un periódico texano publicó que los cárteles mexicanos se disputaban el corredor interstatal 35, que va desde Laredo Texas hasta la frontera con Canadá, en Minessotta y citaron fuentes del FBI.
Sin embargo, el al ser entrevistados los voceros del FBI no negaron ni afirmaron la información. Lo interesante aquí es que pareciera que todos en EU saben que el I- 35 es "el" corredor" de droga. Pero admitirlo, para las autoridades estadunidenses sería admitir que saben por dónde pasa la droga. Eso llevaría a dos posiles deducciones:
a) o las autoridades estadunidenses están coludidas (diablos!, he descubierto el hilo negro), o
b) los capos mexicanos son más picudos que el FBI y ya les ganaron.
Pero considero que esta última hipótesis es más bien una añoranza patriótica para sentir que, por lo menos en la esfera del crimen, los mexicanos les ganamos a los gringos.
Como sea, parece que el tema de los Zetas ha obtenido proporciones míticas en Eu. Se les ha "visto" actuar no sólo en la parte suroeste y sur de EU, sino en lugares tan remotos como el salvaje "midwest", en el que imperan los llamados red necks.
Los Zetas, en pocas palabras se han convertido en el chupacabras. Todos los han visto operar y al mismo tiempo, nadie.
martes, 28 de junio de 2005
domingo, 26 de junio de 2005
la música del subterráneo
Simplemente, cada vez hay más.
Entran a los vagones uno tras otro, con sus bastones, sus ojos desorbitados y llenos de cataratas y la herramienta para la mendicidad moderna: un pequeño amplificador y un diskman.
Ni siquiera mi micro ambiente a través del i-pod me protege de la potencia de su pequeño amplificador. La música que supuestamente venden los ciegos en el metro, penetra mis propios audífonos y me obliga a observar la miseria.
Y a pesar de mi predicción por evadirme, es imposible dejar de reflexionar. ¿qué está pasando?
Hoy en el metro dominguero, tuve una revelación o un pensamiento macabro. No hay remedio para el pueblo mexicano: adormecidos con la nota roja --que me fascina--, aturdidos con nuestra propia voracidad de comida chatarra y enferma, masturbados con los gadgets inútiles y obsoletos provenientes de China o eStados Unidos
(Tienen razón los científicos: no podemos producir tecnología, pero ya ni siquiera sabemos comprarla)... y mientras el tránsito ininterrumpido de mendigantes que nos venden las canciones de hace diez años en recopilaciones piratas a diez pesos. Y mientras la violencia y la miseria se extienden. Y el pueblo mexicano no mete ni las manos, mientras se sigue vendiendo la idea de que "tenemos mucha cultura": los prehispanicos, los muralistas, las artesanías... no volteamos a vernos en la actualidad: ¿dónde está nuestra cultura? ¿en la crueldad a los animales (somos uno de los países con mayor índice de crueldad)?; ¿en nuestra obesidad alarmantemente en aumento? (por más que nos digamos que "los gringos sí están gordos"), en nuestra caída libre ne los índices de educación y competitividad?
Espero equivcarme, pero también tuve otra revelación. En este país yo no quiero tener hijos.
Entran a los vagones uno tras otro, con sus bastones, sus ojos desorbitados y llenos de cataratas y la herramienta para la mendicidad moderna: un pequeño amplificador y un diskman.
Ni siquiera mi micro ambiente a través del i-pod me protege de la potencia de su pequeño amplificador. La música que supuestamente venden los ciegos en el metro, penetra mis propios audífonos y me obliga a observar la miseria.
Y a pesar de mi predicción por evadirme, es imposible dejar de reflexionar. ¿qué está pasando?
Hoy en el metro dominguero, tuve una revelación o un pensamiento macabro. No hay remedio para el pueblo mexicano: adormecidos con la nota roja --que me fascina--, aturdidos con nuestra propia voracidad de comida chatarra y enferma, masturbados con los gadgets inútiles y obsoletos provenientes de China o eStados Unidos
(Tienen razón los científicos: no podemos producir tecnología, pero ya ni siquiera sabemos comprarla)... y mientras el tránsito ininterrumpido de mendigantes que nos venden las canciones de hace diez años en recopilaciones piratas a diez pesos. Y mientras la violencia y la miseria se extienden. Y el pueblo mexicano no mete ni las manos, mientras se sigue vendiendo la idea de que "tenemos mucha cultura": los prehispanicos, los muralistas, las artesanías... no volteamos a vernos en la actualidad: ¿dónde está nuestra cultura? ¿en la crueldad a los animales (somos uno de los países con mayor índice de crueldad)?; ¿en nuestra obesidad alarmantemente en aumento? (por más que nos digamos que "los gringos sí están gordos"), en nuestra caída libre ne los índices de educación y competitividad?
Espero equivcarme, pero también tuve otra revelación. En este país yo no quiero tener hijos.
domingo, 19 de junio de 2005
El precio del paraíso
"Nosotros veníamos de Caladan, un mundo paradisiaco para nuestras necesidades y forma de vida. En Caladan, no existía la necesidad de construir un paraíso físico ni mental. Sólo habríamos los ojos y lo veíamos a nuestro alrededor. Y el precio que pagamos es el que los hombres siempre han pagado por alcanzar el paraíso en esta vida: nos volvimos suaves, perdimos nuestro filo".
Extraído de Dunas, por Frank Herbert
Extraído de Dunas, por Frank Herbert
martes, 14 de junio de 2005
Los Zetas en EU. El drama de los secuestros
Los Zetas operan en Laredo, Texas, secuestrando ciudadanos estadunidenses, que en su mayoría están vinculados con el narcotráfico de acuerdo con agentes del FBI.
El miércoles pasado, el mismo día en que el nuevo jefe de la policía de Nuevo Laredo fue balaceado, en la ciudad texana tres vehículos trataron de secuestrar a una persona. Ésta se resistió, por lo que fue asesinada a tiros. La víctima sería identificada tentativamente como un ex policía mexicano.
Horas después de ese primer incidente, Cesario Antonio Carrera, de 28 años, fue ejecutado a plena luz del día, mientras se encontraba en la calle esperando un Mercedes. Las autoridades de esa población informaron a los medios locales que estos acontecimientos probablemente están relacionados con el tráfico de drogas.
Pero el móvil no siempre ha sido el ajuste de cuentas. En muchas ocasiones simplemente se ha tratado de una diversificación de los negocios de los grupos criminales. Un oficial de Laredo explicó que, en los últimos tiempos, la organización criminal de Los Zetas comenzó a "perder droga" y, con ello, dinero.
"Cuando una organización de este tipo está perdiendo droga, acude al secuestro. Ahora, el secuestro se ha convertido en un gran negocio de esta gente".
Y es que no sólo estadunidenses vinculados con el crimen organizado se han visto afectados.
Desde agosto de 2004 a la fecha, 37 ciudadanos norteamericanos han sido secuestrados en territorio mexicano. De éstos, 13 siguen desaparecidos. En la mayoría de las ocasiones se puede intuir que aquellos que no regresan a sus casa son ciudadanos estadunidenses de escasos recursos, de origen mexicano.
Por ejemplo, desde septiembre de 2004, dos muchachas de 23 y 27 años desaparecieron cuando viajaron a celebrar a Nuevo Laredo el cumpleaños de una de ellas. Hasta la fecha no se sabe nada de su paradero.
Para el padre de una de ellas, las autoridades mexicanas no han colaborado tanto como dicen los agentes del FBI.
Por el contrario, miembros de una organizaciones de familiares de laredenses secuestrados en la frontera están ahorrando una recompensa para el gobierno mexicano que será entregado al DIF de Nuevo LAredo cuando regresen sus hijos a casa. Hasta la fechan llevan 4 mil 700 dólares. Esta suma no hace sino evidenciar que se trata de norteamericanos pobres, sin muchos recursos y sin muchas influencias.
El miércoles pasado, el mismo día en que el nuevo jefe de la policía de Nuevo Laredo fue balaceado, en la ciudad texana tres vehículos trataron de secuestrar a una persona. Ésta se resistió, por lo que fue asesinada a tiros. La víctima sería identificada tentativamente como un ex policía mexicano.
Horas después de ese primer incidente, Cesario Antonio Carrera, de 28 años, fue ejecutado a plena luz del día, mientras se encontraba en la calle esperando un Mercedes. Las autoridades de esa población informaron a los medios locales que estos acontecimientos probablemente están relacionados con el tráfico de drogas.
Pero el móvil no siempre ha sido el ajuste de cuentas. En muchas ocasiones simplemente se ha tratado de una diversificación de los negocios de los grupos criminales. Un oficial de Laredo explicó que, en los últimos tiempos, la organización criminal de Los Zetas comenzó a "perder droga" y, con ello, dinero.
"Cuando una organización de este tipo está perdiendo droga, acude al secuestro. Ahora, el secuestro se ha convertido en un gran negocio de esta gente".
Y es que no sólo estadunidenses vinculados con el crimen organizado se han visto afectados.
Desde agosto de 2004 a la fecha, 37 ciudadanos norteamericanos han sido secuestrados en territorio mexicano. De éstos, 13 siguen desaparecidos. En la mayoría de las ocasiones se puede intuir que aquellos que no regresan a sus casa son ciudadanos estadunidenses de escasos recursos, de origen mexicano.
Por ejemplo, desde septiembre de 2004, dos muchachas de 23 y 27 años desaparecieron cuando viajaron a celebrar a Nuevo Laredo el cumpleaños de una de ellas. Hasta la fecha no se sabe nada de su paradero.
Para el padre de una de ellas, las autoridades mexicanas no han colaborado tanto como dicen los agentes del FBI.
Por el contrario, miembros de una organizaciones de familiares de laredenses secuestrados en la frontera están ahorrando una recompensa para el gobierno mexicano que será entregado al DIF de Nuevo LAredo cuando regresen sus hijos a casa. Hasta la fechan llevan 4 mil 700 dólares. Esta suma no hace sino evidenciar que se trata de norteamericanos pobres, sin muchos recursos y sin muchas influencias.
martes, 31 de mayo de 2005
Las muertas de Juárez: negocio de ONG y medios
En medio de la vorágine del miedo y el horror frente a los asesinatos de mujeres de Ciudad Juárez, pocas voces se mantienen lúcidas.
Los medios siguen hablando de entre 300 y 400 mujeres asesinadas de 1993 a la fecha. El público promedio se imagina entonces que esas 300 o 400 fueron violadas, torturadas, cercenadas y asesinadas para después de varios días se encontradas en el desierto. La verdad no es así, de esas 300 o 400 (porque ni siquiera logran ponerse de acuerdo con la cifra y tampoco se tienen registrados los nombres completos de las mujeres muertas y desaparecidas) las dos terceras partes murieron a causa de violencia intrafamiliar, guerra entre pandillas, abortos mal practicados, etcétera.
Lo anterior no significa ningunear esas muertes, todo lo contrario, explica que la atención del fenómeno debe ser mucho más complejo y que la realidad que se vive en Juárez (como un investigador ha llamado a esa ciudad: el laboratorio de la globalización) es mucho más terrible que la fantasía colectiva de los videos snuff.
Otro investigador (uno de los pocos que revisó la práctica criminalística de las muertas de Juárez afirmó contundente: "el mayor problema de Juárez no son las asesinadas, es la ciudad misma".
Pero, entonces, ¿por qué no llamar la atención de otras partes del país que también sufren violencia extrema contra las mujeres, como es el Estado de México, Baja California, Chiapas (en Guatemala se vive una violencia extrema y no hay estudios sobre lo que puede estar ocurriendo en la frontera con nuestro país, tampoco parece a nadie importarle que la frontera chiapaneca sea una verdadera tierra de nadie en la que hay jovencitas guatemaltecas que viven como verdaderas "esclavas sexuales") y siguen gritando "ni una más en Juárez"?
De acuerdo con el periodista juarense José Pérez-Espino, esto se deb a la rentabilidad del negocio: "En el DF se ha generado una industria de presunto apoyo a las víctimas. Ya existen documentales, películas en video, libros, obras de teatro, colectas (se invitó a depositar a la urna del Teatro de los Insurgentes y se afirma que el producto de la venta de videos es para los familiares de las víctimas...".
Por ello, dice el reportero, la prensa defeña, principalmente ha explotado el fenómeno de las Muertas de Juárez al grado tal que Elena Poniatowska "es la protagonista de uno de los mayores excesos de ligereza cometidos a través de la televisión", al afirmar que "con una despiada ironía, ahora en Ciudad Juárez se se venden llaveros con formas de pezones".
Paradójicamente, antes de que Las Muertas de Juárez se volviera una masiva y popular protesta en los medios de comunicación oficiales, la Poni nunca recibió a cuatro reporteras juarenses que fueron a la ciudad de México a pedir su ayuda para impulsar en los medios un reportaje que habían hecho al respecto. Ella misma escribió: "cuando las cuatro periodista me visitaron en el DF, yo misma tenía tantísimo trabajo y el tema de las muchachas muertas me parecía tan feo que las relegué para más tarde (SIC)".
Pero éste no es el único caso. También menciona la falta de rigor de otros periodistas que, en el argot, "inflan" las noticias para ser más rentables.
El texto de Pérez-Espino "Homicidios de mujeres en Ciudad Juárez" se puede hallar en el libro Violencia sexista, algunas claves para la comprensión del feminicidio en Ciudad Juárez, coordinado por Griselda Gutiérrez, publicado por el Programa Universitario de Estudios de Género, de la UNAM. Griselda Gutiérrez
Los medios siguen hablando de entre 300 y 400 mujeres asesinadas de 1993 a la fecha. El público promedio se imagina entonces que esas 300 o 400 fueron violadas, torturadas, cercenadas y asesinadas para después de varios días se encontradas en el desierto. La verdad no es así, de esas 300 o 400 (porque ni siquiera logran ponerse de acuerdo con la cifra y tampoco se tienen registrados los nombres completos de las mujeres muertas y desaparecidas) las dos terceras partes murieron a causa de violencia intrafamiliar, guerra entre pandillas, abortos mal practicados, etcétera.
Lo anterior no significa ningunear esas muertes, todo lo contrario, explica que la atención del fenómeno debe ser mucho más complejo y que la realidad que se vive en Juárez (como un investigador ha llamado a esa ciudad: el laboratorio de la globalización) es mucho más terrible que la fantasía colectiva de los videos snuff.
Otro investigador (uno de los pocos que revisó la práctica criminalística de las muertas de Juárez afirmó contundente: "el mayor problema de Juárez no son las asesinadas, es la ciudad misma".
Pero, entonces, ¿por qué no llamar la atención de otras partes del país que también sufren violencia extrema contra las mujeres, como es el Estado de México, Baja California, Chiapas (en Guatemala se vive una violencia extrema y no hay estudios sobre lo que puede estar ocurriendo en la frontera con nuestro país, tampoco parece a nadie importarle que la frontera chiapaneca sea una verdadera tierra de nadie en la que hay jovencitas guatemaltecas que viven como verdaderas "esclavas sexuales") y siguen gritando "ni una más en Juárez"?
De acuerdo con el periodista juarense José Pérez-Espino, esto se deb a la rentabilidad del negocio: "En el DF se ha generado una industria de presunto apoyo a las víctimas. Ya existen documentales, películas en video, libros, obras de teatro, colectas (se invitó a depositar a la urna del Teatro de los Insurgentes y se afirma que el producto de la venta de videos es para los familiares de las víctimas...".
Por ello, dice el reportero, la prensa defeña, principalmente ha explotado el fenómeno de las Muertas de Juárez al grado tal que Elena Poniatowska "es la protagonista de uno de los mayores excesos de ligereza cometidos a través de la televisión", al afirmar que "con una despiada ironía, ahora en Ciudad Juárez se se venden llaveros con formas de pezones".
Paradójicamente, antes de que Las Muertas de Juárez se volviera una masiva y popular protesta en los medios de comunicación oficiales, la Poni nunca recibió a cuatro reporteras juarenses que fueron a la ciudad de México a pedir su ayuda para impulsar en los medios un reportaje que habían hecho al respecto. Ella misma escribió: "cuando las cuatro periodista me visitaron en el DF, yo misma tenía tantísimo trabajo y el tema de las muchachas muertas me parecía tan feo que las relegué para más tarde (SIC)".
Pero éste no es el único caso. También menciona la falta de rigor de otros periodistas que, en el argot, "inflan" las noticias para ser más rentables.
El texto de Pérez-Espino "Homicidios de mujeres en Ciudad Juárez" se puede hallar en el libro Violencia sexista, algunas claves para la comprensión del feminicidio en Ciudad Juárez, coordinado por Griselda Gutiérrez, publicado por el Programa Universitario de Estudios de Género, de la UNAM. Griselda Gutiérrez
lunes, 30 de mayo de 2005
informes secretos por mil pesos
Por mil pesos uno puede comprar ciertos informes "secretos" o "internos" en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Lo paradójico es que, después de que la información se "filtra" a los medios, la Institutción se rasga las vestiduras y acusa a los reporteros de obtener documentos de forma "irregular".
Ésa es la historia de la obtención por parte de diversos diarios nacionales del "informe interno" de servicios periciales sobre asesinatos de ancianas en el Distrito Federal. La historia de terror del "mataviejitas" no se quedó en el misterio y la violencia que encierra el criminal, sino en la manera en que uno puede conseguir un informe secreto, además de la falta de metodología con la que se realizan las investigaciones a nivel nacional.
Pero, ojo, esta falla no es exclusiva de la procu mexicana. De hecho es posible rastrearla en toda América Latina, ya que si algo caracteriza al sistema de justicia de nuestro subcontinente es la falta de recursos (dinero, sus policías se mueren de hambre y viven en medio de dos fuegos: la extorsión y el hambre) y la falta de preparación y de infraestructura para investigar.
Eso no es culpa de los individuos que desempeñan el ingrato trabajo de judiciales o de policías (aunque termine por corromperse. Sin embargo, las consecuencias sí pueden ser devastadoras, ya que en el inter, la resolución de crímenes es altamente improbable. (Continuará...)
Ésa es la historia de la obtención por parte de diversos diarios nacionales del "informe interno" de servicios periciales sobre asesinatos de ancianas en el Distrito Federal. La historia de terror del "mataviejitas" no se quedó en el misterio y la violencia que encierra el criminal, sino en la manera en que uno puede conseguir un informe secreto, además de la falta de metodología con la que se realizan las investigaciones a nivel nacional.
Pero, ojo, esta falla no es exclusiva de la procu mexicana. De hecho es posible rastrearla en toda América Latina, ya que si algo caracteriza al sistema de justicia de nuestro subcontinente es la falta de recursos (dinero, sus policías se mueren de hambre y viven en medio de dos fuegos: la extorsión y el hambre) y la falta de preparación y de infraestructura para investigar.
Eso no es culpa de los individuos que desempeñan el ingrato trabajo de judiciales o de policías (aunque termine por corromperse. Sin embargo, las consecuencias sí pueden ser devastadoras, ya que en el inter, la resolución de crímenes es altamente improbable. (Continuará...)
domingo, 29 de mayo de 2005
Cansados de andar como perro sin dueño
Perros callejeros.
Negros, blancos, amarillos, marrones, moteados, de colores indefinibles e indefendibles; de todos los tamaños, mostrando imposibles mezclas de razas, de formas y figuras variadas: ¿Es ése acaso una mezcla de pastor alemán con french poodle? Ejemplares con pelambres de todas las posibilidades: largo, corto, chino, de escoba o rastafari style; algunos otros flagelados por la sarna...
Hay tres perros por cada persona en el DF y la zona conurbada. Fauna definitoria del hábitat urbano; jadeantes patadeperros (en todo el sentido de la expresión) que repasan calles y avenidas, generalmente en jaurías; en otras ocasiones deambulan solitarios y tristes. A veces parecen sonreír desde sus fauces domesticadas, con la lengua eternamente jadeante; en otras ocasiones van con la cola entre las patas, temerosos, recelosos de sus mejores amigos, los humanos.
"La crueldad no empieza cuando lo matas, sino cuando lo dejas nacer".
Negros, blancos, amarillos, marrones, moteados, de colores indefinibles e indefendibles; de todos los tamaños, mostrando imposibles mezclas de razas, de formas y figuras variadas: ¿Es ése acaso una mezcla de pastor alemán con french poodle? Ejemplares con pelambres de todas las posibilidades: largo, corto, chino, de escoba o rastafari style; algunos otros flagelados por la sarna...
Hay tres perros por cada persona en el DF y la zona conurbada. Fauna definitoria del hábitat urbano; jadeantes patadeperros (en todo el sentido de la expresión) que repasan calles y avenidas, generalmente en jaurías; en otras ocasiones deambulan solitarios y tristes. A veces parecen sonreír desde sus fauces domesticadas, con la lengua eternamente jadeante; en otras ocasiones van con la cola entre las patas, temerosos, recelosos de sus mejores amigos, los humanos.
"La crueldad no empieza cuando lo matas, sino cuando lo dejas nacer".
Postales desde las Islas Marías
Desde el helicóptero, el Campamento de Balletos parece un pueblito de ensueño: la pequeña iglesia, la plaza, el breve muelle junto a la costa de aguas claras y serenas.
Ya en tierra firme algunos detalles revelan la condición de "colonia penitenciaria": los militares en puntos estratégicos, una inusual población de uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública.
Y, sin embargo, los niños corretean, la gente saluda y sonríe; frente a una tiendita, algunos varones se toman un refresco. Es difícil pensar que muchos de ellos están purgando sentencias largas por delitos como homicidio o tráfico de drogas.
Frente al muelle, los artesanos muestran su mercancía, mucha de la cual lleva alguna inscripción que conmemora los Cien años de las Islas Marías.
LA VISITA
Leonardo lleva 13 años preso, cinco en las Islas Marías y siete años sin saber nada de su familia. En el año nuevo de 2001 pintó una tarjeta navideña para su segunda esposa y sus hijos, pero no tiene adonde enviarla. "¿Te la enseño?", pregunta entusiasmado: un árbol de Navidad y un paisaje nevado contrastan desde el papel con el sol y la playa de la Isla Madre.
"La estrella en la copa del árbol es su mamá, Albita; las esferas son mis hijos, y ésta (señala una esfera rota en el suelo junto al árbol) soy yo".
Leonardo es un hombre de unos 45 años, pequeño, moreno, de ojos claros. Él diseñó el logotipo que conmemora los cien años de las Islas Marías.
Con la obra titulada: "Un domingo cualquiera y sin visita", ganó en 1998 el primer lugar nacional en el concurso "David Alfaro Siqueiros", que antes realizaba el "Buzón Penitenciario" de la Secretaría de Gobernación.
En los últimos siete años "nunca han venido a visitarme", dice, y sus ojos reprimen un pesar. Sin embargo, hace unos días recibió una llamada de una de sus hijas, que vive en San Luis Río Colorado, Sonora.
Ella tiene 17 años. "Tenía 13 años que no sabía de ella y apenas hace tres días me habló y me dijo: ‘papá, te voy a enviar una foto de mis 15 años’".
Leonardo tuvo cinco hijos, dos hijas de un primer matrimonio y tres niños del segundo.
Dos años antes de ser trasladado a las Islas Marías (antes se encontraba en un penal de Tijuana) perdió contacto con su segunda esposa. La familia se mudó y vendió la casa. Leonardo nunca los pudo volver a localizar.
El estar preso "es una vida muy dura; sobretodo cuando no tienes quién te visite o quién te hable por teléfono. No tienes quién te escriba una carta..." (se le quiebra la voz).
"Y eso le duele a uno mucho adentro", dice. "Siempre estás guardando una ilusión, y la esperanza crece, pero al pasar los días sin respuesta, entonces te vas para abajo".
CÁRCEL POR DROGA
Jorge Hernández Castillo, alias El Wama es famoso. Dicen que es el preso (aunque en las Islas Marías no los llaman presos, sino colonos) con más años encerrado: 44. Conoció la cárcel cuando tenía 20 años. Ahora tiene 64.
"Yo fui acusado por un homicidio que no cometí, en 1961", dice. "Me agarraron, me catearon y, a base de golpes, firmé que yo maté a Pancho Villa, a Trosky y hasta Stalin", sonríe, desde su boca desdentada.
Oriundo de la colonia Romita, fue encarcelado en Lecumberri, donde "el ambiente en ese entonces era de vicio y perdición. Me absorbió el medio ambiente. Me volví heroinómano. Aquí están la huellas", muestra sus brazos envejecidos y morenos, cubiertos de cicatrices.
El Wama consumió heroína durante 16 años, y durante ese tiempo, dice, se echaba la culpa de delitos a cambio de droga. "Si alguien dentro de la cárcel cometía un ilícito, yo le decía: ‘me echo la bronca a cambio de una dosis’".
"Llegué a acumular una sentencia de 99 años con ocho meses. Por problemas que no eran míos".
Cuando cumplió los 36 años de edad dejó la heroína. Y desde entonces "ya no tuve procesos, ya no tuve broncas, ya no tuve llamadas de atención". Por eso pide que se revise su caso, ya que está purgando delitos que no son suyos, y "las autoridades lo saben".
"Ya voy para 19 años de buena conducta. Ahora ya ni fumo. Pertenezco a Narcóticos Anónimos".
EL MAR PROVEE
Aunque el alcohol está prohibido en las Islas Marías, los colonos explican que clandestinamente se prepara una bebida llamada "turbo", hecha a base de fruta, la cual se fermenta primero y se destila después.
Además, el mar provee. Dicen que esa parte del mar es ruta de tráfico de drogas. "A veces, cuando persiguen una embarcación, los narcos tiran la mercancía al mar", dice un preso. "Entonces llega aquí a la playa".
Pero el mar también ofrece otras viandas: langostas, mariscos y pescado. Por 35 pesos es posible pedir unas ricas tostadas de pescado, refresco y piña colada sin alcohol en alguna de las fondas en el Campamento Balletos. La comida, el mar, la paz. Hasta dan ganas de irse a vivir ahí. Pero los colonos no opinan lo mismo.
"Lo primero que extraña uno cuando cae, es su casa, su calle, su ciudad", afirma un colono. A pesar de que las Islas Marías es una prisión modelo, no deja de ser prisión.
*Publicado en Milenio diario durante el centernario de las Islas Marías
Ya en tierra firme algunos detalles revelan la condición de "colonia penitenciaria": los militares en puntos estratégicos, una inusual población de uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública.
Y, sin embargo, los niños corretean, la gente saluda y sonríe; frente a una tiendita, algunos varones se toman un refresco. Es difícil pensar que muchos de ellos están purgando sentencias largas por delitos como homicidio o tráfico de drogas.
Frente al muelle, los artesanos muestran su mercancía, mucha de la cual lleva alguna inscripción que conmemora los Cien años de las Islas Marías.
LA VISITA
Leonardo lleva 13 años preso, cinco en las Islas Marías y siete años sin saber nada de su familia. En el año nuevo de 2001 pintó una tarjeta navideña para su segunda esposa y sus hijos, pero no tiene adonde enviarla. "¿Te la enseño?", pregunta entusiasmado: un árbol de Navidad y un paisaje nevado contrastan desde el papel con el sol y la playa de la Isla Madre.
"La estrella en la copa del árbol es su mamá, Albita; las esferas son mis hijos, y ésta (señala una esfera rota en el suelo junto al árbol) soy yo".
Leonardo es un hombre de unos 45 años, pequeño, moreno, de ojos claros. Él diseñó el logotipo que conmemora los cien años de las Islas Marías.
Con la obra titulada: "Un domingo cualquiera y sin visita", ganó en 1998 el primer lugar nacional en el concurso "David Alfaro Siqueiros", que antes realizaba el "Buzón Penitenciario" de la Secretaría de Gobernación.
En los últimos siete años "nunca han venido a visitarme", dice, y sus ojos reprimen un pesar. Sin embargo, hace unos días recibió una llamada de una de sus hijas, que vive en San Luis Río Colorado, Sonora.
Ella tiene 17 años. "Tenía 13 años que no sabía de ella y apenas hace tres días me habló y me dijo: ‘papá, te voy a enviar una foto de mis 15 años’".
Leonardo tuvo cinco hijos, dos hijas de un primer matrimonio y tres niños del segundo.
Dos años antes de ser trasladado a las Islas Marías (antes se encontraba en un penal de Tijuana) perdió contacto con su segunda esposa. La familia se mudó y vendió la casa. Leonardo nunca los pudo volver a localizar.
El estar preso "es una vida muy dura; sobretodo cuando no tienes quién te visite o quién te hable por teléfono. No tienes quién te escriba una carta..." (se le quiebra la voz).
"Y eso le duele a uno mucho adentro", dice. "Siempre estás guardando una ilusión, y la esperanza crece, pero al pasar los días sin respuesta, entonces te vas para abajo".
CÁRCEL POR DROGA
Jorge Hernández Castillo, alias El Wama es famoso. Dicen que es el preso (aunque en las Islas Marías no los llaman presos, sino colonos) con más años encerrado: 44. Conoció la cárcel cuando tenía 20 años. Ahora tiene 64.
"Yo fui acusado por un homicidio que no cometí, en 1961", dice. "Me agarraron, me catearon y, a base de golpes, firmé que yo maté a Pancho Villa, a Trosky y hasta Stalin", sonríe, desde su boca desdentada.
Oriundo de la colonia Romita, fue encarcelado en Lecumberri, donde "el ambiente en ese entonces era de vicio y perdición. Me absorbió el medio ambiente. Me volví heroinómano. Aquí están la huellas", muestra sus brazos envejecidos y morenos, cubiertos de cicatrices.
El Wama consumió heroína durante 16 años, y durante ese tiempo, dice, se echaba la culpa de delitos a cambio de droga. "Si alguien dentro de la cárcel cometía un ilícito, yo le decía: ‘me echo la bronca a cambio de una dosis’".
"Llegué a acumular una sentencia de 99 años con ocho meses. Por problemas que no eran míos".
Cuando cumplió los 36 años de edad dejó la heroína. Y desde entonces "ya no tuve procesos, ya no tuve broncas, ya no tuve llamadas de atención". Por eso pide que se revise su caso, ya que está purgando delitos que no son suyos, y "las autoridades lo saben".
"Ya voy para 19 años de buena conducta. Ahora ya ni fumo. Pertenezco a Narcóticos Anónimos".
EL MAR PROVEE
Aunque el alcohol está prohibido en las Islas Marías, los colonos explican que clandestinamente se prepara una bebida llamada "turbo", hecha a base de fruta, la cual se fermenta primero y se destila después.
Además, el mar provee. Dicen que esa parte del mar es ruta de tráfico de drogas. "A veces, cuando persiguen una embarcación, los narcos tiran la mercancía al mar", dice un preso. "Entonces llega aquí a la playa".
Pero el mar también ofrece otras viandas: langostas, mariscos y pescado. Por 35 pesos es posible pedir unas ricas tostadas de pescado, refresco y piña colada sin alcohol en alguna de las fondas en el Campamento Balletos. La comida, el mar, la paz. Hasta dan ganas de irse a vivir ahí. Pero los colonos no opinan lo mismo.
"Lo primero que extraña uno cuando cae, es su casa, su calle, su ciudad", afirma un colono. A pesar de que las Islas Marías es una prisión modelo, no deja de ser prisión.
*Publicado en Milenio diario durante el centernario de las Islas Marías
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