero, ¿puede de verdad existir “prostitución voluntaria” si una mujer se encuentra aislada y sin dinero en la cárcel? En una cárcel en la que según describen las propias internas, algunas se han prostituido por agua, por un cepillo de dientes, por un champú para el pelo?


***

Interna 2: En las diversas ocasiones en que acudió a los Juzgados del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente pudo percatarse de que algunas internas mantienen relaciones sexuales con personas del sexo masculino, algunos de ellos internos y en ocasiones custodios, a cambio de dinero. Agregó que no es que alguien las obligue sino que es la manera en que algunas internas se allegan recursos para cubrir sus necesidades económicas... Enfatizó que nadie las obliga y que las internas realizan tales actividades por su propia voluntad.

Interna 3: Fue llevada al Reclusorio Preventivo Varonil Norte ya que fue requerida por un Juzgado —del cual no recordaba los datos— para que acudiera a rendir declaración y a unos careos. A ella le extrañó dicho requerimiento ya que fue sentenciada por un Juzgado de Paz Penal. Rindió declaración sin que se enterara si había una acusación en su contra o el carácter con el que acudía a esa diligencia, tan sólo le dijeron que otra interna era quien la había mencionado.

Posteriormente, mientras esperaba a que se terminaran las otras diligencias para que la condujeran de regreso al Centro Femenil, fue llamada a una sala vacía por una persona del sexo masculino quien empezó a abrazarla e intentó besarla, a lo que ella se resistió. Como dicha persona siguió molestándola, solicitó ayuda a quienes estaban cerca; sin embargo, nadie le hizo caso. Como siguió resistiéndose e incluso le dijo a su agresor que gritaría éste le dijo que no se hiciera, que “ya hasta había pagado”, pero ella se resistió sin que se consumara la violación. Por lo anterior se sintió molesta y atemorizada ya que no entendió por qué se le llamó a un Juzgado que no era el suyo, ni por qué alguna persona “la vendió” y por esa razón estuvo a punto de sufrir una violación. No se le ha presentado ningún otro incidente como ese.

Interna 4: Fue trasladada a una diligencia a los Juzgados del Reclusorio Preventivo Varonil Norte. Terminada la audiencia se quedó en un pasillo a esperar a que las demás internas terminaran para regresar al Centro Femenil. Ahí se le acercó una custodia —desconoce el nombre—, quien la condujo a uno de los cubículos de un juzgado y le dijo “este amigo quiere platicar contigo” y le cerró la puerta dejándola con un interno. Ella le pidió a la custodia que la sacara pues no tenía nada que platicar con el sujeto; mientras, éste trató de abrazarla y besarla. La custodia le abrió y ella le dijo que no quería estar ahí; como estaba muy alterada, la custodia le dijo que se calmara y le explicó que cuando las internas no tienen dinero, por un beso o por dejarse tocar los pechos o hacerles lo que ellos les pidan [los internos] les dan dinero, pero que no había problema, que se quedara callada. Cuando salió del cubículo, se percató que el sujeto le exigía a la custodia que le devolviera su dinero. [Según su dicho], otra de las internas sí aceptó estar con ese interno y se fue por unas escaleras a la parte alta, mientras la custodia se situaba cerca del lugar y le solicitó que cuidara que no llegara nadie por el pasillo del túnel. Posteriormente, la interna que sí aceptó, le comentó: “lo que tú no quisiste, a mí me hizo ganar $500 pesos, sólo por agarrarle su parte”, precisando que lo que hizo fue masturbarlo.

Interna 5: Sabe y le consta que la comandante Reyna Montes Téllez, del CEFERESO, permite y fomenta la prostitución de las internas del Centro, operando de la siguiente manera: los licenciados Miguel Ángel y Noé se encargan de elaborar las órdenes de salida para algunas internas que acuden a falsas diligencias, por lo que son requeridas en los juzgados, aun sin su conocimiento. Las internas salen con la autorización de la Jefa de Seguridad y Custodia, que no se cerciora de que exista un pedimento del juzgado. Por su parte, los mismos licenciados Miguel Ángel y Noé, en acuerdo con personal de seguridad y custodia del Reclusorio de que se trate, contactan a los “padrinos” quienes pagan fuertes sumas de dinero por tener relaciones sexuales con las internas. Esto se lleva a cabo en los baños de los juzgados y en los túneles de acceso a los mismos.

Agregó que lo anterior ocurre en los Reclusorios Preventivos Varoniles Oriente, Norte y Sur.


Las internas 7, 8 y 9 aseguran que los actos son voluntarios. La interna nueve agrega que “se ha percatado que sí suceden actos de prostitución en agravio de las internas, pero son en forma voluntaria, lo cual atribuye a que a veces es difícil para las internas solventar los gastos de la vida en los centros de reclusión. Además, algunas internas no reciben visita y de esta manera se ven obligadas indirectamente a prostituirse para obtener ingresos y sustentar sus gastos”.

Interna 13: Acudió a una audiencia en un juzgado del Reclusorio Preventivo Varonil Norte, en la que también está involucrado su pareja. Ese día su pareja les pagó a los custodios para que les permitieran estar a solas en el interior de un baño, sin embargo sólo estuvieron un rato ya que fueron interrumpidos porque los custodios no se pusieron de acuerdo con la repartición del dinero, incluso los custodios del tercer turno de Santa Martha estuvieron discutiendo con los del Reclusorio Norte. Su pareja también se puso agresivo e insistía en que él, por eso les había pagado, pero no sabe cuánto pagó. Ella por su parte tuvo que pagarle $500 pesos a una custodia para evitar que la castigaran por ese hecho.

Algunas de sus compañeras aceptan tener relaciones sexuales con otros internos a cambio de dinero; esos “bisnes” en el Reclusorio Norte los arregla un interno alias Chatanuga9, mismo que se pone de acuerdo con los custodios para conseguirles clientes a las internas que se dedican a la prostitución. Sin embargo, a partir de los meses de octubre a diciembre de 2009, las cosas han cambiado y ya no se permite con tanta facilidad hacer ese tipo de arreglos. Lo anterior al parecer porque en el túnel del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente intentaron violar a una interna alias “La Monja”.


Interna 14: Ella es una de las internas que en diversas ocasiones ha sido trasladada a los juzgados penales ubicados en los tres Reclusorios Preventivos de esta Ciudad, distintos al que se le instruye proceso. Lo anterior porque su pareja, ha estado interno en dichos reclusorios (Norte, Sur y Oriente) de esta ciudad y actualmente es población del módulo de Máxima Seguridad en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte.

Su pareja en diversas ocasiones ha pagado al parecer $1,500 pesos a los custodios del reclusorio correspondiente, para que a ella la trasladen y puedan estar juntos, ya que no se les autoriza la visita interreclusorios por la situación de que su pareja siempre ha sido población de los módulos de Máxima Seguridad.

Interna 16. Casi no es visitada y por tanto no tiene ingresos económicos, sus compañeras de estancia le han propuesto que aproveche cuando termine sus audiencias para “quedarse por ahí con los internos” y obtener ingresos. Se ha negado a acceder a las propuestas de sus compañeras, prefiere lavar. Necesita dinero, por ejemplo para comprar agua y lavarse los dientes, porque la del CEFERESO está muy sucia y le ha provocado enfermedades.

Interna 17. Sabe que las internas se ofrecen a los internos llamados “padrinos” en el área de juzgados, es algo voluntario porque nadie las obliga pero los custodios cobran por permitirlo. Los internos que quieren y pueden pagar, aprovechan el estado de necesidad de las internas que “se ofrecen”, pues lo hacen a veces a cambio de un shampoo, de una crema o de un refresco. Lo anterior lo sabe porque una interna “se le ofreció” a su esposo en el área de juzgados.

Interna 18. Acude en calidad de testigo y procesada a los juzgados de los tres Reclusorios Preventivos Varoniles. Se ha percatado que varias internas se ven con conocidos, las relaciones empiezan como una amistad y luego “lo que cada quien quiera”. A ella nunca la han invitado porque se da a respetar, hay mujeres que se visten de manera provocativa y “están dispuestas”.