Mostrando las entradas con la etiqueta Marichal. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Marichal. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de enero de 2012

Marichal y el elefante


Cuando se equivoca, la Procuraduría del DF se comporta como gato panza pa´ arriba.

La semana pasada, después de anunciar la detención de Pedro Castellanos González y Ana Betsaida Duarte Acosta como -ahora sí- los presuntos responsables del feminicidio de Julia Marichal, el procurador Miguel Mancera anunció que se pondría en libertad al sobrino de Julia, Mauricio, quien llevaba arraigado casi un mes.

A la hora de anunciar su libertad, el procurador enfatizó que Mauricio fue detenido porque habían sido hallados elementos en su contra: que se contradijo al ser interrogado, que entró a la casa de Julia en su ausencia, que hay correos electrónicos que dan cuenta de peleas entre sobrino y tía. En otras palabras, la procu no ofreció ni un "usted disculpe".

Lo que no dijo Mancera ante los medios es que, antes de ser liberado, Mauricio fue amenazado: policías ministeriales le dijeron que, si emprendía algún tipo de acción legal o mediática en contra de las autoridades, lo pasaría mal. Incluso podría ser secuestrado.

También olvidó mencionar las irregularidades de procedimiento en las que cayeron las autoridades: las trabas que pusieron a la familia para acreditar una abogada particular (le dijeron que para qué, si ya tenía un defensor de oficio), quien jamás tuvo acceso al expediente de 1800 fojas; la presión sicológica a la que fue sometido Mauricio; la intención de hacerlo firmar comparecencias sin fecha ni hora...

En la conferencia no se mencionó el golpe económico que significó la defensa de Mauricio o el hecho de que la familia quedó devastada y pulverizada.
No se trata de pasar por alto los aciertos de la Procuraduría: los actuales sospechosos se encuentran detenidos porque las autoridades emplearon adecuadas herramientas de investigación: rastreo de tarjetas y llamadas, búsqueda de pruebas científicas, móvil y oportunidad.

Sin embargo, parece que sus primeros reflejos siempre son primitivos: presionar a los seres cercanos de la víctima (e incluso llegar hasta la tortura) para buscar confesiones.

Como en el chiste: hay un concurso mundial de policías, ganará el departamento que encuentre a la zorra primero, y los judiciales mexicanos presentan un elefante todo golpeado, con tehuacán chorreándole por la trompa, que grita a todo pulmón: "¡yo soy la zorra, soy la zorra!".


Columna "Rendija", publicada en El Gráfico el miércoles 4 de enero de 2012.


También: Claroscuros del caso Marichal


martes, 20 de diciembre de 2011

Claroscuros del caso Marichal


*Imagen tomada de Facebook. Perfil "Palo de Ron".


Torcer un poquito las palabras ayuda a generar “presuntos culpables”.

Con el nuevo tipo penal que sanciona el delito de feminicidio en el Distrito Federal, las autoridades han buscado ser eficientes. No cabe duda, por ejemplo, que hicieron un buen trabajo en el caso de las periodistas Marcela Yarce y Rocío González, quienes el pasado 31 de agosto fueron asesinadas.

Pero ese éxito puede impulsar a las autoridades a violar los procedimientos penales y los derechos de los implicados, en aras de seguir presentando ante la prensa un récord de “eficiencia”.

El caso del feminicidio de Julia Marichal, actriz destacada en el ámbito artístico e intelectual de nuestro país, parece ser campo fértil para que la procuraduría sienta la necesidad de presentar un culpable lo más pronto posible.

Mauricio Marichal, de 30 años, era sobrino de Julia, y trabajaba para ordenar el archivo Juan de la Cabada, padre de Julia y quien fue un relevante escritor e intelectual.

Mauricio fue arraigado. El procurador Miguel Ángel Mancera informó que “es investigado por los objetos que se le encontraron entre sus pertenencias como bolsas de plástico, cinta canela, un cuchillo y un cúter”.

Sin embargo, la declaración de Mancera es, en el mejor de los casos, imprecisa. Estos objetos fueron hallados en el hogar de Julia Marichal, en el archivo donde Mauricio trabajaba. Pero Mauricio no vivía ahí; no se hallaron estas cosas en su mochila, ni en su hogar.

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal formuló medidas precautorias dirigidas al juez que emitió la orden de arraigo contra Mauricio. Si bien, sólo un juez puede determinar si Mauricio es culpable o inocente, todos debemos exigir un proceso justo, porque cualquiera puede verse involucrado en una situación similar. Basta recordar el caso de la estudiante Mariel Solís, quien fue presentada a los medios acusada de homicidio, y posteriormente se demostró su inocencia.

La familia de Julia y Mauricio ha estado marcada por el talento, pero también ha sido víctima de la violencia con anterioridad. Diez años atrás, otro primo de Mauricio fue asesinado. Nunca hallaron al culpable.

PD

Las otras víctimas del asesinato de Julia fueron sus mascotas: 4 perros y 4 gatitos pasaron casi 10 días sin comida o agua, ya que las autoridades impedían su auxilio. Finalmente, defensores de los animales solicitaron el apoyo de Hugo Camacho, jefe de la Brigada de Vigilancia Animal de la SSP del GDF. Los perritos fueron felizmente rescatados. Pero los gatos de Julia se escaparon; nadie sabe dónde están.

*Columna "Rendija" publicada en el Universal Gráfico el miércoles 14 de diciembre de 2011.




Leer también: "Marichal y el elefante"