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viernes, 1 de junio de 2012

La demanda contra el Bordo



*Columna Rendija, publicada el miércoles 23 de mayo de 2012 en El Universal Gráfico. 

Un grupo de estudiantes de Derecho de la UNAM ha demandado a más de 60 autoridades federales y de la ciudad de México, porque hasta ahora ninguna ha actuado para evitar daños a la salud y al medio ambiente derivadas del Bordo de Xochiaca.
El amparo que han interpuesto se funda en que, después del cierre de los tiraderos del Bordo Poniente IV y Nezahualcóyotl II  (mejor conocidos como basureros del Bordo de Xochiaca), ninguna autoridad  ha implementado medidas para contrarrestar la contaminación de los suelos y los mantos subterráneos de agua, ni abatir la reproducción descontrolada de animales callejeros y plagas, además que no existe seguridad en la zona y los alrededores, lo que ha propiciado que se convierta en un foco rojo para los pobladores.
Los estudiantes documentaron que se han generado incendios y explosiones porque los gases que emanan de la descomposición de la basura no han sido tratados. Advirtieron que toda esta contaminación no sólo afecta a los vecinos, sino que se extiende y pone en peligro la salud de los habitantes de dos delegaciones del Distrito Federal.
Cabe recordar que el gobierno de la ciudad ha anunciado que pronto se conocería a la empresa ganadora para implementar medidas contra estos problemas y comercializar precisamente el gas metano. Por cierto, se ha calculado que este gas, que se va a utilizar para generar electricidad, sería tan potente que incluso iluminaría cuatro veces la Ciudad Juárez.
Los chavos que hicieron el amparo están en la clase del profesor Enrique Carpizo (sobrino del fallecido doctor Jorge Carpizo). Al principio, relata el maestro, los jueces les pusieron mil obstáculos contra el amparo, pero actualmente se ha admitido. Están a la espera de una respuesta por parte de las autoridades.
Enrique Carpizo y sus alumnos ya le han ganado a la ciudad y el gobierno federal. Recientemente obtuvieron  un amparo en favor del señor Farías, indigente que vive a la salida del metro Copilco, para que recibiera atención médica y sicológica. Pero  no se ha hecho nada, porque ninguna instancia tiene programas de protección a personas en situación de calle y con una discapacidad. Los alumnos están ganando casos. El problema es que hasta ahora sólo ha servido para evidenciar que las autoridades no han echado a andar los programas requeridos.  


Ver también: Quién hace el trabajo sucio

martes, 15 de mayo de 2012

Quién hace el trabajo sucio


Columna Rendija, originalmente publicada el 9 de mayo de 2012 en el Universal Gráfico


Lydiette Carrión

En octubre pasado, el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard visitó las instalaciones del centro de procesamiento de desechos sólidos San Juan de Aragón. A las pocas semanas se emprendió una gran restructuración: se trajo más maquinaria para separar y reciclar desechos, apartar el vidrio y vender cartón a las empresas de tetra pack (el futuro y el dinero se encuentra en esas cajitas para leche). Y, dicen, los líderes del gremio de pepenadores perdieron influencia.
Ahí adentro de las instalaciones de San Juan de Aragón, Jesús Ramírez Villa, su mamá y sus hermanos atendían un restaurancito desde hacía siete años: quesadillas, tortas, refrescos, dulces. Pero cuando empezó la restructuración, Sergio León, jefe de Unidad Departamental de la panta, le dijo que tenía que desalojar, porque necesitaban el espacio.
Jesús vio la maqueta del proyecto y no estaba contemplado el edificio donde se hallaba el restaurante. Más aún, pidió que la Secretaría de Obras le notificara por escrito. Jamás lo hizo. Según Jesús, las presiones para sacarlo del lugar vienen del gremio de pepenadores: como han perdido influencia (e ingresos), requieren de nuevos espacios. Pero es la Secretaría de Obras la que está haciendo el trabajo sucio.
Hace un mes, llegaron policías para desalojar el negocio. Jesús llamó a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, que detuvo el embargo.
El desalojo se detuvo por el simple hecho de que la Secretaría de Obras expidió un documento (del cual El Gráfico tiene copia) en el que niega haber pedido a Jesús que se vaya. Es decir, oficialmente, la Secretaría de Obras no tiene ni vela en el entierro… y sin embargo intervino para llamar a la fuerza pública.
La actual situación de la familia de Jesús es insostenible: personas desconocidas han vandalizado el lugar: vidrios rotos, carteles arrancados. Jesús explica que se podría ir y ya, pero le parece injusto que las autoridades del Distrito Federal se presten para hacer un desalojo ilegal.

Ignacio Reyes, del área de comunicación social de la Secretaría de Obras, advierte que la secretaría no hará ningún desalojo y de esto ya ha informado a la CDHDF, sin embargo, enfatiza que el predio donde se encuentra el negocio de Jesús pertenece a la Ciudad, por lo que el gobierno puede disponer de aquél cuando así lo requiera.
En diciembre pasado, el tema de la basura acaparó los titulares de los periódicos: la ciudad estaba inundada en basura. Pero detrás del cierre del Bordo Poniente, el reciclaje de la basura, la ecología—había, y hay, otros intereses más, llamémosle, terrenales: los dineros. La basura es un negociazo.